Obligado a través del Acta de Información Pública, el gobierno federal de Estados Unidos desclasificó un archivo con más de ocho mil documentos en los que se detallan, entre otras cosas, la participación de la CIA en organizaciones de tráfico de drogas.
La relación de la Agencia Central de Inteligencia y el narcotráfico comenzó en la década de los setentas (o tal vez comenzó antes pero ya para entonces estaba consolidada) y fue intensificándose hasta los noventas, década en la que supuestamente cesó estas acciones (tendremos que esperar a 2030 para enterarnos de que en el 2010 continuaba con sus sombrías prácticas).
Una de las operaciones concretas en las que la CIA apoyó el narcotráfico fue en los años ochenta en Afganistán. Durante la Guerra Fría que sostenían estadounidenses y soviéticos se registró la invasión de estos últimos a Afganistán.
En aquel entonces se constata que la CIA utilizó al menos 2,000 millones de dólares en financiar la resistencia afgana a través de los cárteles de droga locales que se dedicaban principalmente al cultivo de amapola y marihuana y controlaban, como hasta ahora, el mercado de la heroína alrededor del mundo.(...)
Pero no solo en Afganistán entabló la CIA lazos con narcotraficantes, Lo mismo sucedió en América Latina en donde la agencia de inteligencia estadounidense recurrió a organizaciones dedicadas al tráfico de drogas para financiar movimientos de desestabilización contra gobiernos latinoamericanos que no accedían a alinearse con la agenda de EUA.
”En el escenario estadounidense, el dinero de la droga provenía desde el Cono Sur y se convertía en dinero legítimo en Wall Street. En el escenario latinoamericano, este mismo dinero, una vez blanqueado, volvía a la región en forma de fondos para el paramilitarismo”, afirma el ex-agente federal Michael Ruppert.
Por otro lado la CIA también se vinculó al narcotráfico para deslegitimar movimientos sociales dentro del propio Estados Unidos y organizaciones avocadas a la lucha por los derechos civiles e la población, o grupos con ideologías que amenazaban la hegemonía psicocultural promovida por el gobierno con ayuda del mainstream media. (...)
La Comisión de Juristas para la publicación de informes sobre el narcotráfico calcula que en Estados Unidos se lavan cantidades de dinero, provenientes de actividades ligadas al narcotráfico, que superan los 100,000 millones de dólares (un cálculo bastante conservador ya que hay versiones que aseguran que esta cantidad asciende a por lo menos 600 mil mdd).
Mientras que reportes de esta misma entidad aseguran que la élite financiera estadounidense, así como en general la de América Latina, se benefician indirecta pero palpablemente, del monumental negocio que se genera a partir del tráfico de narcóticos.
Y tomando en cuenta que Wall Street, Hollywood, los grandes bancos, la mayoría de los gobiernos, e incluso las clases altas, a fin de cuentas obtienen ganancias de este fenómeno, podemos creer que hay alguien, dentro de la esfera de poder, que genuinamente desea el fin de esta práctica? Y aún más allá ¿Es la CIA el más grande cartel de drogas del mundo?" (Rebelión, 25/04/2011)
"Rupport contribuyó a exponer a Barry Seal, el agente de la CIA que vendía cocaína para la CIA y el cártel de Medellín y cuyo avión usaba nada menos que George W. Bush, el hijo del ex director de la CIA.
Según Ruppert la CIA vende drogas a través de al menos tres operaciones: Amadeus, Pegasus and Watchtower.
Ruppert se apoya también en el trabajo de Gary Webb, premio Pullitzer, que documentó como la CIA llevó la cocaína de Nicaragua para hacer crack y distribuirlo en las calles de Los Angeles y fondear las operaciones Contra.
Lo mismo que reveló el diario del oficial de las fuerzas armadas Oliver North en el caso del opio en Afganistán." (pijmasurf, 23/08/2010)
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