3.5.11

"Los especuladores pueden especular con la bancarrota del Estado... Es lo que hicieron en otoño con Grecia y Portugal, cosechando grandes beneficios"

"Su altamente lucrativo modelo social es tal que así: primero se difunde el rumor de que un país como Portugal no puede hacer frente a su deuda. Luego se degrada su credibilidad financiera a través de las agencias de calificación.

Los costes para colocar los empréstitos estatales se disparan. Lo que para el Estado son gastos, en las cajas registradoras de los prestamistas son todo beneficios, también las pólizas de seguros contra el riesgo de suspensión de créditos.

Los especuladores pueden especular con la bancarrota del Estado a cuenta de ellas. Es lo que hicieron en otoño con Grecia y Portugal, y cosecharon grandes beneficios. Y siempre encontrarán un nueva víctima mientras las agencias de calificación sigan actuando en la arena. (...)

La cooperación entre agencias de calificación y bancos se carga a las cuentas públicas. Los ciudadanos lo sienten de inmediato en sus propias carnes, porque todo el gasto público que no esté dedicado a cubrir la deuda se recorta. Las agencias de calificación pueden así decidir sobre el nivel de deuda e, indirectamente, sobre el gasto social y en infraestructuras, esto es, sobre los bienes públicos.

Secuestran el derecho más importante de todo parlamento democráticamente elegido: el poder de decidir sus inversiones. En Portugal se ha denegado al Parlamento este derecho y el primer ministro Sócrates ha tenido que dimitir.

Un suceso muy bien acogido por las agencias de calificación, que han valorado aún más negativamente la solvencia financiera del país. La probabilidad de una quiebra estatal ahora es, de hecho, mayor, y funciona a todas luces como una profecía autocumplida.

Incluso Portugal, como ahora ha sucedido, ha pedido recursos del fondo de salvamento. Es entonces cuando están dispuestos el resto países europeos a cumplir sus obligaciones financieras con Portugal.

La especulación es hasta este momento, pues, no sólo provechosa en grado sumo, sino que en última instancia demuestra no tener prácticamente riesgos." ( Sin permiso, 18/04/2011, citando a 'Portugal, arrastrado al remolino de la deuda', de Elmar Altvater )

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