1.6.11

"Lo que significa en la práctica “ayudar a Grecia para que siga siendo solvente” es ayudar para que no se impongan impuestos a los ricos"

"Desde el punto de vista de Europa –al menos del de sus banqueros-, tenemos un amplio principio a debate: que los gobiernos deberían dirigir sus economías en nombre de los bancos y los tenedores de bonos.

Deberían rescatar al menos a los acreedores importantes de los bancos que quiebran (esto es, los grandes inversores institucionales y especuladores) y pagar esas deudas y las deudas públicas vendiendo las empresas, colocando la carga impositiva sobre los trabajadores.

Para equilibrar sus presupuestos tienen que recortar los programas de gasto, los salarios y el empleo público, y cobrar más por los servicios públicos, desde la atención sanitaria a la educación. (...)

Este programa de austeridad (“rescate financiero”) ha llegado a su punto más crítico justo un año después de que Grecia adelantara un paquete de rescate por valor de 155 millones de dólares en mayo de 2010.

El BCE, descontento por lo lentamente que la nación se ha movido para liquidar su economía, le ha dicho a Grecia que empiece a privatizar hasta llegar a los 70.000 millones de dólares en 2015.

La liquidación tiene que empezar por los principales bienes inmuebles del sector turístico y el resto lo constituyen el sistema de apuestas del monopolio nacional del juego OPAP, el Postbank, los puertos de Atenas y Tesalónica, la Compañía de Alcantarillado y Agua de Tesalónica y el monopolio telefónico. (...)

La respuesta financiera teórica que postula convertir la economía en un conjunto de casetas de cobro para liquidarlo todo no es sino depredadora. Los países del Tercer Mundo demostraron sus consecuencias destructivas a partir del plan de austeridad que el FMI impuso desde los años setenta. Europa está ahora repitiendo la misma política de contracción. (...)

Los banqueros europeos tienen puestos los ojos en la venta de hasta 400.000 millones de dólares de activos griegos, suficiente para pagar toda la deuda del gobierno. Si ese pago no se hiciera, el BCE amenazó con no aceptar como garantía los bonos del gobierno griego.

Esto impediría que los bancos griegos pudieran hacer negocios, destruyendo su sistema financiera y paralizando la economía. Se supone que esta amenaza es para obligar a que se cumpla la privatización “democráticamente” aprobada, para después romper el poder sindical imponiendo reducción de salarios (“devaluación interna”).

El problema es que el impago final es inevitable.

Lo que significa en la práctica “ayudar a Grecia para que siga siendo solvente” es ayudar para que no se impongan impuestos a los ricos (los ricos no están pagando) y ayudar a reducir los salarios mientras se obliga a la clase trabajadora a pagar más impuestos, a que el gobierno (i.e. “los contribuyentes”, alias “los trabajadores”) venda la tierra pública y las empresas para rescatar a bancos y tenedores de bonos extranjeros mientras se destruye el gasto social, los subsidios a las empresas y las inversiones en infraestructuras públicas." (Rebelión, 31/05/2011, citando a '¿Desintegración de la Eurozona? ', de Michael Hudson,CounterPunch)

No hay comentarios:

Publicar un comentario