9.10.11

"¿Cuánto nos ha costado la borrachera bancaria? El diario Público lo evaluaba en 126.000 millones de euros (21 billones de pesetas)... Hay que exigir cuentas por este desastre financiero"

"¿Cuánto nos ha costado la borrachera bancaria? Es una pregunta que me plantean frecuentemente y que me resulta difícil de contestar.

Hace pocos días, el diario Público (12 de septiembre) lo evaluaba en 126.000 millones de euros, aunque anteriormente el mismo periódico (1 de noviembre de 2010) lo había evaluado en 160.000 millones.

Seguramente, la dificultad estriba en el hecho de que los tipos de ayuda han sido de muy distinto tipo y el cálculo depende de qué cosas se computen y qué efectos tengan. Básicamente, la ayuda directa del Estado al sistema financiero ha consistido en tres tipos de medidas.

En primer lugar la compra de activos “de alto valor”, básicamente titulaciones hipotecarias. El Estado compra deuda hipotecaria a los bancos, éstos obtienen el dinero por adelantado y el Estado en teoría lo recupera a medida que se van devolviendo las hipotecas.

El presupuesto para estas compras era de 50.000 millones de euros, aunque, según los datos publicados, sólo se compraron unos 38.000. En teoría, el coste público sólo es un adelanto de dinero, pero es bastante probable que lo del “alto valor” no se cumpla (como se ha podido comprobar a lo largo de la crisis, muchos activos hipotecarios han resultado incobrables) y que al final se pierda una parte de lo comprado.

Habría sido mucho más razonable que el Estado hubiera comprado a los bancos parte de sus activos de viviendas vacías a un precio tasado, pues ahora al menos tendríamos un parque público de vivienda.

En segundo lugar, están los avales a las emisiones de deuda privada. Los altamente endeudados bancos y cajas españoles requerían urgentemente de dinero para ir devolviendo su deuda. El aval público les ha permitido obtener nueva financiación (y, seguramente, más barata).

Si siguen pagando los bancos el coste es pequeño, pero si dejan de pagar, como ha pasado con las quebradas CAM, Cajasur y Caja Castilla la Mancha) la deuda privada se convierte automáticamente en pública. La cuantía de estos avales asciende a cerca de 80.000 millones de euros.

En tercer lugar esta el FROB (Fondo de Regulación y Ordenación Bancaria), diseñado para financiar la reestructuración de entidades en dificultades. En teoría se trata de un préstamo al 4,5% de interés, pero si el banco finalmente quiebra o no puede devolverlo, la deuda se capitaliza y, de hecho, es el Estado el que carga con todo el coste.

Inicialmente el FROB planeó una inversión de 9.000 millones de euros, aunque esta cantidad ya se había invertido en su totalidad antes de aprobarse la última tanda de inversiones en Nova Caixa Galicia, Unnim y Catalunya Caixa.

Para salvar a los bancos no parece haber tantas rigideces presupuestarias como para recortar el gasto sanitario.

Lo que es indudable es que parte del endeudamiento exterior público ha sido provocado por esta asunción de deuda privada. Las ayudas reales han sido mayores si a ello se suman las diferentes reformas de la normativa bancaria que han permitido a los bancos “liberar” parte de sus reservas, o los créditos ICO que promueve este organismo público y que gestiona la banca privada (y hay fundadas sospechas de que una parte de estos créditos no se han canalizado hacia el resto de las empresas, sino que han servido para mejorar balances bancarios).

O el hecho de que el Tesoro español ha estado prestando mensualmente unos 24.000 millones de euros (provenientes de sus excesos de tesorería) a bajo interés.

Además, debe sumarse a todo ello el masivo acceso de los bancos a los créditos mensuales a bajo interés que les ha facilitado el Banco Central Europeo (una media de unos 60.000 millones de euros al mes a la banca española), unos créditos que, de haberse prestado a gobiernos como el griego, seguramente habrían paliado la crisis financiera de ese país.

La crisis bancaria, provocada por los propios excesos de los bancos, ha constituido una grave losa para todos nosotros. (...)

Hay que indicar, sin embargo, que una gran parte de la ayuda se ha orientado más a la banca mediana y a las cajas de ahorros que a los dos grandes (Santander y BBVA). Éstos han salido mejor parados de la crisis porque gran parte de su actividad está fuera de España y han estado menos implicados en la burbuja inmobiliaria que los demás.

También porque han tenido un acceso más fácil a los préstamos del BCE, y éste ha sido un factor que ha facilitado que la crisis financiera se haya transformado en otro paso hacia la privatización de las cajas.

Hay que exigir cuentas por este desastre financiero."               (Rebelión, 07/10/2011, 'Pelear contra el "ajuste inevitable", de Albert Recio Andreu, Mientras tanto electrónico)

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