"Sin embargo, la desconfianza de los inversores está aún muy presente,
y no faltan servicios de estudios que han comenzado a hablar de un
segundo proceso de capitalización apenas ha concluido el primero.
Merrill Lynch estimaba esta semana en un informe que concluida la labor
del FROB, solo las cajas necesitarán otros 23.000 millones de euros. En
esa línea, los analistas de Citi apuntan que tras los 7.551 millones
inyectados por el Estado en la última ronda, "vendrán nuevas necesidades
a medio plazo".
El motivo de fondo es que pese a los esfuerzos realizados -el Banco
de España ha exigido provisiones adicionales para el riesgo
inmobiliario- el fantasma del ladrillo dista de haber quedado
exorcizado. "Si hay una capitalización del sector financiero europeo, al
español se le presionará para participar porque aunque por el lado
soberano no tiene problemas, sigue teniendo el riesgo promotor, en
cuanto a activos y crédito inmobiliario", asevera Ignacio Moreno,
analista de Citi.
"El gran problema de las entidades financieras españolas es la
exposición inmobiliaria", coincide Julio Gil, de la inmobiliaria
Horizone, quien afina un poco más sobre dónde está el principal factor
de riesgo: "en el suelo".
El valor de este, según los expertos, se acerca peligrosamente a
cero, pues su precio cae con mayor fuerza que el de la vivienda
terminada y el número de transacciones es apenas anecdótico. "Las
operaciones de compraventa de suelos son prácticamente inexistentes.
El
suelo en los balances de las entidades financieras se encuentra a
precios que distan mucho de su valor real actual en el mercado, por lo
que debieran estar dispuestas a asumir pérdidas si quieren darle
salida.", explica Samuel Población, jefe del Departamento de Suelo y
Edificios de la consultora inmobiliaria CB Richard Ellis. Por eso,
expone Población, "el fondo de rescate europeo podría ser una
oportunidad para reconocer el suelo en balance a precio de mercado".
Desde la inmobiliaria Horizone exponen que el sistema financiero español
abarca una exposición al ladrillo de unos 325.000 millones de euros, de
los que entre 70.000 y 80.000 millones corresponden a activos ya
adjudicados que las entidades han incluido en sus balances.
"Para que el
sector quede medianamente saneado hay que afrontar este problema",
avanza Gil. "Si desde el propio sistema financiero no se puede, tendrán
que ser las Administraciones públicas, ya sea la española o la europea",
continúa.
"Para que
el sector quede medianamente saneado hay que afrontar este problema",
avanza Gil. "Si desde el propio sistema financiero no se puede, tendrán
que ser las Administraciones públicas, ya sea la española o la europea",
continúa." (Cinco Días, 08/10/2011)
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