"La tasa de paro seguirá alrededor del 20% hasta, al menos, 2014 si no
cambia radicalmente el entorno económico europeo", sostiene el
catedrático Lago.
La economía española solo pasó por algo parecido
durante la década de los noventa, cuando acometió una reconversión
industrial y un intenso ajuste público tras sufrir el embate de una
crisis por el tipo de cambio de la peseta. Entonces enlazó cinco años
con tasas de paro por encima del 20%.
Pero no es lo mismo: con los
criterios actuales, aquella estadística habría arrojado resultados menos
abultados. Y, sobre todo, el punto de partida era diferente. En los
años ochenta, con una economía en vías de modernización, casi nunca se
bajaba del 16%. En los primeros años de este siglo, ya en la zona euro,
la tasa de paro se ancló en el 11%. Y el frenesí constructor llegó a
reducirla al 8%. (...)
En lo que sí hay coincidencia es en que, al afrontar la crisis bancaria,
no se aprendió la lección de Japón. "Se tenía que haber utilizado, de
forma masiva y de una vez, el dinero del contribuyente para sanear los
balances", afirma Kobayashi. En otras palabras, soportar el enorme coste
político de inyectar dinero público al sector que ahijó la crisis, en
la confianza de que el crédito volvería a aflorar. (...)
El profesor del IESE resume la situación con una imagen perturbadora:
"España está en un laberinto, dentro de un caos". En ese mismo caos de
primas de riesgo encendidas, Alemania es capaz de endeudarse sin coste,
de preservar una tasa de paro minúscula, de cosechar más ingresos
fiscales que nunca.
La década perdida en la que se adentra la economía
española amenaza con consagrar, por la vía de los hechos, la Europa a
dos velocidades que inflama tantos debates retóricos." (El País, 13/11/2011, p. 33)
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