16.11.11

"La sensación de que la solución (de la crisis) sólo puede venir a partir de fuertes impulsos ciudadanos desde abajo, se hace más y más indiscutible"

"En lo que llevamos de espiral neoliberal hacia abajo y desolidarización, Europa ha producido dos modelos de lucidez: la revuelta griega, ese nuevo “Oji” de país retrasado y obstinado que recuerda la dignidad helena del principio de la última guerra mundial, y la exitosa secuencia islandesa: la deuda no se paga, el gobierno implicado se derroca y los responsables a los tribunales.

Sólo una medicina ciudadana de este tenor salvará el proyecto ciudadano europeo, secuestrado por la lógica empresarial ¿Qué es lo que está en juego?

Nuestra normalidad social, económica y política, incluido “nuestro nivel de vida y libertades”, reposa sobre un entramado de lo más frágil. Basta que ese crematístico y depredador entramado se hunda, basta entrar en recesión, para que todo cambie.
Ahorros de una vida se convierten en papel sin valor, los liberales se transforman en ultraderechistas y las democracias en regímenes duros. La actual precrisis ya está lanzando señales en esa dirección. Presten atención a los discursos.

Una de las noticias más sintomáticas de los últimos días ha sido la destitución de la plana mayor militar griega. El cese de esos generales tan íntimamente relacionados, vía OTAN, con Estados Unidos, apenas ha sido evocado por la prensa de Washington y Nueva York, y sólo rozada por la de Londres y Frankfurt ¿Cómo interpretarlo?

Hace muy poco los gobiernos de países europeos como Grecia, España y Portugal no eran democracias. (...)

Curiosamente, incluso la Europa del Sur, con la ventaja biográfica derivada de su experiencia reciente, parece perder de vista esa fragilidad que debería estar en su memoria.

La enorme confusión y ceguera que preside la hora actual, sugiere que el asfaltado intelectual de los últimos treinta años -las consecuencias mentales de nuestra “modernización” europeizante- arrasó gran parte de aquella antigua lucidez de país retrasado.

"Nadie debería dar por supuesto otro medio siglo de paz y prosperidad en Europa”, dijo la canciller alemana Angela Merkel. Esa frase que le pusieron de adorno sus asesores fue la más notable de su discurso del 26 de octubre ante el Bundestag, donde enunció un programa para la desintegración europea: que la diversidad continental marque el paso de la errática austeridad germana.

Conforme los políticos del Gosplan europeo demuestran cada día su incapacidad -en el mejor de los casos- o su completo alineamiento con el programa neoliberal de regreso al siglo XIX -en el peor-, la sensación de que la solución sólo puede venir a partir de fuertes impulsos ciudadanos desde abajo, se hace más y más indiscutible." (Rebelión, 12/11/2011, '¿Adiós a Europa?', Rafael Poch, La Vanguardia)

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