"El debate sobre los privilegios de la Iglesia es muy espinoso en
Italia. Cuando el pasado diciembre Monti reintrodujo el impuesto sobre
los inmuebles para hacer frente a la emergencia financiera, la polémica
estaba ya servida.
Bruselas ya había abierto en el pasado mes de octubre
un procedimiento contra Italia por violación de la competencia y
concesión de ayudas de Estado.
Ahora Monti se plantea revolucionar el sistema vigente. En el futuro
un inmueble que albergue una estructura religiosa no estará exento de
tributación. Sólo quedarán protegidos los edificios dedicados
exclusivamente al culto. La enmienda anunciada prevé establecer que el
impuesto afecte a todos los inmuebles de propiedad de la Iglesia en los
que se desarrollen actividades comerciales o educativas, incluidas
residencias y albergues.
La nueva imposición sobre los bienes de la Iglesia se prevé que lleve
a las cajas del Estado entre 500 a 700 millones de euros, según las
estimaciones más prudentes, hasta un máximo de 2.200 millones de euros." (Cinco Días, 16/02/2012)
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