El Ministerio de Educación comunicó durante el mes de enero, en reuniones con los rectores y presidentes de consejos sociales, que no autorizará créditos para desarrollar los proyectos de agregación e internacionalización de las universidades seleccionados por un jurado de expertos en 2011.
“Solamente se han concedido las subvenciones directas”, confirman fuentes del ministerio. “Los préstamos en 15 autonomías están parados. Solo se han hecho efectivos en Madrid y La Rioja”, añade." (El País, 19/02/2012)
«La ciencia en España se suicida». La revista «Nature» se hace eco del recorte español en I+D+i.
«Los cambios en España son un suicidio científico». Así
de duro y contundente es el titular de una carta sobre la situación de
la investigación en España que tiene como altavoz a la revista
científica Nature, de absoluta referencia mundial.
La autora, la
astrofísica y miembro de la Plataforma por una Investigación Digna Amaya
Moro-Martín, lamenta que España ya no tenga un Ministerio de Ciencia,
con lo que es la primera vez que un departamento del Estado no recoge
esta palabra en su denominación.
«La línea oficial es clara: la ciencia
no es una prioridad en España», expone Moro-Martín, quien asegura que
pese a la «retórica promesa de un cambio hacia una economía basada en el
conocimiento», lo que ocurre es que los pasos que se han dado discurren
en la dirección contraria.
La investigadora tampoco ahorra críticas
hacia el anterior Gobierno, al que acusa de iniciar los «draconianos»
recortes en I+D y de incumplir su compromiso de reestructurar la carrera
científica.
Un ejemplo de la «sombría situación» por la que atraviesa
el sector en España son los contratados Ramón y Cajal, el programa
estrella para captar a los talentos españoles en el extranjero. «Las
perspectivas son tan sombrías -expone Moro-Martín- que, a pesar de que
los investigadores están ansiosos por regresar a España, algunos de mis
colegas españoles en EE. UU. están rechazando tener una posición Ramón y
Cajal».
La astrofísica, que también tiene un contrato Ramón y Cajal, denuncia
que «la congelación de la contratación es suicida», ya que lleva a que
no se reemplace a los investigadores que se jubilan.
Los científicos de
entre 20 y 40 años «no tendrán más remedio que irse», dice Amaya
Moro-Martín, y añade: «El nuevo Gobierno está pisoteando la mejor
esperanza que los investigadores españoles tenían para su futuro». (La Voz de Galicia, 17/02/2012)
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