8.3.12

El éxito económico de Alemania se debe en buena medida a que exporta más de lo que importa. ¿A quién le venderá ahora? ... Las erradas políticas alemanas para la eurozona conseguirán que acabe saliendo el tiro por la culata

"El éxito económico de Alemania se debe en buena medida a que exporta más de lo que importa. ¿A quién le venderá ahora?  

La crisis económica de Grecia es un regalo del cielo para el gobierno alemán. El país representa la distopía conservadora ideal de un gobierno irresponsable que financia un Estado de Bienestar supuestamente desbordado que no hace más que aumentar su deuda, en el que los trabajadores se jubilan mediados los cincuenta, los muertos siguen cobrando sus pensiones y los empleados públicos reciben incentivos si llegan puntuales al trabajo.

Nada importa que, aparte excepciones, el gasto público en proporción al PIB sea menor en Grecia de lo que es en Alemania y que como media los griegos trabajen más horas que los alemanes y se jubilen sólo medio año antes que el alemán medio.

 Eso no impidió que se diera amplia difusión a estas historias en los medios informativos alemanes, reforzando la fábula moral de los laboriosos germanos de los que se aprovechan los perezosos meridionales. La fábula resulta conveniente porque desvía la atención de la responsabilidad de Alemania en las actuales tribulaciones económicas de la eurozona. (...)

La fábula discurre así: mientras los griegos perdían el tiempo bebiendo ouzo en la playa, los alemanes ponían en práctica dolorosas reformas económicas. (...)

  Puesto que los alemanes creen que haberse apretado el cinturón fue un éxito tan grande, que fracase en otros países tiene que deberse a las imperfecciones morales de esos gobiernos.

Sin embargo, tanto la fábula de las exitosas reformas alemanas como su prescripción al resto de la eurozona se basan en una falacia: la falacia de que cada país puede exportar más de lo que importa.

 Un vistazo más de cerca a la experiencia económica de Alemania durante la mayor parte del tiempo de su pertenencia a la eurozona revela que sólo el superávit económico impidió el desplome económico de Alemania.

La mitad del pésimo crecimiento de Alemania, sólo un 1’7% de media entre 1999 y 2007 –la segunda más baja de la zona euro– se debió al impulso del superávit comercial, el cual supone, por definición, déficit de algún otro. (...)

Lejos de constituir un mecanismo de crecimiento, las reformas de la década de 2000 deprimieron la demanda interna germana y, por tanto, las de importaciones, muy al modo de lo que hoy sucede en Grecia. Deprimieron también la demanda alemana de préstamos y redujeron los beneficios de los bancos.

 Al misma tiempo, las economías del sur eran la solución perfecta para los problemas económicos autoinfligidos de Alemania. Los bancos alemanes podían extender su negocio prestándoles  dinero para adquirir los bienes que los alemanes ya no podían permitirse.

 Fabricantes y bancos quedaron contentos. Las medidas políticas alemanas de empobrecimiento del vecino sólo funcionaron porque otros acometían políticas que eran exactamente las opuestas. He aquí por qué no puede funcionar la adopción de la austeridad extendida a toda la eurozona.

 La demanda griega de bienes de consumo alemanes es pequeña, pero las importaciones españolas, italianas, francesas, portuguesas e irlandesas equivalen a una parte importante de las exportaciones alemanas. Las erradas políticas alemanas para la eurozona conseguirán que acabe saliendo el tiro por la culata.

 Europa necesita desesperadamente derrochadores perezosos. Por desgracia, nadie está dispuesto hoy en día a representar ese papel."                  (Rebelión, 29/02/2012, 'Europa necesita desesperadamente derrochadores perezosos', Fabian Lindner, The Guardian)


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