"En sus continuas reuniones con la canciller alemana Angela Merkel, el
Presidente Rajoy ha acentuado que el objetivo principal de su gobierno
es el de reducir el déficit público, y supeditará todas sus políticas
públicas a conseguir tal objetivo. Tal postura asume que el mayor
problema de la economía española es el endeudamiento del Estado español
(sea éste central, autonómico o municipal),(...)
Los datos, sin embargo, no avalan tales tesis. Veámoslos. Si el déficit y
la deuda pública hubieran sido la causa de la crisis financiera y
económica que España padece (tal como muchos economistas neoliberales,
incluyendo los financiados y/o próximos a Fedea), el Estado en este país
habría tenido un enorme déficit público y una elevada deuda pública
cuando comenzó la crisis, en 2007. Los datos, sin embargo, muestran que,
en contra de tal tesis, cuando la crisis empezó, España tenía superávit
en sus cuentas del Estado.
España ingresaba al Estado 2.23% del PIB más
de lo que gastaba. Y su deuda pública era equivalente a un 36,2% del
PIB, una de las más bajas de la UE-15 (el grupo de países de semejante
nivel de riqueza que España), y muy por debajo de lo establecido por el
Tratado de Maastricht (60% del PIB).
En realidad, la deuda pública neta
(que es la que debería utilizarse aunque nunca se utilice tal indicador)
era sólo un 26,7% del PIB (la deuda neta es la deuda bruta menos los
intereses que el Estado se debe a si mismo al incluir deuda pública
poseída por diferentes ramas del Estado).
No es cierto, por lo tanto,
que la crisis se debiera a que el Estado se estaba gastando más de lo
que tenía. El gasto público no era el problema, pues ni el déficit ni la
deuda pública eran elevados. De ahí que las políticas de recortes de
gasto público (incluyendo el gasto público social) no pudieran
justificarse bajo el argumento de que nos gastábamos más de lo que
teníamos. En realidad, el gasto público español (incluyendo el social)
por habitante era y continúa siendo de los más bajos de la UE-15.
El crecimiento notable del déficit no se debió al aumento del gasto
público, sino a la bajada de los ingresos al Estado resultado de la
recesión y elevado desempleo, a lo cual contribuyeron los recortes de
aquel gasto público.
Fue el elevado crecimiento de desempleo (España ha
tenido durante la crisis la tasa de crecimiento de desempleo más elevada
de la OCDE después de EEUU e Irlanda) y consecuente descenso del nivel
de ocupación y de la masa salarial lo que disparó el déficit público del
Estado, alcanzando en 2009, sólo dos años después del inicio de la
crisis, la cifra de -11,2% del PIB, y ello como consecuencia de que los
ingresos al Estado, incluyendo el IRPF (los impuestos sobre la renta),
proceden en su gran mayoría de las rentas del trabajo, y muy poco de las
rentas del capital. Las políticas de recortes contribuyeron a la
recesión. (...)
Pero incluso estas cifras desfavorables
en el caso del déficit público (aunque no inquietantes en el caso de
deuda pública), son menos alarmantes de lo que se presentan y no
deberían ser motivo de tanta preocupación.
Según las proyecciones del FMI, la deuda pública en el 2017 será de un 80% del PIB, que es una cifra asumible, aunque existe el peligro que, resultado del rescate financiero, los 100.000 millones de euros aumenten esta deuda pública diez puntos más del PIB (90% del PIB).
Según las proyecciones del FMI, la deuda pública en el 2017 será de un 80% del PIB, que es una cifra asumible, aunque existe el peligro que, resultado del rescate financiero, los 100.000 millones de euros aumenten esta deuda pública diez puntos más del PIB (90% del PIB).
Un tanto semejante ocurre en cuanto a
los intereses de la deuda. De nuevo, según el FMI, España en 2011 pasará
de pagar en intereses un 1,9% del PIB a un 3,9% en el 2017, cifra que
no está fuera de lo común entre los países de la UE-15. Ni el déficit ni
la deuda pública son un mayor problema.
El que sí es un problema (que crea grandes incertidumbres entre los mercados financieros) es el escaso crecimiento económico y elevado desempleo. Éste es el mayor problema que tiene la economía española y que requiere una serie de intervenciones públicas que el gobierno Rajoy no está ni siquiera considerando. El gobierno debería estimular la economía y facilitar la creación de empleo, lo cual puede hacer sin que aumente el déficit público.
En realidad, la reducción de éste debería conseguirse a base de aumentar el crecimiento económico y el descenso del desempleo. Y para ello deberían aumentarse los ingresos al Estado mediante reformas fiscales que permitieran ingresar más fondos al Estado para estimular la creación de empleo. Y ahí el espacio es enorme.
El que sí es un problema (que crea grandes incertidumbres entre los mercados financieros) es el escaso crecimiento económico y elevado desempleo. Éste es el mayor problema que tiene la economía española y que requiere una serie de intervenciones públicas que el gobierno Rajoy no está ni siquiera considerando. El gobierno debería estimular la economía y facilitar la creación de empleo, lo cual puede hacer sin que aumente el déficit público.
En realidad, la reducción de éste debería conseguirse a base de aumentar el crecimiento económico y el descenso del desempleo. Y para ello deberían aumentarse los ingresos al Estado mediante reformas fiscales que permitieran ingresar más fondos al Estado para estimular la creación de empleo. Y ahí el espacio es enorme.
España tiene los recursos para crear
empleo. Lo que ocurre es que no los recoge. Y no me refiero sólo al
fraude fiscal (90.000 millones de euros), sino a las reducciones de
impuestos que han estado ocurriendo en los últimos quince años y, muy en
especial, en las rentas de capital y en las rentas superiores,
reducciones que, como ha señalado el Fondo Monetario Internacional han
sido responsables de más de la mitad del déficit estructural existente
en España." ( Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 25 de junio de 2012, en www.vnavarro.org, 25/06/2012)
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