"Por fin se produjo lo que Rajoy, como otras tantas cosas que ha negado,
aseguró que nunca se produciría. En una carta, por cierto, plagada de
faltas y con redacción deplorable, España se entrega una vez más a los
poderes financieros y se somete a un designio que inmola los intereses
nacionales en aras de los mismos grandes banqueros que han provocado el
daño que sufrimos. (...)
“En esta situación a los bancos acreedores, principalmente
alemanes, lo único que les interesa es salvar sus muebles, es decir, que
se garantice que los bancos españoles van a pagar su deuda con ellos.
Por eso, con el apoyo de sus gobiernos, presionan al español para que
tome medidas que garanticen el saneamiento de sus balances y el pago de
la deuda.
Y no les importa que dándole prioridad a esto se deteriore
cada día más la economía porque esa es la excusa perfecta que tendrían
para intervenir y ‘rescatar’ a España, es decir, para obligarla a
suscribir préstamos cuantiosos que se dedicaría directamente a
refinanciar a los bancos españoles para que estos devolvieran a su vez
la deuda a sus acreedores.”
Da hasta vergüenza escribir de nuevo para adelantar –como venimos
haciendo muchos economistas críticos desde hace años– lo que va a
ocurrir en los próximos meses, pero es que no resulta difícil preverlo y
es preciso combatir como sea la mentira continua de nuestros
gobernantes.
Ya se han “rescatado” de esta forma a otros países y en
otros lugares, así que sabemos casi a ciencia cierta lo que nos va a
ocurrir a nosotros cuando se nos aplique el mismo protocolo. (...)
Las autoridades a las que recurrimos para que nos salven son las que han
tomado las decisiones que nos han llevado a la situación en las que
estamos y las que se muestran totalmente incompetentes e incapaces de
sacar a los países europeos de la crisis.
Son las que miraron a otro
lado cuando los bancos alemanes y europeos en general financiaban la
burbuja y cuando cargaban sus balances de basura financiera, provocando
así que se hundieran las economías.
Y son las que llevan ya dedicados
varios billones de euros a salvarlos sin conseguir, sin embargo, que
vuelvan a financiar la actividad y el empleo, que es lo que deberían
haber conseguido para que la economía vuelva a ponerse en marcha.
Nos
ponemos, pues, en manos de incompetentes que vienen tomando decisiones
en virtud de un fundamentalismo ideológico que en lugar de salvar a
otros países los ha hundido aún más después de rescatarlos. (...)
El rescate que se prepara no va a resolver los problemas del sector
bancario porque se adopta sin haberse atrevido a poner en negro sobre
blanco la verdadera situación patrimonial de cada uno de ellos, para
evitar así el escándalo de mostrar las barbaridades que han cometido los
banqueros españoles (y alemanes, no lo olvidemos) a costa de hundir a
la economía. (...)
Sus estimaciones se basan en el diseño sin fundamento científico alguno
de escenarios que nunca han acertado a prever y se refieren al sistema
en su totalidad y no en concreto a las entidades que necesitan más o
menos capital, que hubiera sido lo necesario. (...)
Este rescate, por supuesto, no salva a la economía española sino que la
hundirá más por varias razones. Porque va a ir de la mano de condiciones
que van a agudizar la parálisis de la actividad, toda vez que no rompen
con la tónica de austeridad y descapitalización pública que vienen
provocándola.
Porque no contempla los males de fondo que han producido
el deterioro estructural de nuestra economía: la especialización
perversa; la desigualdad; la venta a mal precio de activos vinculados a
nuestro mercado interno y la pérdida de fuentes de ingresos endógenos;
la disminución de capacidad adquisitiva de asalariados, de trabajadores
autónomos y de pequeños y medianos empresarios; el mal funcionamiento de
nuestra administración pública y el gasto innecesario y la corrupción
de muchos de nuestros administradores y grandes empresarios; el fraude y
la inequidad fiscal y la carencia de políticas redistributivas potentes
que ayuden, como en los países más avanzados, a que la actividad sea
más sostenible económica, ecológica y socialmente y más competitiva…
Y,
porque, en lugar de reforzar las necesarias fuentes de valor que se
necesitan para que una economía progrese con bienestar (conocimiento,
innovación, espíritu empresarial, sinergias y creación de redes…) las va
a destruir para muchos años. (...)
Es materialmente imposible hacer frente a la deuda del modo en que
quieren hacerlo las autoridades europeos y el gobierno español,
suponiendo que este sepa lo que quiere. Las políticas europeas contra el
déficit no alivian la deuda sino que son su fuente de crecimiento
inagotable. Y ocultan que la deuda no solo tiene causas sino también
propósitos: la esclavitud de los pueblos y el mayor negocio de los
banqueros." (Ganas de escribir, 27/06/2012, Publicado en publico.es el 27 de junio de 2012)
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