"George Osborne,
el ministro de Hacienda de Reino Unido y artífice de sus políticas de
austeridad, acaba de dar un giro de 180º (aunque, por supuesto, no lo
reconoce).
Jonathan Portes tiene la prueba incriminatoria: en un blog publicado
hace poco, el director del Instituto de Investigación Económica y
Social británico señalaba que las premisas por las que la nueva política
de subvenciones a la inversión privada —incluida la inversión en
infraestructuras— mediante garantías de préstamos tiene sentido son
exactamente las mismas premisas por las que el gasto público financiado
mediante deuda en, por ejemplo, infraestructuras, tiene sentido.
“El Gobierno ha reconocido ahora el argumento intelectual y económico”, escribía Portes en su blog del 15 de junio. “Esperemos que ahora inicie el necesario cambio de política que hemos estado pidiendo, como quiera que decidan llamarlo”.
Entonces, ¿por qué canalizar el dinero
hacia sociedades anónimas privadas mediante garantías de préstamo en
vez de limitarse a hacer lo obvio y restituir los enormes recortes que
se han realizado últimamente en la inversión pública?
Lógicamente, una respuesta sería que el hacerlo equivaldría a reconocer
implícitamente que el Gobierno de David Cameron acaba de desperdiciar
dos años haciendo exactamente lo que no debe. Por supuesto, lo ha hecho,
y por lo visto ha caído en su error; pero, presumiblemente, el Gobierno
espera que el privatizar el proceso confunda a suficiente gente como
para rehuir la responsabilidad.
Pero señalemos también que el canalizar fondos a través del sector
privado brinda una oportunidad para obsequiar generosamente a los
amigos. Claro que, para ser justos, también la brinda la contratación
pública; pero esa es una actividad conocida, con normas y garantías bien
establecidas. Esto sería algo nuevo, que podría posibilitar el colar
algunas concesiones en las que nadie se fija.
A mí me parece que Osborne ha dado con un nuevo truco político que por la presente denomino keynesianismo de
amigotes, que consiste en aplicar políticas cuya lógica requiere gasto
público, pero que en lugar de eso adoptan la forma de incentivos a
intereses privados favorecidos.
Desde un punto de vista macroeconómico, hasta el keynesianismo de
amigotes es mejor que una austeridad destructiva y continuada. Pero
debemos ser conscientes de lo intrínsecamente extraño que es, y lo
propenso a los abusos." (El País, Blogs, Por: Paul Krugman
| 06 de
julio de
2012)
No hay comentarios:
Publicar un comentario