8.7.12

Grecia está siendo transformada en un clásico país tercermundista... el director de un centro psiquiátrico de la isla de Leros envió una carta al ministro de sanidad: “Le notificamos que ya no podemos alimentar a nuestros pacientes”

"“Estas elecciones eran cruciales para la supervivencia del capitalismo global”, opina Statis Gourgouris, profesor de literatura clásica en la Universidad de Columbia, en Nueva York. “Las elecciones demostraron que la mayoría del pueblo griego rechaza aceptar el desmantelamiento de su infraestructura social y económica.

El pueblo se niega a consentir el empobrecimiento de amplias capas de la sociedad, la aniquilación del futuro de la próxima generación, y la difamación de toda una forma de vida. Aún más importante es que la sociedad griega ha demostrado que no acepta ser utilizada como un experimento de economía neoliberal”.

El profesor Gourgouris dice que ya nada le sorprende, mucho menos el cinismo del poder financiero global y de los medios de masas a su servicio. “En muchos aspectos, es la historia de siempre. No es la primera vez en la historia que el destino de sociedades enteras está en manos de banqueros.

Pero nos vendría bien recordar que, llevadas al extremo, las sociedades tienden a deshacerse con enorme violencia. Dado que, como ideal político, la UE fue creada para evitar tal desintegración, sorprende ver a sus líderes políticos y económicos llevar a cabo un programa tan catastrófico contra toda prudencia. Grecia es un país pequeño. También es una economía pequeña.

Por eso ha sido seleccionado como laboratorio para un experimento sobre neoliberalismo extremo. Pero la gente de toda Europa debe darse cuenta de que la resistencia griega a convertirse en tal experimento tiene importantes consecuencias, ya que concierne al futuro de todos.

Si Grecia cae y se ve sometida a las demandas del capital global, habrá emergido en las filas de la Unión Europea un precedente que desmantela la soberanía de la unión como proyecto político. Ya sea porque se rinda completamente o porque sea expulsada, sacrificas a Grecia es un suicidio para la UE”. (...)

Grecia está siendo transformada en un clásico país tercermundista. En marzo el paro entre los jóvenes alcanzó el cincuenta por ciento. El Estado del bienestar se está desvaneciendo a un ritmo impresionante. En los últimos meses, las instituciones monetarias europeas han obligado a los políticos griegos a recortar las pensiones una media de 200 euros.

 El salario mínimo mensual cayó de 800 a 568 euros. Unos 15.000 funcionarios públicos perderán su empleo este año. Se está reduciendo el Estado en todos los niveles posibles, y la sanidad y la educación se están llevando la peor parte.

Hace unos días, el director de un centro psiquiátrico de la isla de Leros envió una carta al ministro de sanidad. En ella resumía lo que venía ocurriendo en tantos otros hospitales griegos. “Le notificamos que ya no podemos alimentar a nuestros pacientes”, escribía el director, Yannis Antartis: “Muchos ahora tienen que pasar hambre. Ya no recibimos entregas de comida, ya que no podemos pagarlas al estar fuertemente endeudados”. (...)

La crisis griega es de hecho la crisis de toda Europa, y como tal requiere una solución paneuropea. El éxito sólo es posible si esa solución es pensada para ayudar al pueblo, no a los peces gordos. Lapavitsas es el primero en estar de acuerdo con que muchos griegos han estado evadiendo impuestos.

 Pero  esos eran sobre todo aquellos que usurparon los puestos estatales importantes y llevaron al país al borde de la servidumbre tercermundista. “No hay ninguna duda de que Grecia necesita un cambio radical”, señala Lapavistas, “pero es poco probable que sean las capas dominantes de la sociedad las que lleven a cabo esa reforma necesaria.

 Son precisamente esas personas las que no pagan impuestos, las que presiden extensas redes de influencias y que por tanto están desesperadas por mantenerse en la unión monetaria. La auténtica reforma en Grecia debe ser liderada por los trabajadores, la mayoría de los cuales paga sus impuestos religiosamente”. (...)

Añade que la bancarrota de Grecia era una certeza desde el comienzo de la crisis, aunque el país estaba mejor equipado para hacerle frente hace dos años. “Los políticos griegos deben trazar un plan alternativo. Con medidas de preparación y movilización popular, el shock de la bancarrota y la salida podría ser menor.

Sería necesaria una intervención pública a todos los niveles, incluyendo la nacionalización de la banca, el control de capitales, medidas administrativas para asegurar el suministro de petróleo, medicina y alimentos, y la protección de las pequeñas y medianas empresas. Grecia puede sacar provecho del conocimiento acumulado a raíz de otras situaciones extraordinarias parecidas, como la de Argentina tras el 2001”.                (Periodismo humano, 03/07/2012)

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