" Durante un tiempo, la semana pasada existió la posibilidad de que el
esfuerzo realizado por Europa al encontrarse contra las cuerdas había
dado resultado. La cumbre del mes pasado tuvo más fundamento que las
anteriores sin contenido y el repunte en los mercados financieros
europeos de la semana pasada fue el reflejo de la creencia de que se
había hecho lo suficiente para mantener las cosas en calma hasta agosto.
Pero eso fue hasta que la comunidad autónoma de Valencia, en España,
anunciara que necesitaba ayuda financiera de Madrid, lo que desencadenó
una gran caída en los mercados que prosiguió el lunes.
Un despliegue de ineptitud
La respuesta del Gobierno español fue jurar y perjurar primero que no
existía ni la más remota posibilidad de que se produjera un rescate
total que implicara al Fondo Monetario Internacional y, a continuación,
impuso la prohibición de la venta de acciones a corto. Como era de
esperar, a los mercados no les impresionó este despliegue de ineptitud. (...)
De estos acontecimientos, se pueden sacar tres conclusiones. La
primera es que España está abocada inexorablemente al rescate,
probablemente en breve. Era ingenuo pensar que el paquete de ayuda
prometido de 100.000 millones de euros (78.000 millones de libras) para
los bancos españoles sería suficiente y al final, ha resultado que no
era bastante.
Hablamos de un país en el que la economía se hunde, el mercado
inmobiliario explota, los bancos registran deudas colosales y el interés
de los bonos a diez años se sitúa en el 7,5%. La pregunta no es si
habrá un rescate, sino cuál será su magnitud. Lo más probable es que sea
de al menos 300.000 millones de euros. (...)
Lo que tienen en común Grecia y España es que el concepto fallido que
ha llevado a la más pequeña de estas dos economías al punto de no
retorno ahora se está probando con el otro miembro del club más grande y
estratégicamente más importante.
La lección aprendida de Grecia está totalmente clara: recortar
drásticamente el gasto y subir los impuestos cuando una economía ha
entrado en caída libre produce niveles de deuda superiores, no
inferiores. España está siguiendo a Grecia en el círculo vicioso que
comienza con un crecimiento débil y un alto desempleo y acaba con
rescates muy caros que producen más perjuicios que beneficios.
Recuerden la situación de Grecia en agosto de 2011 y sabrán lo que
ocurrirá en España en agosto de 2012. Los mismos problemas. Las mismas
respuestas erróneas. La misma crisis. Pero en este caso, mayor." (Presseurop, 24 julio 2012, The Guardian, Londres)
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