16.7.12

"Los bancos han hecho firmar preferentes que vencen el año 9999"

"El abogado Pablo Rodríguez-Palmero Seuma es un experto en el fiasco de las participaciones preferentes, que está llevando de cabeza a miles de pequeños inversores en España. Ha ganado casos a varias de las cajas y bancos que explotaron estos productos, y desde esa experiencia explica fórmulas a los afectados para lograr la devolución del capital y los intereses. 

Su opinión es que una solución satisfactoria "jamás" pasa por negociar con la entidad bancaria, porque ello desemboca en la pérdida de un mínimo del 50 por ciento del capital. En su trayectoria, los casos más dantescos que ha visto son los contratos firmados por personas invidentes, y participaciones preferentes con vencimiento en el año 9999. 

¿Para qué y cuándo sacan a la circulación las cajas y bancos las participaciones preferentes?
La colocación masiva de participaciones preferentes se detecta ya en 2008, si bien alcanza su máximo histórico durante el año siguiente. La razón de tal emisión masiva es muy sencilla: dado que las participaciones preferentes computaban como patrimonio neto de las entidades financieras (a diferencia de los depósitos, que forman parte del pasivo), su colocación les permitía presentar una mejor situación económica, dentro de un contexto de grave crisis económica.

No obstante, actualmente, tras el convenio Basilea III, las participaciones ya no forman parte del capital de las entidades, y su contratación ya no interesa. (...)

¿Qué autoridades dieron el ok a las preferentes?
El primer lugar, el propio legislador: tal como hoy lo conocemos, el producto se reguló en 2003, lo que no significa que anteriormente no se comercializase. La CNMV no puso ningún problema a su comercialización masiva: de hecho, en su informe de 2009 describe que las entidades financieras están acudiendo sistemáticamente a las participaciones preferentes para mejorar su solvencia, pero no se plantea el más mínimo problema al respecto. 

Posteriormente sí advirtió de los riesgos del producto, pero sin llevar a cabo actuaciones contundentes, algo que le ha valido la crítica de  muchos expertos. (...)

No obstante, no puede negarse que la experiencia muestra una gran homogeneidad en el perfil de los contratantes de participaciones preferentes: un porcentaje elevado son personas de avanzada edad, que antes tenían sus ahorros en simples depósitos, carecían de una mínima formación financiera y confiaban por completo en la entidad financiera. 

De esta forma, se ha dicho que las participaciones preferentes han “democratizado” la ingeniería financiera, que ha afectado, no a grandes inversores, sino al más modesto de los clientes.

¿Quién estimó que el producto, inicialmente, no era complejo?
La calificación de un producto como complejo o no siempre ha sido discutible, y se trataba de una distinción que normalmente llevaban a cabo las propias entidades financieras. 

Desde 2008 sí existe una normativa que establece la diferencia, y deja claro que todos los productos discutidos en los últimos años (swaps, opciones, participaciones preferentes, deuda subordinada, etc.) son complejos. (...)

 ¿Hubo explicación suficiente por los bancos a los clientes suscriptores?
Como he dicho con anterioridad, no todos los casos son iguales. Pero sí existe una mayoría de afectados que, analizados sus conocimientos financieros y el documento que se le entregaba, era imposible que comprendiesen qué estaban contratando. (...)

 ¿Por qué en ocasiones no se reconocía el carácter perpetuo del producto y se referenciaba a años como el 2050 o el 3000, cuando el cliente habría fallecido seguro?
Desde luego, a la vistas de tales vencimientos la entidad puede argumentar que el producto es temporal, y que si del vencimiento no podrá beneficiarse el contratante, sí lo podrán hacer sus herederos. 

No obstante, considero francamente desafortunado hacer constar este tipo de vencimientos, que crean una apariencia de engaño superior a la simple afirmación de que cierto valor es perpetuo. 

¿También influyó en la suscripción la codicia de los clientes, atraídos por la alta rentabilidad del producto?
Probablemente sí, y si uno reflexiona es fácil concluir que nadie ofrece un interés más alto sin pedir algo a cambio. No obstante, tampoco el modo de comercializar el producto ha facilitado esa reflexión, y dada la complejidad de los productos financieros, cuando se plantea el conflicto entre falta de información de la entidad y falta de diligencia del cliente, los Tribunales suelen proteger al cliente.

¿Cuánto dinero se calcula que se ha invertido en estos productos y a cuántas personas ha afectado?
Si bien se trata de meras conjeturas, se habla de 30.000 millones de euros colocados en participaciones preferentes, y de cerca de 500.000 personas afectadas. No obstante, estas cifras probablemente incluyan productos complejos distintos a las participaciones preferentes.

 Como mensaje para los afectados: ¿hay formas de obtener la devolución por el banco del dinero invertido?
Rotundamente, sí. Si la información suministrada no fue suficiente teniendo en cuenta los conocimientos del cliente, el producto puede anularse, y obtener la devolución del capital y los intereses. 

Debe insistirse en una cuestión de gran importancia: la experiencia dice que jamás se obtendrá esa devolución negociando con la entidad. Lo único que han hecho algunas de ellas ha sido ofrecer ciertas conversiones a otros productos, que ya han llevado a muchos de los que aceptaron esa propuesta a perder más del 50% de la inversión."              (Público, 15/07/2012)

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