"El abogado Pablo Rodríguez-Palmero Seuma
es un experto en el fiasco de las participaciones preferentes, que está
llevando de cabeza a miles de pequeños inversores en España. Ha ganado
casos a varias de las cajas y bancos que explotaron estos productos, y
desde esa experiencia explica fórmulas a los afectados para lograr la
devolución del capital y los intereses.
Su opinión es que una solución
satisfactoria "jamás" pasa por negociar con la entidad bancaria, porque
ello desemboca en la pérdida de un mínimo del 50 por ciento del capital.
En su trayectoria, los casos más dantescos que ha visto son los
contratos firmados por personas invidentes, y participaciones
preferentes con vencimiento en el año 9999.
¿Para qué y cuándo sacan a la circulación las cajas y bancos las participaciones preferentes?
La
colocación masiva de participaciones preferentes se detecta ya en
2008, si bien alcanza su máximo histórico durante el año siguiente. La
razón de tal emisión masiva es muy sencilla: dado que las
participaciones preferentes computaban como patrimonio neto de las
entidades financieras (a diferencia de los depósitos, que forman parte
del pasivo), su colocación les permitía presentar una mejor situación
económica, dentro de un contexto de grave crisis económica.
No
obstante, actualmente, tras el convenio Basilea III, las
participaciones ya no forman parte del capital de las entidades, y su
contratación ya no interesa. (...)
¿Qué autoridades dieron el ok a las preferentes?
El
primer lugar, el propio legislador: tal como hoy lo conocemos, el
producto se reguló en 2003, lo que no significa que anteriormente no se
comercializase. La CNMV no puso ningún problema a su comercialización
masiva: de hecho, en su informe de 2009 describe que las entidades
financieras están acudiendo sistemáticamente a las participaciones
preferentes para mejorar su solvencia, pero no se plantea el más mínimo
problema al respecto.
Posteriormente sí advirtió de los riesgos del
producto, pero sin llevar a cabo actuaciones contundentes, algo que le
ha valido la crítica de muchos expertos. (...)
No obstante, no puede negarse que la experiencia muestra una gran
homogeneidad en el perfil de los contratantes de participaciones
preferentes: un porcentaje elevado son personas de avanzada edad, que
antes tenían sus ahorros en simples depósitos, carecían de una mínima
formación financiera y confiaban por completo en la entidad financiera.
De esta forma, se ha dicho que las participaciones preferentes han
“democratizado” la ingeniería financiera, que ha afectado, no a grandes
inversores, sino al más modesto de los clientes.
¿Quién estimó que el producto, inicialmente, no era complejo?
La
calificación de un producto como complejo o no siempre ha sido
discutible, y se trataba de una distinción que normalmente llevaban a
cabo las propias entidades financieras.
Desde 2008 sí existe una
normativa que establece la diferencia, y deja claro que todos los
productos discutidos en los últimos años (swaps, opciones,
participaciones preferentes, deuda subordinada, etc.) son complejos. (...)
¿Hubo explicación suficiente por los bancos a los clientes suscriptores?
Como
he dicho con anterioridad, no todos los casos son iguales. Pero sí
existe una mayoría de afectados que, analizados sus conocimientos
financieros y el documento que se le entregaba, era imposible que
comprendiesen qué estaban contratando. (...)
¿Por
qué en ocasiones no se reconocía el carácter perpetuo del producto y se
referenciaba a años como el 2050 o el 3000, cuando el cliente habría
fallecido seguro?
Desde luego, a la vistas de tales
vencimientos la entidad puede argumentar que el producto es temporal, y
que si del vencimiento no podrá beneficiarse el contratante, sí lo
podrán hacer sus herederos.
No obstante, considero francamente
desafortunado hacer constar este tipo de vencimientos, que crean una
apariencia de engaño superior a la simple afirmación de que cierto valor
es perpetuo.
¿También influyó en la suscripción la codicia de los clientes, atraídos por la alta rentabilidad del producto?
Probablemente
sí, y si uno reflexiona es fácil concluir que nadie ofrece un interés
más alto sin pedir algo a cambio. No obstante, tampoco el modo de
comercializar el producto ha facilitado esa reflexión, y dada la
complejidad de los productos financieros, cuando se plantea el conflicto
entre falta de información de la entidad y falta de diligencia del
cliente, los Tribunales suelen proteger al cliente.
¿Cuánto dinero se calcula que se ha invertido en estos productos y a cuántas personas ha afectado?
Si
bien se trata de meras conjeturas, se habla de 30.000 millones de euros
colocados en participaciones preferentes, y de cerca de 500.000
personas afectadas. No obstante, estas cifras probablemente incluyan
productos complejos distintos a las participaciones preferentes.
Como mensaje para los afectados: ¿hay formas de obtener la devolución por el banco del dinero invertido?
Rotundamente,
sí. Si la información suministrada no fue suficiente teniendo en cuenta
los conocimientos del cliente, el producto puede anularse, y obtener la
devolución del capital y los intereses.
Debe insistirse en una cuestión
de gran importancia: la experiencia dice que jamás se obtendrá esa
devolución negociando con la entidad. Lo único que han hecho algunas de
ellas ha sido ofrecer ciertas conversiones a otros productos, que ya han
llevado a muchos de los que aceptaron esa propuesta a perder más del
50% de la inversión." (Público, 15/07/2012)
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