"Un enfermo crónico se declara en huelga farmacéutica porque se niega a abonar el 10% del coste de sus medicinas.
Agustí Aguilar Escuder tiene 55 años y una minusvalía del 71% que le
impide trabajar desde 2007. A consecuencia de un ictus, una trombosis y
varias hernias discales tiene que tomarse 17 pastillas al día. Cuando
Agustí fue a su farmacia a principios de mes, le pidieron que abonara un
10% de lo que cuesta su medicación, como deben hacer todos los jubilados desde el pasado 1 de julio.
Aunque puede asumir el gasto porque su pensión asciende a 2.000 euros
mensuales, se plantó: "Me negué a pagar y desde entonces estoy en huelga farmacéutica. No lo hago por mí, sino por toda la gente que se ve obligada a elegir entre comer o pagar su tratamiento", afirma.
El precio mensual de la medicación de Agustí, que lleva ya diez días sin medicarse, ascendió el pasado mes de junio a 3.392,42 euros,
según acredita la factura farmacéutica de este paciente, firmada por la
botica de Carmen Aura en La Cañada, en Paterna (Valencia).
"A nosotros
nos llegan las recetas con el código que marca qué aportación debe
realizar el paciente, simplemente nos limitamos a cobrar lo que nos dice
el ordenador", explica esta farmacéutica, que añade que es el médico
quien cataloga el perfil del paciente.
Agustí
asegura que su doctor le dijo que aunque debía pagar el 10% de su
medicación (es decir, unos 300 euros mensuales), Sanidad le devolvería
parte del dinero. El Ejecutivo establece que a los pensionistas
que se gasten más de diez euros al mes durante tres meses se les
devolverá el dinero pagado por encima del límite fijado. El tope mensual
para los jubilados con las pensiones más altas se establece en los 20
euros.
"No me fío", afirma Agustí, "hace un año me pasó lo mismo con las
cuatro ortesis [férulas ortopédicas] que llevo. Las pagué enteras y, en
teoría, a los tres meses me tenían que pagar el tanto por cien que me
correspondía y aún estoy esperando", protesta.
"No hago
huelga por motivos económicos, yo me puedo permitir el lujo de
medicarme, pero ¿y la gente que tiene pensiones de 500 euros? O comen o
se mueren, es una injusticia. Yo no me medicaré hasta que no me den mis
fármacos sin pagar un céntimo", asegura por teléfono.
"He tenido un
infarto, una trombosis, tengo hernias discales, los dos nervios ciáticos
de la pierna derecha comprimidos, el hombro derecho congelado y
jaquecas, para las que necesito oxígeno. Estoy mal y no sé cuánto aguantaré sin medicamentos", cuenta Agustí, que advierte: "Si me pasa algo, la culpa será de las mentiras de la ministra de Sanidad y de la Conselleria de Sanitat del País Valencià". (Público, 12/07/2012)
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