"Mil años tardó en marcharse, pero por fin dimitió. Los usuarios de
lo público están de fiesta mayor. Seguro que está en el cielo neocon, a la derecha de Thatcher. Adivina, adivinanza, escuchen con atención.
A su entierro de paisano asistieron Gallardón, Paco Granados y Manolo
Cobo, medio ocultos tras un árbol. En la primera fila de los dolientes
estaban el jefe de la patronal madrileña, Arturo Fernández, del brazo
del maltrecho Gerardo Díaz Ferrán, que cojeaba mientras murmuraba
“Esperanza es cojonuda, Esperanza es cojonuda”.
Tras ellos, en
procesión, los consejos de administración al completo de las principales
constructoras, los propietarios de colegios privados, además de Rodrigo
Rato encabezando el consejo de Caja Madrid al completo y de riguroso
luto.
Sheldon Adelson llegó del brazo del Bigotes, acompañados
por la pareja Tamayo-Sáez, mientras Correa observó la comitiva desde un
coche con los cristales tintados aparcado a pocos metros.
Propietarios
de suelos recalificados, alcaldes de decenas de municipios que
multiplicaron su oferta de viviendas por cuatro o por cinco, directivos
de grandes superficies, disputaban por arrojar una flor. Varios jefes de
informativos de Telemadrid eran consolados por un par de directores de
periódico, y tras ellos estremecía oír los aullidos de varias docenas de
tertulianos.
Ese día en el infierno madrileño hubo gran
agitación. Profesores, médicos, bomberos y funcionarios de toda
condición, bailaban de sol a sol. Padres, usuarios del transporte
público, inmigrantes, sindicalistas, parados, usuarios de servicios
sociales y de todo tipo de servicios públicos, rectores universitarios,
trabajadores de Telemadrid y de otras empresas públicas, alumnos que la
despedían en bilingüe, internos en centros de menores, y los sucesivos
líderes y candidatos de PSOE e IU que no pudieron con ella elección tras
elección.
Siete días con siete noches duró la celebración, en
leguas a la redonda el champán se terminó. Sus víctimas políticas y los
ciudadanos perjudicados por sus políticas celebraban una victoria que
las urnas no les dio. Más que alegría, la suya era desesperación." (Rebelión, 18/09/2012,Isacc Rosa, Zona Crítica)
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