"Los informes de la inspección, incorporados al sumario abierto en la
Audiencia, recalcan que las bases del gran problema financiero detectado
se habían creado entre 2003 y 2007.
Durante esos años, Caja Madrid se
metió en una creciente espiral de concesión de créditos a la promoción
inmobiliaria y a la adquisición de viviendas sin una correcta evaluación
de riesgos.
“Resulta patente el fracaso que se ha derivado de haber
hecho pivotar la expansión de la caja en una política crediticia basada
en conceder préstamos por un valor superior al 80% de la garantía (...)
donde no funcionaban los filtros; se concedían préstamos para quienes,
de hecho, no tenían capacidad de pago”, denuncian los inspectores. (...)
El perfil de Caja Madrid que describen los inspectores es inquietante:
“Entidad con solvencia ajustada y rentabilidad decreciente. Morosidad
elevada con tendencia al alza, que se sitúa por encima del grupo, debido
principalmente a la cartera hipotecaria minorista y el peso
significativo del riesgo promotor.
El deterioro de la cartera crediticia
es fruto de los excesos cometidos entre 2003 y 2006 (plan estratégico)
que supuso un incremento medio de inversión del 22%, centrado en el
riesgo inmobiliario, que es donde están los principales problemas. La
financiación a promotores asciende a unos 18.000 millones, con un ratio
de incumplimiento del 20%, de los que 5.200 millones son financiación de
suelo y más de 7.000 son promociones”.
“De la revisión estructural del resto de las carteras crediticias se
identificaron pérdidas esperadas en un escenario temporal de dos años
por importe de 4.983 millones, de los que 3.020 millones se
corresponderían con los acreditados más problemáticos, cuyo
reconocimiento futuro supondría un nivel elevado de incertidumbre sobre
la capacidad de absorción de las mismas por las cuentas de la caja.
Por
último, de la revisión de los fondos de comercio de participaciones
permanentes y la valoración de una participada clasificada como cartera
disponible a la venta se requieren saneamientos adicionales en la cuenta
de resultados por importe de 548 millones”. Estas eran las cifras
negras a fines de 2010. ¿Pero cómo se llegó aquí? Los funcionarios del
Banco de España lo desgranan con crudeza en ambas inspecciones. (...)
Precios de compra “inflados respecto a su valor real” : “Muchos de estos préstamos son operaciones concedidas en su inicio a
clientes sin ingresos regulares que, unido a precios de compra muy
elevados (inflados respecto a su valor real), y unidos a la coyuntura de
tipos de interés a finales de 2008 y principios de 2009, han hecho
insostenible la carga para el acreditado”.
Imposible determinar la capacidad de pago. En un 22% de
los casos “ha sido imposible determinar la capacidad de pago, debido a
que no aportaban justificantes de ingresos o se desconoce el importe de
las cuotas a las que se debe hacer frente por deudas en otras
entidades”.
Ingresos del cliente superiores a los reales. “En
algunos casos hemos visto que el gestor cuando introduce los datos del
cliente en la propuesta de adecuación, reconoce ingresos superiores a
los que se extraen de los justificantes, dando por buenos ingresos extra
que el cliente declara sin justificarlos”. (El País, 23/09/2012)
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