"El potencial de conflicto entre naciones que la crisis introduce
en la Europa de la Gran Desigualdad es considerable. La España
devaluada está en el centro.
Escena estival en un comercio de electrodomésticos gerundense. El
cliente dice, “quiero un lavaplatos, pero por favor que no sea hecho en
Alemania”. La dependienta explica luego que le ocurre con cierta
frecuencia.
El potencial de mal rollo entre naciones que introduce la
eurocrisis –ahora algo aliviada por el nuevo esquema de compra de deuda
aprobado por el BCE- es considerable. Es un guión que viene muy a la
medida de la actual reacción, de la Gran Desigualdad
que se está aplicando entre nosotros.
La España venida a menos,
ofendida ante el feo retrato de su devaluada posición, está en el centro
de ese guión.
Que la gente se pelee desde su identidad nacional en
lugar de afirmar el internacionalismo social, en cuyo seno cabe la
genuina “primavera de los pueblos”, el necesario 1848 que la
Europa actual precisa para emanciparse de la oligarquía empresarial que
la asfixia y estafa… En ese contexto asoma en Catalunya, un nuevo
independentismo socialmente muy significativo, dicen que hasta
mayoritario." (Rafael Poch, La Vanguardia, 14/09/2012)
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