"Lo cierto es que los datos del Banco de España revelan que las ratios de las cooperativas superan en la mayoría de los casos a los de sus rivales: los bancos y cajas de ahorros. (...)
Un dictamen del Comité Económico y Social Europeo (CESE) publicado el
pasado junio constanta la resistencia de esta forma de entidades de
crédito frente a la crisis: "Ningún banco cooperativo ha entrado en
concurso de acreedores en la UE", afirma.
Y añade que "estos bancos,
menos dependientes de las expectativas de los accionistas, en general
pudieron evitar muchos de los errores que cometieron las entidades del
sector privado más grandes".
"Las cooperativas de los países que cuentan con una mayor
implantación y experiencia de este sector (Francia, Italia, España)
parecen ser más resistentes al deterioro de la crisis que las empresas
convencionales activas en los mismos sectores y territorios", indica el
CESE (...)
Las cooperativas de crédito están viviendo su propio proceso de integración y cuentan en conjunto con unos activos a cierre de junio por más de 136.000 millones de euros,
con un crecimiento del 20,3% en tres años y medio. Se sitúan por debajo
de los 158.000 millones del Popular con Pastor pero superan
sobradamente los 107.000 millones de Banesto o los 60.300 de Bankinter.
Ya en la primera reforma financiera, la diseñada por Elena Salgado
en febrero de 2011 y que exigía un 10% para determinadas entidades
financieras, salieron muy bien paradas. Ninguna de ellas estuvo en la
lista negra, gracias a que todas ellas cuentan con una amplia base de
inversores. Su capital no está dividido en acciones como el de los
bancos, sino en participaciones en manos de distintos socios.
Es más, las cooperativas trabajan esencialmente para sus socios:
las operaciones activas con terceros no pueden alcanzar el 50% de sus
recursos totales, según la actual normativa española. Son sociedades de
capital variable, pero "los cambios en dicho capital son menos
frecuentes que en otro tipo de entidades que operan bajo otras formas
societarias como, por ejemplo, las sociedades anónimas [léase, bancos]",
señalan desde la Unión Nacional de Cooperativas de Crédito (Unacc). (...)
Cajamar y Ruralcaja, actualmente en proceso de integración, sumarán unos 65.000 millones
de euros en activos. Además, se han concluido ya varias operaciones de
concentración, bien mediante fusiones clásicas (Nueva Caja Rural de
Aragón y Caja Rural de Albacete, Ciudad Real y Cuenca), bien mediante
sistemas institucionales de protección (SIP), como las protagonizadas
por Cajamar, Ruralcaja -como hemos dicho, en proceso de integración
entre ambas-, Grupo Ibérico y Solventia. (...)
La buena noticia es que de momento no han recibido ni un solo euro público,
a diferencia de otros procesos de integración protagonizados por cajas
de ahorros y bancos. Y la gran novedad es que, en caso de necesitar
respaldo estatal, no estarían sometidas a las condiciones del Memorando
de Entendimiento (MoU), el pliego de condiciones firmado por España y
Bruselas para poder recibir los hasta 100.000 millones de euros con los
que tapar los agujeros del sector financiero español." (Cinco Días, 26/09/2012)
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