"Impresionante la comparecencia de Mariano Rajoy ante los medios de
comunicación tras el Consejo de Ministros. Nunca había escuchado a un
Rajoy tan tremendamente Rajoy. Todo el daño se hace a los españoles por
su bien. Todo lo que dijo en campañas y en mítines se puede cambiar (y
negar) si es por el bien de los españoles.
No se ha roto ningún contrato
electoral con los españoles, simplemente se hace lo que se debe hacer
por el bien de los españoles. El modelo Rajoy en estado puro: se hace lo
que se debe hacer y el dolor que se produce es sólo lo normal para
lograr el bienestar futuro. Nunca Rajo había sido tan cruelmente Rajoy.
¿Alguien ha escuchado de boca de Rajoy alguna palabra de pesar por el
sufrimiento de tantos colectivos españoles por culpa de sus medidas?
Nadie. ¿Alguien ha escuchado a Rajoy alguna palabra de solidaridad con
los que más sufren por sus decisiones? Nadie.
Mariano Rajoy ha escenificado la rueda de prensa más cruel que hemos visto desde que tenemos democracia.
Un gesto, sólo un gesto, don Mariano, acordándose de los que está
usted llevando a situaciones económicas límite. Un gesto. No lo ha
hecho, no lo ha tenido.
Cuando Churchill pidió “sangre, sudor y lágrimas” terminaba los días junto a las casa bombardeadas o los hospitales de campaña.
Cuando Rajoy explica que “hace lo que tiene que hacer” no tiene ni el
menor gesto hacia los que van a perder ingresos, empleos o bienestar.
El discurso de Rajoy está falto de calor solidario y de justificación
equibrada con los afectados. Es un mensaje soso y mocorde para sólo
decir que viene un rescate y que no se le ocurre nada mejor.
Puede ser que el rescate sea una solución correcta ante la situación
económica que tenemos, pero me hubiera gustado oir a mi presidente que
1º, por qué no hay otra solución, 2º, qué destrozos tenemos que soportar
los españoles,3º, cuánto tendremos que soportar los altos y cuánto
tendremos que soportar los bajos, 4º, qué gestos de solidaridad va a
abanderar Rajoy para mitigar el drama de los ciudadanos.
Estos personajes fríos y distantes (como Rajoy) tienen sus ventajas
en algunas circunstancias y en algunas dificultades, pero cuando toda
una nación (con matices) marcha hacia la pérdida de niveles de bienestar
adquiridos durante años, hace falta un discurso más cálido, más
solidario, más didáctico, más cercano a los que más están sufriendo.
Después de escuchar la rueda de prensa yo le hubiera hecho sólo una pregunta: señor Rajoy ¿es usted español?" (Luis Solana, 03/08/2012)
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