12.9.12

¿Pero qué es esto? ¿Cual es el pecado de la clase media y de la clase obrera? ... Miren Vds., Sres. Políticos: yo nací en un país en el que se trabajaba duro, muy duro

"Yo no puedo dejar de salir de mi asombro. Casi he caído en un estado de estupor. ¿Pero qué es esto? ¿Cual es el pecado de la clase media y de la clase obrera? Ya entiendo: nuestro error ha sido creer que teníamos derecho a una vivienda digna, a poder viajar al extranjero, a gozar de uno de los mejores Sistemas Sanitarios del mundo, a intentar que nuestros hijos aprendieran ese inglés que a nosotros tanto nos costó,  a elegir democráticamente a unos políticos que creíamos que velaban por nuestro bien, a confiar en una Monarquía que como elemento simbólico estabilizador “nos protegería de males mayores”. Pero no fue pecado, fue ingenuidad, candidez.

Miren Vds., Sres. Políticos: yo nací en un país en el que se trabajaba duro, muy duro. En el que mis padres y mis abuelos con sus manos y  su sudor, enterrando los recuerdos de una Guerra Civil, asumían el silencio como condición necesaria  para que sus hijos pudieran salir adelante. 

Y llegó la libertad, y los muy jóvenes de entonces la recibimos con júbilo, iniciando la construcción de un país en el que el libre pensamiento, la tolerancia, y el intercambio de ideas nos ayudaría a  realizar el sueño de una España próspera, moderna, europea.

Y ese país al que me refiero, en el que se alcanzó el estado de bienestar, lo hemos edificado los que ahora somos clase media/trabajadora. ¿Y cómo? Pues trabajando, haciendo, como Vds. dicen, los deberes. 

Sí Sres. repito: trabajando como médicos, enfermeros, policías, profesores, maestros, bomberos, funcionarios en general, pequeños empresarios, comerciantes, autónomos, artesanos, empleados de servicios y un largo etc.  Y aunque algunos digan que el funcionariado de este país se toca el ombligo, puedo poner el ejemplo que mejor conozco: el de nuestra Sanidad Pública que se cuajó con  el esfuerzo de muchos profesionales convencidos del valor de su trabajo, que echaron muchas horas extras estudiando, publicando, acudiendo a  congresos… para aprender y mejorar su práctica “pública”, sin esperar una paga extra. 

 Puedo dar fe de ello. Porque nos movía algo situado en una escala de valores superior a la del  dinero: nos movía el orgullo de construir para España el mejor Sistema de Salud.

Así que déjense de palabrería. Ni la clase media ni la clase obrera tienen la culpa, ni deben pagar por los graves errores cometidos por aquellos en los que un día confiamos: la clase política arrastrada por  intereses “supranacionales”, metida  en la ruleta de la globalización, de la especulación, de las transacciones irregulares, de los paraísos fiscales. 

Aquí lo que ha pasado es que nos hacían creer que prosperábamos por tener un piso en propiedad (hipotecado) y estrenar coche cada cinco años (por supuesto financiado), mientras los banqueros y otros afortunados se hacían inmensamente ricos.  Y me temo que estos no tenían que pagar IRPF, ni rendir las cuentas a Hacienda que otros hacíamos todos los años.

Pienso en trabajadores, clase humilde que mejoró su calidad de vida en estos pasados años. Pasaron de vivir sólo de “criar gorrinos”, recoger la oliva, endurecer sus pies con el trasiego de ganado a que sus hijos aumentaran su nivel adquisitivo con el ladrillo, o con el hormigón. 

Muchos pudieron ir de viaje de novios a un crucerito por el Mediterráneo  o a visitar las Islas Canarias, hasta entonces patrimonio de la clase media. Ahora están en paro, con hijos, sin subsidio. El hambre les acecha. ¿El hambre en España?!Pero si esa era la historia de mi abuela!"          (Attac España, 15/08/2012, Yolanda Jarabo Crespo)

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