23.10.12

“Ni el canciller Kohl, ni ninguno de sus predecesores, hubieran consentido que se abusara de un país de la Unión para mayor gloria nacional, como usted consintió que se abusara de Grecia”

"Nunca sabremos qué hubiera pasado en los países del sur de Europa, el nuestro incluido, si la canciller alemana, Angela Merkel, y la Unión Europea, en su conjunto, hubieran decidido desde el primer momento, desde el inicio de la crisis de la deuda, que la reducción de los déficits se haría de una manera más equilibrada, sin la formidable urgencia que imprimieron y que exigieron. (...)

Es posible que Merkel y sus asesores creyeran que los ciudadanos del sur somos ganado al que la única forma de conducir es echarles perros que les muerdan las patas. La realidad es que los ciudadanos del sur no somos un conjunto de personas criadas para la explotación o la corrupción, o por lo menos, no más que los ciudadanos del norte. 

Aquella decisión fue un error brutal, una decisión tosca, adoptada como si no tuviera consecuencias sobre seres humanos, sino sobre materiales poco valiosos, en beneficio de unos intereses determinados y muy poco gloriosos: los bancos acreedores de los países del norte y los intereses electorales de sus partidos políticos.

 “Ni el canciller Kohl, ni ninguno de sus predecesores, hubieran consentido que se abusara de un país de la Unión para mayor gloria nacional como usted consintió que se abusara de Grecia”. Peer Steinbrurck, el candidato socialdemócrata que se enfrentará a Merkel en 2013, subrayó su duro juicio con un puñetazo en el atril de su escaño parlamentario, el pasado jueves. (...)

El dirigente socialdemócrata dijo algo que muchos hubiéramos querido oír proclamar bien alto en Bruselas, en boca de nuestros políticos y de los miembros de la Comisión: cuando invierten en la Unión Europea, los alemanes invierten también en su propio futuro. 

“Europa es nuestro futuro y tenemos que invertir en él, igual que invertimos en la reunificación de Alemania”, proclamó, con rotundidad, Steinburck. “Y su deber, señora canciller, era haber explicado esto a los alemanes mucho antes, sin que la realidad hiciera saltar por los aires la tapa de la olla”.

Alemania y la Unión han intimidado y han abusado de Grecia. ¿Cómo compensar ahora los daños que han causado las políticas de austeridad galopante? ¿Cómo proseguir las políticas de ajuste, que siguen siendo necesarias, en Grecia y en otros países europeos, pero equilibrando el ritmo? 

¿Cómo recuperar una actividad económica que ha quedado arrasada y a unos ciudadanos que han sido descartados? ¿No sería razonable que la propia Unión se responsabilizara por lo ocurrido y ayudara a echar a andar a quienes quedaron con las piernas desgarradas a mordiscos?"           (   , El País, 21 OCT 2012)

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