"Angela Merkel está intuyendo que el agua empieza a
entrar en los camarotes de primera. El gobierno alemán ha reducido las
previsiones de crecimiento del 1,6% al 1,0%. Más grave es que el agua
está entrando a través de la sala de máquinas; el retroceso de la
producción industrial fue de 1,8%, más profunda que el 0,5% estimado. Es
el resultado de lo que el colectivo de economistas frente a la crisis, en su último libro, no dejaba lugar a dudas: no es economía, es ideología. (...)
Es la música que suena en la cubierta del Titanic. Los guitarristas
del libre mercado ofrecen unas partituras repletas de datos y
estadísticas mientras sigue el baile. Acusan aquellos que cuestiona la
eficacia de los ajustes de negar la realidad y falta de valentía para
abordar los problemas.
En lugar abordar una respuesta europea empieza a
sonar una música en que la crisis se imputa al otro, sea este la Europa
del sur o la Alemania del norte.
Baviera presiona a Angela Merkel para que Berlín o
Renanía del Norte reduzcan su deuda y gasto. Bajo bonitas palabras de
equilibrio entre responsabilidad y solidaridad. El efecto es un
lamentable desplome de la demanda interior en Alemania.
Los pedidos de
la competitiva industria tecnológica de Baviera se desploma, logrando el
egoísmo nacional el efecto opuesto. Este discurso, en
ocasiones revestido de causas sociales, está provocando la ruina de
Europa y arrastra al mundo al abismo. (...)
La miserable situación económica que Alemania está empujando a los
países de la zona euro acaba teniendo consecuencias en la economía
alemana. “El riesgo de recesión en Alemania está creciendo mes a mes”,
señalaba Gustav Horn director del Instituto de Macroeconomía (IMK) en Handelsblätt. Y añadía “la causa es la profunda austeridad que está provocando la caída agregada de los países de la zona euro en crisis”. (...)
Alemania hace una década abordó una contención salarial y del gasto
público; fue el éxito del modelo alemán basado en exportar de forma
ilimitada al resto de Europa. Si los demás países hubieran seguido los
pasos de Alemania no tendrían crisis. De aquí que la respuesta este
siendo disciplinar, con duros ajustes, los países de la periferia.
El
resultado es que Alemania se ha quedado sin importadores y su economía
se acerca a la recesión. Se trata de una contradicción lógica. El
superávit de uno es un juego de suma cero. Alemania no entró en recesión
al no ser acompañada por otros países en esas políticas.
China, a diferencia de Alemania, es consciente que el desarrollo
económico basado en un modelo exportador hace vulnerable y dependiente
la economía de la demanda exterior. Ha recuperado el concepto de Confucio xiaokang (modesta
prosperidad) con el que estimular la demanda interior. Y el congreso
del Partido Comunista hace un giro ecológico para sostener la demanda
interna.
Europa está masacrada por la austeridad como pusieron de relieve en
las calles los sindicatos europeos. Europa está buscando la solución a
la crisis en lugares erróneos. No son las élites económicas sino la
esfera publica europea la que puede dar una respuesta a la crisis más
allá del egoísmo nacional. Alguien más debería de acompañar a los
sindicatos en exigir el fin de esta locura que vive Europa." ( , La Vanguardia, noviembre 16, 2012)
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