"El presidente de Ecuador fechó el origen de los problemas económicos
de su país en la década de los setenta, en pleno boom petrolero. En esos
años Ecuador crecía a un ritmo del 10%, más rápidamente que China en la
actualidad.
Entonces, cuando había exceso de liquidez, empezaron a
aparecer por Quito los burócratas del FMI, del BM y de la banca
internacional predicando el endeudamiento agresivo. El país comenzó a
comprar compulsivamente en el exterior, de todo, y por supuesto también,
carísimos paquetes de armamento.
En el 82 Ecuador ya no pudo pagar su deuda y la situación explotó.
Entonces, dijo, “entró en funcionamiento la lógica financiera del FMI
que prioriza por encima de todo el pago de la deuda”. Los gobiernos
ecuatorianos se vieron en la necesidad de endeudarse una y otra vez para
poder pagar los intereses, cada vez más altos, de una deuda que seguía
creciendo. (...)
“El círculo infernal en el que están ahora Grecia y Portugal”,
sostuvo Correa, que no mencionó en esta ocasión a España, por educación
con el país anfitrión.
En Ecuador, subrayó el Presidente, “la deuda privada interna (la de
los bancos) se pagó a base de préstamos externos, pero a costa de
endeudarse el Estado”. Tampoco en esta ocasión habló de España, pero
recordó que hace dos años en una visita a Portugal ya advirtió al
gobierno luso del riesgo de que eso mismo ocurriera en el país vecino.
Vaticinio cumplido.
El siguiente paso que dio Ecuador también es conocido en estos lares:
“Fue el de las privatizaciones, las desregulaciones y los recortes
sociales, predicados por el consenso de Washington, la biblia del
neoliberalismo para América Latina”. (Algo similar a lo que ahora
predica Berlín o Bruselas).
“Nos impusieron leyes”, dijo el presidente,
“que decían que impulsaban la competitividad y la flexibilidad en el
trabajo, lo que es lo mismo que explotar a los trabajadores”, aclaró a
unos estudiantes que seguían aumentando aplausos y entusiasmo.
“Satanizaban el gasto público, cuando era para pagar a los maestros,
pero no para comprar armas”, volvió a aclarar.
En esta coyuntura llegó Ecuador al año 2000 en el que quebraron 16
bancos. “Entonces los políticos, que no representaban a los ciudadanos,
sino a los poderes económicos, hicieron todo lo posible para que la
crisis la pagara el pueblo”, dijo cuidándose mucho de no mencionar a
España, mientras las cuatro salas aplaudían a rabiar.
Correa señaló que
poco antes de la quiebra el gobierno de turno puso en marcha un Fondo de
Garantía de Depósitos, lo que no hubiera sido una mala idea, si no
hubiera tenido como objetivo cubrir las pérdidas de las entidades
financieras que quebraron inmediatamente después. “Así se socializaron
las pérdidas de la banca”.
El presidente ecuatoriano se mantuvo firme en
su línea de no hacer comparaciones con España.
El “corralito” ecuatoriano se llamó encautamiento de depósitos. Es
decir, la prohibición del Gobierno de que los ciudadanos utilizasen el
dinero que tenían en los bancos. Luego llegó la dolarización, los
suicidios (“llegamos a conocer un nuevo fenómeno, el suicidio infantil”)
y la emigración de millones de ecuatorianos. (Algunos de los cuales
estaban presentes en la conferencia).
Correa criticó abiertamente la independencia del Banco Central
Europeo “que no está haciendo lo necesario para que Europa salga de la
crisis”. (...)
Fue más directo al evocar una pancarta que había visto en Sevilla esta
mañana y que decía: “Gente sin casas y casas sin gente”. “Si se sigue la
lógica de los poderes financieros se va a llegar al peor de los mundos
posibles, en el que las personas no tienen casas y los bancos casas que
no necesitan”.
Los desahucios son inhumanos, dijo, y “no tiene lógica
que alguien que devuelva la casa, por no poder pagarla, permanezca
endeudado de por vida”. El presidente explicó que cuando llegó al
Gobierno en el 2007 tomó varias medidas inmediatas: eliminó la hegemonía
de su banco central, auditó y reestructuró la deuda, eliminando el
tramo de “deuda ilégitima”y recomprando bonos a un 35% de su valor
nominal.
Después pagó el resto, “para librarse de la condicionalidad del
FMI cómo hizo Brasil o Venezuela”. Correa terminó recordando que
“expulsé de Quito a la misión del Banco Mundial y hace seis años que la
burocracia financiera internacional no ha vuelto por mi país. Ahora
estamos mejor que nunca”. (Attac Madrid, 18/11/2012)
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