5.11.12

La salida de España del euro no es una ocurrencia insensata. Es la única vía que queda para intentar invertir la actual senda de deterioro inexorable por la que está moviéndose la economía

" ¿Debería el estado español pedir la salida del euro? ¿Bajo qué argumentos?

(...) Los motivos que justificarían la salida del euro en el caso español estarían ligados a las gravísimas consecuencias que está soportando la mayor parte de la población española como consecuencia de tener que cumplir rigurosamente los dictados impuestos por la troika (FMI, BCE y Comisión Europea) en lo relativo a la austeridad a ultranza. 

A priori, se hace difícil pensar que el futuro que tendríamos fuera del euro pueda ser peor aún del que se nos presenta siguiendo dentro de la eurozona. Por tanto, entiendo que el Gobierno de España debería exigir una flexibilización del Pacto de Estabilidad y unas nuevas reglas de funcionamiento del BCE, en ambos casos para evitar la actual asfixia que la carga de la deuda está produciendo sobre el conjunto de la economía. 

De lo contrario, el Gobierno de España debería, para evitar su deslegitimación ante la ciudadanía, no solo dejar de pagar la deuda, sino también plantear la salida del euro, lo que no sería un caso excepcional, pues tres países de la UE que podrían estar dentro de la moneda única, no lo están porque así lo han decidido libremente.

El argumento fundamental que justificaría nuestra salida del euro es la postura absolutamente inflexible, ineficaz e injusta que la UE tiene respecto a la forma de afrontar esta crisis de deuda y de desorden financiero. La UE no asume medidas como:

- La recapitalización directa de los bancos a través de fondos europeos y su conversión en entidades financieras públicas.

- La posible quita (condonación) de la deuda ilegítima asociada a gastos e inversiones que no han contribuido a prestar servicios sociales básicos.

- El cambio de las reglas de funcionamiento del BCE para que además de la inflación se preocupe por la recuperación de la actividad económica ligada a las necesidades reales de la gente, y para que compre deuda pública a bajos intereses directamente a los estados que la emiten, sin pasar por el filtro de los especuladores financieros que la revenden en los mercados secundarios.

- El control democrático y ciudadano de los mercados financieros y de las instituciones que operan en ellos, que están en el origen, difusión y persistencia de la actual crisis. En esta línea, avanzar en el impulso y consolidación de una banca pública y cooperativa que atienda con criterios sociales aquellos ámbitos que la banca privada deja de lado o bien atiende con criterios de usura.

- El cierre y la persecución de los paraísos fiscales, colaboradores imprescindibles para que el fraude fiscal siga mermando los ingresos impositivos y por lo tanto socavando nuestras democracias.

Salir del euro implica, sobre todo, recuperar instrumentos de política económica que tradicionalmente tenían los estados de la UE, y de los que hoy incluso siguen disponiendo EE.UU, Reino Unido, Suecia, Dinamarca, China y la mayor parte de los estados del mundo.

 Me refiero a utilizar la política monetaria y financiera para favorecer la consecución de objetivos como el impulso de la actividad económica dirigida a satisfacer las necesidades básicas de la ciudadanía, fundamentalmente vía tipos de interés, tipos de cambio y supervisión bancaria.

Salir del euro implica, imponer férreos controles de movimientos de capital para evitar que la especulación continúe con sus estragos, teniendo claro que ello (los controles de capital) fue la norma en todos los países desde el final de la II Guerra Mundial hasta los años 80 del siglo XX, en que el pensamiento único neoliberal puso precio a todo, de la mano de legislaciones desreguladoras y liberalizadoras, favoreciendo la concentración del poder y la privatización y desmantelamiento de lo público.

Hoy por hoy, la posible salida de España del euro no es una ocurrencia insensata, ni un suicidio colectivo, ni nada apocalíptico. Es la única vía que queda para intentar invertir la actual senda de deterioro inexorable por la que está moviéndose la economía y la sociedad española en los últimos tiempos. 

La UE sólo se va a plantear cambios radicales en sus políticas anticrisis cuando algunos países miembros “se planten” y se nieguen a asumir las imposiciones de la troika. Quizás hoy no imaginemos al Gobierno del Partido Popular en España en esa postura de plante, pero tiempo al tiempo."       (Gregorio López Sanz , Rebelión, 01/11/2012)

No hay comentarios:

Publicar un comentario