13.11.12

Las agencias de calificación, sistemáticamente, discriminan a favor de las empresas bancarias que les dan más dinero y servicios

"Veamos quiénes son y cómo se comportan tales agencias, y comencemos por Moody’s. Esta agencia de valoración de productos bancarios y bonos públicos y privados dio máxima valoración –triple AAA- a 46.000 productos desde 2000 a 2007, muchos de los cuales resultaron ser mera basura.

 Tal agencia valoró también muy positivamente un producto de una de las empresas más poco éticas que haya existido en EEUU, la infame ENRON, hasta cuatro días antes de que se colapsara, lo cual ocurrió también más tarde con la banca Lehman Brothers. 

Muchos estudios han mostrado que la valoración que hacían tales agencias está relacionada con el pago que recibían de las mismas instituciones cuyos productos valoran. 

Sala i Martín, sin embargo, afirma que estas valoraciones positivas (que resultaron ser profundamente erróneas) eran meros errores de las agencias. El hecho de que sistemáticamente favorezcan a la banca que les financia es mera coincidencia.

De nuevo la evidencia de que estas agencias son meros instrumentos de las instituciones financieras es abrumadora. La más reciente es el estudio recién publicado nada menos que por el Banco Central Europeo, en el que sus autores David Marqués Ibañez y Sam Langfield muestran que tales agencias de valoración de bonos sistemáticamente discriminan a favor de las empresas bancarias que les dan más dinero y servicios, valorando muy positivamente sus productos, señalando que hay un claro conflicto de intereses entre la financiación de tales agencias por parte de los bancos y empresas financieras y las evaluaciones que tales agencias realizan.

 Según XSiM, ésta es una conclusión maliciosa, injusta a las pobres agencias que están intentando hacerlo lo mejor posible La idealización de las fuerzas del mercado por parte de tal autor alcanza cotas altísimas.

 La última intervención sonada de tales agencias es su devaluación de la valoración de la deuda pública del Estado federal de EEUU por considerarla excesiva y que puede representar un peso mayor de lo que la economía puede aguantar.

Esta evaluación, sin embargo, está encaminada a presionar al gobierno federal para que privatice las pensiones públicas, la golosina que desde hace años desea la banca estadounidense. 

Por lo demás, la deuda pública del gobierno federal no tiene (repito, no tiene) ningún problema. En realidad, es la deuda pública más segura del mundo. El pago del gobierno federal por los intereses de su deuda pública no llega ni a un 1% de su PIB (el mismo porcentaje, por cierto, desde hace 60 años). 

En EEUU hay un Banco Central, Federal Reserve Board, que imprime dinero y con él, y en contra de lo que hace el Banco Central Europeo, compra deuda pública, garantizando que el comprador de los bonos públicos siempre recibirá los intereses que genera tal deuda pública, sin ningún riesgo de que ello no ocurra. 

Es más, el dólar es la moneda de reserva más importante del mundo. Más del 60% de las reservas de los bancos centrales es en dólares. Y es improbable que esta situación cambie en un futuro inmediato. De ahí que la gente que tenga deuda pública en dólares no tiene riesgos dignos de mención. Esto es obvio.

Pero los ideólogos neoliberales son impermeables a los hechos. Y como trabajan para promocionar los intereses de los grandes bancos y las grandes empresas (que dominan los medios de información y persuasión) tienen una enorme visibilidad mediática en las cajas de resonancias que sirven aquellos intereses. Son los talibanes del neoliberalismo."               (Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 5 de noviembre de 2012, en www.vnavarro.org, 05/11/2012)

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