13.11.12

La movilización popular impide un nuevo desahucio en Valencia

"Un matrimonio en paro con un hijo de cinco años evita el desalojo impulsado por el Banco de Sabadell-CAM.
 
Al filo de las 12,00 horas [de ayer] salieron al balcón de su domicilio Juan Gañán, de 37 años, y Engracia Lucena, de 30, para confirmar que el Banco de Sabadell-CAM había decidido suspender, sin que hasta el momento se haya comunicado nueva fecha, la ejecución del embargo de su piso. 

El matrimonio agradeció el apoyo de ciudadanos, la Plataforma de Afectados por las Hipotecas y los medios de comunicación. En la calle padre Vinyes de Valencia –ubicada en el barrio de Oriols, una zona periférica de la ciudad con mayoría de población mayor e inmigrante- varios centenares de personas saludaron la noticia. 

“Sí se puede”, “Sí se puede”, “Sí se puede”, era el grito de guerra. Mientras PP y PSOE se reúnen en los despachos, la presión popular en la calle consiguió ayer lunes, 12 de noviembre, detener un nuevo desahucio. 

Juan Gañán y Engracia Lucena llegaron de Córdoba hace una década. Suscribieron en su momento un préstamo hipotecario con el Banco de Sabadell-CAM por cerca de 180.000 euros. El matrimonio (con un hijo de cinco años a cargo) ha abonado durante seis las cuotas de la hipoteca, pero hoy su realidad difiere mucho del día en que firmaron el crédito. 

 Entonces Juan era albañil y Engracia, camarera. Pero actualmente él –tras un año y medio en paro- ha agotado la percepción de la prestación del desempleo y cobra el subsidio de 426 euros; ella percibe 399 euros de subsidio, y es el presente mes el último con derecho a cobrarlo. 

Ante el cambio de coyuntura y lo apurado de la situación, hace un año que dejaron de pagar al banco. Y la maquinaria financiera y judicial no se hizo esperar. A sangre fría. Hace 45 días les llegó del juzgado el primer aviso de desahucio, por lo que se pusieron en contacto con la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH). 

Intentaron renegociar con la entidad financiera el pago de la hipoteca, “pero nos daban largas, decían que pasaban el expediente a Madrid y que allí no les contestaban; así, un día tras otro”, explica Juan Gañán a los periodistas. 

En el piso no se observaban ayer muebles ni otros enseres, pues los propietarios los habían retirado antes que el implacable embargo judicial se los requisara. Y en la calle, un portavoz de “Stop Desahucios” exclamaba, altavoz en mano, a los concentrados: “Los únicos que han vivido por encima de sus posibilidades son los bancos; las personas somos, por el contrario, las víctimas de la violencia hipotecaria; por eso hay que movilizarse frente a este abuso; además, es muy importante que las personas afectadas compartan la lucha, superen el individualismo y trabajen de manera colectiva; no hemos de esperar que haya suicidios para paralizar un desahucio”, concluyó. 

A continuación, el foco de la protesta se desplazó a la sede central del PP en la Comunidad Valenciana, que se encontraba fuertemente protegida por efectivos policiales. Allí había convocada una cacerolada contra los desahucios y una comparecencia de portavoces de “Stop Desahucios” ante los medios de comunicación.

 Junto a una pancarta contra los desalojos y por el derecho a una vivienda digna, los concentrados gritaban con vigor consignas como “Basta ya, ni un desahucio más”; “Ahí está, la cueva de Alí-Babá” (en referencia a la sede del PP); “los delincuentes están ahí enfrente”; “será en esta sede el próximo desahucio”, entre otros."             (Enric Llopis, Rebelión, 13/11/2012)

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