"¿Hay
relación posible entre los saqueos en 40 ciudades argentinas y los
1.300 coches incendiados en Francia en Año Nuevo? A priori, no debería.
"Inducidos" o no, según se discute en Argentina, los saqueos
constituyen la expresión desesperada de los enormes bolsones de pobreza
y marginalidad; de expresiones de lumpenización socialtrufada de
mafistización política y sindical.
La "moda" de quemar coches en
Francia, que empezó hace unos años y no cesa de extenderse, más bien
parece –en todo caso así lo analiza la prensa y lo encaran los
dispositivos de seguridad del Estado- un festejo de niñatos aburridos,
maleducados y pasablemente dopados. (...)
Pero ambos vandalismos se entrelazan progresivamentede arriba a abajo, desde las clases medias empobrecidas hacia las desamparadas. La primera quema masiva de coches, unos 300,se produjoen barrios de clase media o alta de un par de ciudadades de Francia en la San Silvestre de 2005.
Pero ya en 2009 fueron incendiados 1.147 coches y las primeras cifras
de este 2013 apuntaban a 1.300. En estos años, la "moda" se extendió a
los barrios populares y a muchas ciudades del país (...)
Con todo, lo que no se suele comentar es que a lo largo de todo el año pasado "se incendiaron" 40.000 coches en toda Francia. (...)
La
conclusión es evidente. La "moda" fue arrastrada hacia los barrios
populares de numerosas ciudades por el empobrecimiento de amplios
sectores medios y altos; por jóvenes que ven un rosado presente en sus
computadoras y celulares y no lo encuentran en la realidad.
Qué decir
de los sectores más bajos, de los desempleados crónicos inmigrantes y
franceses, tan "conectados" y mucho más desamparados.
Por
supuesto que cada sociedad "se cae" desde donde estaba: el desamparo
francés es por ahora la cólera de bolsones de pobreza y lumpenización
social, expresada en la "moda" de quemar coches. El Estado, todavía
eficaz aunque exhausto y desbordado, aún trata de atender las
necesidades básicas más elementales. (...)
El
mágico mundo virtual permite soñar y llena los huecos del ocio
obligado; la necesidad hace el resto. (...)
La crisis empieza a mostrar su aspecto más complejo y preocupante: global como es, se expresa de distintos modo según los países y sociedades, pero se hace cada día más evidente que necesitará de una solución global, o al menos por regiones. El ejemplo francés es el último en data." (Vandalismo en la crisis mundial, de Carlos Gabetta, Sin Permiso, 13/01/2013)
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