"Un obstáculo posiblemente insuperable para poder salir de la crisis es
el actual estatuto y el modo de actuar de la inmensa mayoría de los
Bancos centrales. Desde los años ochenta del pasado siglo se fue
modificando la naturaleza de casi todos ellos para declararlos
independientes del Gobierno (y, en general, de los poderes
representativos) y para obligarles a centrar su actividad en la lucha
por la estabilidad de los precios.(...)
Lo que ha ocurrido ha sido algo que la ceguera ideológica y la
servidumbre hacia los intereses privados con la que actúan los Bancos
centrales les impidió lo evidente: de nada sirve que los Bancos
centrales sometan a una severa disciplina la circulación del dinero que
ellos crean (que es una mínima parte del total del dinero que circula)
si incentivan el crecimiento del dinero que crea la Banca privada.
Como hemos explicado Vicenç Navarro y yo en ‘Los amos del mundo. Las
armas del terrorismo financiero’, la Banca privada crea mediante la
deuda el 95% del dinero circulante, y lo que ha sucedido es que con la
excusa de controlar el crecimiento del 5%, los Bancos centrales han
permitido que explote el que ha llegado a ser el 95%. Algo que,
lógicamente no ha sucedido por casualidad puesto que ha supuesto un
enriquecimiento extraordinario de la Banca privada.
Ahora bien. La paradoja es que permitiendo que se genere tanta deuda
privada y añadiendo a eso que el salvamento que han realizado de los
Bancos privados ha sido a costa de aumentar sus balances en unos nueve
billones de dólares, lo que puede ocurrir es que la propia política
estabilizadora de los Bancos centrales haya creado la bomba de una
hiperinflación futura (y, desde luego, de la nueva crisis financiera que
veremos más pronto que tarde).
Y además de eso, la obsesión estabilizadora de los Bancos centrales
ha supuesto un obstáculo constante para que los gobiernos pudieran poner
en marcha políticas de creación de empleo, algo que, por cierto,
también venía muy bien a los grandes capitales, porque con niveles de
paro elevados se pueden conseguir más fácilmente condiciones laborales
favorables frente a los trabajadores.
Adicionalmente, en algunos Bancos centrales independientes (como el
europeo) se impuso también el criterio de que no podrían financiar a los
gobiernos, obligándoles a financiarse por la Banca privada a intereses,
lógicamente mucho más elevados. (...)
Es muy difícil, por no decir imposible, que se pueda salir de la
crisis con un instrumento tan esencial como los Bancos centrales
viciados y desnaturalizados tan solo para favorecer al capital bancario y
financiero y que frena constantemente las políticas
Algunos gobiernos empiezan a ser conscientes de ello y toman medidas que deberían servir de ejemplo.
El último ha sido el de Japón, que se
dispone a intervenir modificando el estatuto y la naturaleza del Banco
central para que abandone el objetivo exclusivo de la inflación, para
que financie inmediatamente al Gobierno comprando títulos y para que
aporte más liquidez a una economía que se encuentra, en gran parte por
culpa de la política del Banco central, en situación deflacionaria.
Si hay un lugar en donde eso sería incluso aún más necesario es la
Unión Europea. Si no se interviene y se modifican pronto las funciones y
el modo de actuar del Banco Central Europeo es seguro que nos quedan
por delante muchos años de zozobra y padecimientos." (Juan Torres López, 17/01/2013; Publicado en Sistema Digital el 17 de enero de 2013
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