15.2.13

Alemania, ya sin el contrapeso de Francia, impone casi como una condición moral la austeridad a la periferia

"¿Es aceptable el diagnóstico de “The Economist”, que viene a resumir lo que el propio Gobierno viene diciendo de su actuación, es decir que aunque nada funcione en el terreno de las indicaciones centrales económicas, no hay otra política posible para salir de la crisis que la realizada por el gobierno de España?

Mi opinión es que, evidentemente, hay otras políticas posibles si bien ninguna de ellas, y menos ésta, nos saca de la crisis en las mismas condiciones de bienestar, empleo y derechos sociales y económicos en la que nos encontrábamos cuando comenzó.

Así, creo que hay otras políticas posibles que permitirían paliar el impacto que la crisis está teniendo sobre la mayor parte de la población y sobre la clase trabajadora, pero las mismas serían meramente paliativas y no solucionarían los problemas de fondo de la economía española sino sus expresiones sociales y económicas más dolorosas (lo cual no es poco y es absolutamente reprochable al gobierno que ni siquiera esté pensando en las mismas).

El problema es que las políticas que permitirían revertir la situación y garantizar la sostenibilidad de la economía española en la Eurozona superando su dependencia del endeudamiento deben apostar por un cambio radical en el sistema productivo. 

Es decir, son políticas de largo plazo y que no pueden realizarse en un marco de competencia abierta con socios que nos llevan décadas de ventaja, sin capacidad de proteger los emprendimientos productivos incipientes de la competencia externa y con limitaciones sobre los márgenes de maniobra política y financiera del Estado para promoverlos. 

Por lo tanto, en el marco institucional y de política económica que impone el euro, la  economía española está condenada a ser de periferia, con todas las características propias de esa condición.

Si, como se dice y alega continuamente, la política de “austeridad” se impone en España porque es la que impone el eje Berlín – Bruselas – Frankfurt, ¿por qué no se pone en discusión la política europea? ¿Es que quizá no hay alternativa a la política de austeridad?

Yo creo que la discusión sobre la política europea replica la división de la Eurozona entre centro y periferia. Creo que en estos momentos nadie, salvo Alemania (y los últimos datos muestran que la crisis también comienza a afectarle), se encuentra cómodo en este experimento que es la Eurozona.

 Estamos en lo que podríamos denominar un juego de suma negativa, esto es, un juego en el que todos los participantes creen que se encontrarían mejor si no estuvieran jugando al mismo.

Así, los países del centro tienen esa percepción porque reniegan de su contribución al rescate de las economías periféricas, olvidando los beneficios recibidos al financiar los crecimientos descompensados de éstas.

 Y las economía periféricas sienten que se les está haciendo pagar un precio abrumador por lo que era, en parte, un deseo legítimo de equiparar aceleradamente condiciones de vida y bienestar con el centro.

El caso de Alemania es el más complejo porque vive en la esquizofrenia de ser centro y, por lo tanto, renegar de la ayuda a la periferia pero, al mismo tiempo, es el Estado que ha puesto a su servicio todo el proyecto europeo convirtiéndolo en el principal mercado para sus exportaciones y solventando con ello el problema de la debilidad de su demanda interna. 

Desde esa posición de superioridad fáctica Alemania dicta, ya sin el contrapeso de Francia, la política europea y, más concretamente, impone casi como una condición moral la austeridad a la periferia.

 Y cuando la austeridad se impone como un castigo moral por parte de quien controla los resortes del poder a nivel europeo no creo que quepan muchas opciones alternativas entre otras cosas porque éstas exigirían sacrificios precisamente a quienes consideran que han obrado virtuosamente.

Por lo tanto, no creo que esa opción pueda ser contemplada realistamente como posible en el medio plazo. Es más, creo que si la crisis avanza y afecta a Alemania su apuesta será aplicarse una nueva ronda de austeridad en carne propia, dando una vuelta de tuerca más sobre las condiciones laborales y salariales de los trabajadores alemanes."       (Alberto Montero Soler, Insight, Rebelión, 14/02/2013)

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