"Resulta que los de siempre siguen con su estrategia del “sálvese quien pueda” y en realidad se lo están cargando todo. No
tuvieron bastante con la estafa general de las retasaciones y las
valoraciones fuera de lógica, otorgando hipotecas que las matemáticas no
soportaban ni a primera vista, ni les bastó con inventarse resultados,
cotizaciones, solvencias y fusiones de juguete.
No se les quitó el apetito, siguen siendo unos irresponsables compulsivos. Vivimos una situación de locura financiera y sociopolítica en sesión continua.
Hace
años se dijo que la morosidad bancaria no podría superar un siniestro
8% o se lo llevaría todo. Que el fondo de garantía no podía soportar una
insolvencia de tal calibre y que tarde o temprano esas cifras
provocarían el desmontaje general.
Pues no pasó nada, seguimos
aumentando esa cifra y estableciendo un país en venta que es incapaz de
pagarse a sí mismo. Resulta que la morosidad en las entidades financieras registró en noviembre un nuevo récord, el 11,38%.
El volumen de créditos dudosos de los bancos, cajas, cooperativas y
establecimientos financieros de crédito que operan en España ascendió a
191.630 millones según los datos provisionales del Banco de España.
Desde julio de 2011, la morosidad no ha parado de crecer.
¿Cómo puede
ser que no pase nada? Es sencillo si aceptamos cómo válido que la
dopamina suministrada a nuestro sistema financiero es legal y si lo es,
es prudente e incluso ético.
Hace años dijimos que el sistema financiero español estaba quebrado y nos dieron hasta en el paladar. Aseguramos que era insolvente pues su contabilidad se soportaba en una valoración patrimonial que no se creía ni el Tato.
No se produjo la fallida en términos evidentes, nadie ha podido
publicar que el sistema financiero español está roto, pues, a base de
dinero público, se van rellenando poco a poco las fisuras del modelo. Si atendemos a la historia de este asunto veremos como nos la han ido metiendo poco a poco y casi ni nos hemos enterado.
Al
principio fue aquello de “solo la puntita” que significó que la
intervención de la CCM, la imposición de una estafa socializada y
aceptada (las preferentes) para pagar una fiesta de impagos
inmobiliarios, las fusiones (quiebras controladas) y las “compras”
(despidos masivos) de entidades pequeñas por otras “mayores”.
Después de
la puntita, posteriormente y casi sin enterarnos, empezó a entrar
entera. Nadie se quejó pues parecía que nuestro dinero no estaba en
juego. Vimos como eso no era cierto cuando la subida de impuestos provocó que muchos dejaran de invertir en este país. Lo peor es que esto no ha hecho más que empezar.
Aquí ya nadie está a salvo. Ni el Santander. Hace unos días el Financial Times hablaba de la “tormenta perfecta” que se le avecina a Botín y que pone en juego la “eficiencia” y “estabilidad” de esa grandiosa entidad por ejemplo.
Pues
eso, que aunque nos gustara pensar que era posible, sin doparse es
imposible ganar 7 tours, aunque nos encantaría pensar que sin doparse es
posible alcanzar la recuperación en plena sequía financiera, pero por
desgracia no. Como sucedió con Amstrong, al final hay que contarselo a Oprah Winfrey." (El blog de Marc Vidal, 30/01/2013)
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