21.3.13

¿Se ha salvado el euro?

"¿Por qué mal llamadas de austeridad?

La austeridad es una palabra noble, siempre ha tenido una connotación positiva y ahora la austeridad equivale en la práctica a la reducción drástica de las transferencias sociales del Estado de bienestar. Sus defensores hablan de que es expansiva porque gracias a ella llegaremos a una etapa de crecimiento que Krugman llama ‘el hada de la confianza’. 

 Yo creo más en que estamos viviendo una época de despilfarro contractivo, porque estamos despilfarrando el capital más importante que tiene un país que es su capital humano.

Y todo ello bajo el pretexto de control del déficit y de salvar el euro. ¿Es verdad que se ha salvado el euro?

El euro ciertamente se ha salvado. Hemos pasado la fase aguda de la crisis en la que estábamos hace un año. De hecho se salvó cuando el 28 de julio pasado, Draghi [presidente del BCE] dijo esa frase para la historia que es que ‘haría todo lo que fuera necesario para salvar el euro y que lo necesario sería suficiente’. 

Desde entonces la fase aguda ha pasado y creo que hemos entrado en una fase crónica, el enfermo no ha muerto, pero se ha convertido en una enfermedad caracterizada por mercados financieros desintegrados, por altos tipos de interés para la actividad productiva con racionamientos del crédito, con expectativas muy negativas, con altos niveles de paro, y por lo tanto, con una situación que a medio plazo es socialmente insostenible. (...)

¿Y cree que puede derivar en una mayor conflictividad social en los países afectados?

Lo que puede haber es una revuelta social. Lo que ha pasado en Italia demuestra claramente que la sociedad rechaza esas políticas. Parece que todo se reduce a la cifra mágica del 3% de déficit, parece que es lo único que importe, el paro puede llegar al 26%, el PIB se puede caer un 10%, la pobreza puede crecer tantos por ciento, qué importa, mientras el déficit esté por debajo del 3% parece que lo demás no tenga ninguna relevancia, y esto es la preponderancia ideológica de una cierta forma de concebir la economía y la sociedad.

 Es el neoliberalismo alemán que se ha impuesto en toda Europa. Es curioso, porque se suponía que el euro iba a ser la forma de embridar la potencia política de la Alemania reunificada.(...)

  El sentimiento en las clases populares europeas es que se puede cambiar de gobierno pero no se cambia de política porque viene muy dictada por condicionantes exteriores, por los mercados financieros.
 
En el caso del PSOE esa desafección comenzó cuando Zapatero bajó el salario de los funcionarios y congeló las pensiones. Eso tuvo un coste político, la pérdida de más de 4 millones de votos. ¿Cree que fue un error?

Supongo que el PSOE era consciente de que esas medidas iban a tener un alto coste electoral. Zapatero lo dijo. Todo depende de cómo juzgues la negociación que en ese momento tuvo lugar en Europa. Probablemente la respuesta europea frente la crisis y en particular las medidas de ajuste respondieron a una cierta histeria ante los ataques de los mercados.

 Hubiese sido mucho mejor para todos que los ajustes, entonces y ahora, hubieran sido mucho más graduales. Aquello fue una circunstancia excepcional, e, insisto, afrontada con una cierta histeria. (...)
 
¿Entonces Zapatero no tuvo margen de maniobra?

No, no parece que lo tuviera, pero insisto que la respuesta europea frente a la crisis ha sido siempre tardía, lenta, incompleta y un tanto histérica. No se pueden combinar políticas de reformas estructurales con políticas de restricción de la demanda, es un plantel muy peligroso porque empujan al país a la recesión."         (Entrevista a Borrell, Nuevatribuna.es, 18/03/2013)

No hay comentarios:

Publicar un comentario