" Como ha insistido
recientemente el director de La Stampa, Mario Calabresi, han traído el
remedio lo que estaba universalmente considerado como uno de los grandes
males de un Viejo Continente bloqueado: hoy, Italia tiene uno de los
Parlamentos más jóvenes de Europa, con una buena proporción de mujeres y
de caras nuevas, y muchos de los que han ocupado puestos en el mismo
durante los últimos veinte años han sido excluidos.
De una u otra
manera, la enorme presión de esta renovación frenada desde tiempos
inmemoriales, por fin ha abierto una brecha.
El mérito le corresponde en gran parte al M5S, que, a pesar de la
personalidad polémica y de los propósitos con frecuencia inadmisibles de
su líder, se ha transformado en la rendija que ha permitido que decenas
de jóvenes outsiders accedan a la pista del circuito cerrado de la
política institucional.
Estos recién llegados merecen respeto: no son
autómatas teleguiados por Grillo y, una vez entren en el Parlamento,
tendrán derecho a ejercer el voto secreto.
Deslegitimando el compromiso de su líder para no llevar a cabo
acuerdos con nadie, muy numerosos electores del M5S han expresado ya su
voluntad para apoyar a un posible Gobierno del PD. De todos los errores
cometidos por Bersani, acudir a a ellos en lugar de aceptar la oferta de
una gran coalición con Berlusconi, no sería desde luego el peor.
Un Gobierno minoritario dirigido por el PD con el apoyo del M5S sería
una experiencia completamente nueva e interesante en la Europa de las
coaliciones blindadas, de la gobernabilidad como valor absoluto y del
consenso de Bruselas.
Un laboratorio en el que las decisiones no
responderían al imperativo de mostrar a los mercados una sacrosanta
estabilidad, sino que nacerían de una dialéctica permanente que debe ser
la base de la democracia.
Y es, sobre todo, la única manera para
componer entre las exigencias con frecuencia contradictorias de una
sociedad que se ha fragmentado dramáticamente, como la nuestra, y por
extensión de las sociedades europeas.
No será una tarea fácil. En el programa del M5S hay puntos que serán
con seguridad favorablemente acogidos en Europa, como la reducción de
los costes de la política, y otros potencialmente explosivos, como, por
no citar más que uno, el referéndum sobre la moneda única.
Pero tras
cuatro años de crisis, el conflicto que se alimenta en el seno de la
Unión Europea y en sus Estados miembros no puede ya ser considerado como
un simple debate de salón.
Como ha escrito Adriana Cerretelli en el Sole 24 Ore,
“Angela Merkel ha hecho todo lo posible para despejar de su camino
hacia las elecciones de septiembre el peligro de nuevos sobresaltos de
inestabilidad europea". Pero su fracaso es ahora más evidente y las
montañas de polvo acumulados bajo la alfombra pronto pesarán en la
balanza.
Ha llegado el momento de abrir un nuevo período en el que se
trate abiertamente de los problemas y se expongan en la plaza pública,
en lugar de dejarlos a la gestión del sistema intergubernamental
habitual de discusiones de cenáculo y a puerta cerrada.
Berlín y sus aliados ya no tienen partido en Italia, ni en España, donde todo el sistema político está pendiente de un hilo,
y con el riesgo de que pronto se encuentre sin interlocutor. La
dialéctica de la austeridad y las predicciones contrastadas sobre el
futuro de la Unión Europea deberán ser debatidas a partir de ahora fuera
del cenáculo, y ante la vista de todos." (Presseurop, 28 febrero 2013)
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