"El temor a una nueva crisis financiera ha vuelto a las
páginas de los diarios europeos de referencia. Porque el Gobierno griego
ha entrado, de nuevo, en fase de inestabilidad, porque el italiano está
a un paso de lo mismo, porque no hay indicio alguno de que la UE pueda
acabar con la recesión a corto plazo, porque la austeridad impuesta por
Alemania no funciona en parte alguna.
Pero, sobre todo, porque muchos
bancos de los países de la eurozona están al borde de la crisis. El
ambiente, entre los expertos, en la prensa y en los círculos políticos,
es de gran preocupación, cuando no de pesimismo. En todas partes, salvo
por nuestros pagos. Aquí, como se sabe, Mariano Rajoy y los suyos
aseguran que las cosas van a empezar a mejorar dentro de pocos meses.
Nadie en Europa se ha hecho el mínimo eco de los pronósticos optimistas
que el Gobierno español se ha sacado de la manga, sin explicar cómo ni
por qué, ni tampoco sobre el pacto alcanzado por el PP y por el PSOE
para “ir juntos a Europa” (y seguramente para volver con el rabo entre
las patas o, a lo sumo, con alguna migaja que no cambiará nada).
En las
últimas semanas, las únicas referencias que han aparecido sobre la
situación económica de nuestro país han sido las reseñas del informe que
la troika (BCE, UE y FMI) presentó la pasada semana en Madrid.
Subrayando uno de sus puntos: el que dice que España podría que tener
que solicitar en breve un nuevo rescate de su sistema bancario o, lo que
vendría a ser lo mismo, que se le entregaran los más de 50.000 millones
aún no utilizados del rescate de 100.000 concedido hace un año.
Expertos españoles opinan que es cada vez más necesario pedir esa
ayuda, porque unos cuantos de nuestros bancos podría entrar en crisis a
no mucho tardar: nadie dice cuales, que en esas cosas aquí nunca se
habla claro, pero no hay que excluir que alguno de los grandes pudiera
estar en la lista de los problemáticos.
Lo cierto es
que la amenaza que la debilidad financiera española supone para la
eurozona sigue estando en el centro de los análisis: exactamente igual
que hace un año, que dos y que tres. Y por mucho que el Gobierno trate
de disfrazar la realidad a los ojos de los españoles, ese dato es el que
cuenta.
Y el que sigue determinando el comportamiento de los mercados:
por algo la inquietud sobre Grecia, o sobre las consecuencias que podría
tener en todo el mundo el anunciado fin de la política de estímulos
financieros por parte del Gobierno norteamericano, se ha traducido
automáticamente en un subida de nuestra prima de riesgo (hasta los 330
puntos) y del interés de nuestra deuda a 10 años (hasta el 4,9 %).
Los graves riesgos financieros de un país en el que sólo la banca debe
una cantidad superior a nuestro PIB, nuestro paro de más del 26 %, y
nuestra recesión –que la mayoría de los expertos cree que durará al
menos dos años más, aunque no se excluye algún trimestre, los menos, con
resultados ligeramente positivos- son los datos que marcan la imagen
económica de España en Europa.
Lo que se invente Rajoy para tratar de
callar a quienes dentro de su partido quieren echarle del cargo, o para
subir un poquito en las encuestas, no cuenta." (Carlos Elordi
, eldiario.es, 24/06/2013)
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