"Últimamente, las autoridades de la Reserva han estado dando a
entender manifiestamente que, en vez de hacer más, quieren hacer menos,
que tienen ganas de empezar la “atenuación” y volver a la política
monetaria normal.
La impresión de que la Reserva Federal está cansada de
esforzarse tanto se volvió todavía más fuerte la semana pasada, después
de una rueda de prensa en la que Bernanke parecía bastante contento de
recalcar el mensaje de una reducción inminente de los estímulos.
El problema es que, teniendo en cuenta el estado de la economía, esta
es claramente la señal equivocada que enviar. Seguimos atravesando lo
que equivale a una depresión de baja intensidad, y los desacertados
mensajes de la Reserva reducen las posibilidades de que vayamos a salir
de esa depresión en breve.
Lo primero que tenemos que entender es lo lejos que seguimos del pleno
empleo cuatro años después del final oficial de la recesión de
2007-2009. Es verdad que la media ponderada del desempleo ha bajado,
pero eso refleja principalmente un descenso en el número de personas que
están buscando activamente empleo, en vez de un aumento en la
disponibilidad de puestos de trabajo.
Fíjense, por ejemplo, en la fracción de adultos en sus años más
productivos (de 25 a 54) que tienen trabajo; la relación cayó del 80% al
75% durante la recesión, y desde entonces solo ha remontado hasta el
76%.
Teniendo en cuenta esta triste realidad —además de una inflación muy
baja—, uno tiene que preguntarse por qué la Reserva Federal habla
siquiera de reducir sus esfuerzos por el bien de la economía.
Incluso, si la Reserva no cambia de momento los tipos a corto plazo,
las declaraciones que convencen a los inversores de que estos tipos
empezarán a subir más bien pronto harán que los tipos a largo plazo
aumenten, y como los tipos a largo plazo son los que importan
principalmente para el gasto privado, esto debilitará el crecimiento y
el empleo.
Como era de esperar, los tipos se han disparado desde que se empezó a
hablar de atenuación. Hace dos meses, el tipo de interés de referencia
para los bonos soberanos estadounidenses era solo del 1,7%, cercano a un
mínimo histórico. Desde entonces, el tipo ha aumentado hasta el 2,4%,
todavía bajo, según criterios normales, pero, como decía, esta no es una
economía normal.
Es posible que, como predice la Reserva, la
recuperación económica prosiga y se refuerce, a pesar de ese aumento de
los tipos. Pero es posible que no, y, en cualquier caso, unos tipos más
altos seguramente significarán una recuperación más lenta de la que
tendríamos si las autoridades de la Reserva no hubieran hablado tanto de
atenuación. (...)
Y ahora que todo el mundo sabe que la Reserva tiene ganas de aflojar
la marcha, será difícil hacer que los tipos vuelvan a descender al nivel
en el que estaban.
Es triste y deprimente, en ambos sentidos de la palabra. La razón
fundamental por la que nuestra economía sigue deprimida después de todos
estos años es que muchos responsables políticos han perdido el hilo y
han olvidado que la creación de empleo era su misión más urgente. Hasta
el momento, la Reserva era una excepción; pero ahora parece que se une
al grupo. ¿Et tu, Ben?" (Paul Krugman , El País, 30 JUN 2013 )
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