29.7.13

La Universidad que pasa frío

"La Universidad remata el curso como lo empezó: atrapada por los problemas económicos. Salarios y plantillas congelados, recortes sobre recortes, deudas y facturas acumuladas en los cajones.

 Los problemas económicos no son homogéneos, como tampoco lo ha sido la subida de las tasas para los alumnos. Cada campus sangra por una herida. En las universidades más antiguas se hace complicado sustituir a los profesores que se van jubilando; algunas combaten las deudas con los proveedores cortando la calefacción, otras limitan el papel para fotocopias; con la disminución de las titulaciones que se imparten tratarán de aliviar el presupuesto.

 Pero todas son acreedoras de la Administración en mayor o menor medida. Ese es origen del derrumbe de las piezas de dominó.

La rectora de Málaga y presidenta de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), Adelaida de la Calle, habla sin ambages: “Es un momento malo”, que divide en dos problemas bien definidos: la reposición del personal y la financiación. La falta de dinero lo ahoga todo, pero una universidad sin calefacción pasa frío, sin profesores está a la intemperie.

“Hemos pedido insistentemente que se cambie la tasa de reposición”, cuenta De la Calle. Hoy se permite que se cubran 10 de cada 100 bajas de docentes. “Estamos dispuestos a disminuir los gastos de personal, pero queremos tener capacidad para redistribuir los fondos”, sostiene la presidenta de la CRUE. “Entre 1975 y 1985 fue el gran auge de alumnos y se contrataron de golpe muchísimos profesores.

 ¡Éramos más malos que la tos!”, recuerda con sorna José Ginés Mora, profesor de la Universidad de Londres y especialista en la gestión de la enseñanza superior. “La edad media de los profesores funcionarios es de 55 años. Así que en los próximos 10 años se van a jubilar muchísimos, pero puede que nos encontremos con un hueco generacional, sin recambio”, lamenta. (...)

“Quienes están sufriendo más son las universidades históricas —la Complutense de Madrid, Santiago o Salamanca...— con unas plantillas consolidadas muy envejecidas. Es insostenible”, añade. El rector de Salamanca, Daniel Hernández, asegura que peligran departamentos de Medicina, Enfermería o Fisioterapia.

“Los rectores que modernizaron la Universidad de Santiago y que durante 40 años formaron a gente muy buena se van ahora. Dejamos que se vayan todos: los que forman y los formados; no nos queda nada”, preconiza Lourenzo Fernández Prieto, catedrático de Historia Contemporánea.

 “El frenazo de ahora tardará en notarse aún, porque la universidad funcionará un tiempo por inercia —las patentes y artículos tienen tres años de vida—, pero una vez frenado el buque será muy difícil ponerlo en marcha. En tres años, estaremos como en 2003”, prosigue Antonio Pérez, portavoz del personal de este campus.

El de personal es el mejor capítulo para ahorrar, pero, antes de eso, los rectores hacen un esfuerzo en otros gastos. En buena medida son los proveedores los que pagan el pato. “La media de pago de las Administraciones públicas es de 151 días, pero con grandes diferencias”, explica Lorenzo Amor, presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA).

 Las pequeñas empresas y los autónomos copan el 75% de los servicios a los campus: limpieza, transporte, provisión de materiales o personal que trabaja allí. Recuerda que 150.000 negocios que surtían a la Administración han cerrado.
 
Las grandes empresas, con mayor margen de maniobra para hacer frente a impagos, también aguardan el abono. Endesa amagó con cortar la luz a la Universidad de Zaragoza por una factura de 2,5 millones. No son tiempos para el dispendio energético. El rector de la de Oviedo, Vicente Gotor, ha llegado a reconocer que pasan frío. Un día menos de calefacción supone un ahorro de 10.000 euros. (...)

En Alcalá de Henares han pasado de tener 18 facultades y 43 departamentos a 9 centros y 23 departamentos; producen parte de su energía o han reducido los gastos protocolarios, de publicidad o dietas. Hay también un acuerdo común en que existe demasiada oferta de titulaciones —la CRUE calculó en 2008 que el 13% de los títulos sobraba—, pero cerrar universidades divide a los expertos.

 “Es verdad que está sobredimensionada, pero hay que gestionar con cabeza. Si cierras, por ejemplo, una titulación en Extremadura tendrás que dar más becas para que esos alumnos puedan estudiar en Madrid”, piensa Ramón Sans, de FETE-UGT. (...)

“Como se está echando a profesores, los hay impartiendo una materia que no dominan y se sienten inseguros. El ambiente es triste. Todo el mundo está preocupado”. En su universidad, la Politécnica de Valencia, los 25.000 euros del presupuesto de los alumnos se han gastado en cubrir tasas de compañeros morosos. Es un parche, cree que se necesita una estrategia.

El origen de todos estos parches, que no pueden contener las múltiples vías de agua que amenazan los estudios superiores en España, es el dinero: la financiación.  (...)

“Si no invertimos en ciencia y educación. No hay futuro”, piensa el catedrático José Ginés Mora. Y pone el ejemplo de Finlandia, con una tasa de paro del 18% en los ochenta. Invirtió en educación, ciencia y tecnología aumentando el gasto hasta el 3% del PIB. “Ahora son un espejo en el que mirarse. Es de Perogrullo”.

 Pero hasta ahora, piensa Mora, la gente no le daba la importancia que merece a la educación. “La crisis ha servido para tener sentido común y eso ha cambiado”, se alegra. “Hace 20 años un consejero me dijo: ‘Tienes razón, habría que invertir más en educación. Pero los políticos tenemos prioridades y las encuestas que manejamos nos dicen que eso no interesa”, rememora.

 Desde entonces, piensa, se ha hecho mucho “pero a este paso lo vamos a perder. Para salir de la crisis necesitamos un nuevo modelo económico y tiene que basarse en el conocimiento. Es casi más importante que comer”.           (El País, 22/07/2013)

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