"(...) La contrarreforma supone ya de entrada
una disminución de personas beneficiarias del sistema de atención a la
dependencia, que en junio de 2013 se reducen a 939.642 (20.251 menos
que un año antes).
Y el hecho de aplazar hasta 2015 la incorporación
nuevos usuarios deja sin ayuda a más de 150.000 dependientes leves, y
esto afecta especialmente a los sectores de bajos ingresos, que es
donde se concentran especialmente las situaciones de dependencia. Si a
ello se suman los recortes presupuestarios resulta difícil augurar la
continuidad del sistema.
Quiero
detenerme en los denominados cuidadores no profesionales. Datos del
2010 en Cataluña muestran que son mayoritariamente mujeres (un 76%), de
edad avanzada (un 30% supera los 65 años; y el 56% tiene entre 46 y 64
años), y abundan los hijos e hijas (un 51%). Estas cuidadoras no
profesionales reciben una asignación económica cuyo importe se gradua de
acuerdo con el grado de dependencia de la persona beneficiaria.
Era
una asignación baja y la reforma la reduce más, un 15% (hoy oscila
entre los 442,59 euros para la gran dependencia y los 153 euros para la
menor). Además, el Estado deja de pagar su cotización a la Seguridad
Social y se restringen las prestaciones a quienes ya estuvieran
conviviendo con la persona afectada por dependencia un año antes de
solicitar la prestación.
El resultado de esta medida ha sido la
expulsión del sistema de la Seguridad Social de la mayor parte de
cuidadoras que se habían acogido a él. En julio del 2012 había en España
179.829 cuidadoras familiares dadas de alta a la Seguridad Social y en
junio de 2013 hay sólo 19.054. La disminución es drástica.
La
reducción de costes para el Estado se hace a costa de que las mujeres
ocupen el lugar de las políticas sociales, porque las personas que
tenían necesidad de ser atendidas no han dejado de tener esta
necesidad." (Dolors Comas d'Argemir
, eldiario.es, 31/07/2013)
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