"Europa, con todas sus limitaciones, era el punto de referencia
internacional para aquellas fuerzas progresistas que aspiraban a
alcanzar un elevado nivel de bienestar social a través de la vía
democrática. (...)
Pues bien, este sueño se ha convertido en una enorme pesadilla. Y la
gran mayoría de la población española expresa ya, a través de las
encuestas, que esta no es la Europa que deseaban y habían soñado. Hoy,
pertenecer a Europa significa unos enormes sacrificios (el
desmantelamiento del ya escasamente financiado Estado del Bienestar, la
reducción de los salarios y de la protección social, y la enorme
destrucción de empleo, pasando a ser España, junto con Grecia, los
países con mayor desempleo, que alcanza cifras nunca vistas antes, de
más del 50% entre los jóvenes).
Y todos estos sacrificios se están promoviendo precisamente por aquellos
que son responsables de la enorme crisis financiera y económica que
Europa y España han experimentado en su historia reciente. Y me estoy
refiriendo a lo que solía llamarse la clase capitalista (hegemonizada
por el capital financiero, basado en la especulación) y que ahora,
utilizando una narrativa más americana (en realidad estadounidense) se
llama el establishment financiero y gran patronal.
Es una guerra de
clases (class war) que están venciendo en bases diarias, a costa de un
enorme sacrificio humano por parte de las clases populares y que aparece
en toda variedad de indicadores (niveles de pobreza y exclusión social,
número y tasa de suicidios, tasas de desnutrición infantil, estrés
social –tanto individual como colectivo-, enfermedades mentales,
deterioro de las tasas de nuevos casos de enfermedades cardiovasculares,
infartos y ataques de corazón, y muchos otros) que están siendo
documentados en una larga lista de trabajos científicos de gran
credibilidad, y que están siendo publicados en varias revistas de
prestigio internacional.(...)
Este ataque ha requerido una serie de
cambios que debilitaran a los instrumentos que tradicionalmente han
defendido los intereses de las clases populares, que incluyen a los
sindicatos, a los movimientos sociales y a los partidos de izquierda.
Así, el establishment neoliberal que
controla la Unión Europea y su gobierno (el Consejo Europeo, la Comisión
Europea, el Banco Central Europeo y la Corte Suprema Europea, entre
otros) ha ido imponiendo toda una serie de medidas con las que
exitosamente ha conseguido estos objetivos. Veamos algunas de estas
medidas:
1. El dictamen de la Corte
Suprema Europea (EU Court of Justice) en los casos Laval, Rütter y
Luxemburgo, que anuló y/o redujo considerablemente el derecho de huelga.
2. Las recomendaciones de
la Troika que debilitan significativamente los convenios colectivos,
tanto en el sector privado como en el público.
3. Las imposiciones,
también de la Troika, como condición de los famosos rescates (que
facilitan el pago de las deudas públicas a los bancos responsables de
las crisis financieras) que conllevan el desmantelamiento de los
servicios públicos, con gran destrucción de empleo en esos sectores.
4. Las imposiciones,
también de la Troika, de reformas de los mercados laborales, que tienen
como objetivo la creación de desempleo y la reducción de los salarios y
de la protección social, con el fin de debilitar al mundo del trabajo.
5. La aprobación por parte
del establishment neoliberal europeo (que gobierna la Eurozona) de toda
una batería de tratados y acuerdos (el Pacto por el Euro Plus, también
llamado “Competitiveness Pact” y el Pacto Fiscal) que tienen todos ellos
como objetivo disminuir, a punto de anular, el poder de la población (y
muy en particular de la población trabajadora) de oponerse al
desmantelamiento del modelo social.
Todos estos pactos han sido
aprobados sin que se le ofreciera a la población la posibilidad de
participar o debatir las medidas draconianas que tales pactos o tratados
prevén en contra del Estado del Bienestar en sus países. En realidad,
el ataque al modelo social requiere también la reducción, cuando no
eliminación, de la democracia en esos países.
La eliminación del modelo social
requiere la dilución, casi eliminación, de la democracia en la Unión
Europea. La única instancia democrática en el espacio europeo es el
Parlamento Europeo, que ha jugado un papel marginal en el diseño y
aprobación de esos tratados. Y, a nivel de cada Estado, dichas medidas
–como ha sido el caso en España- han sido aprobadas por élites muy poco
representativas de la mayoría del electorado, al cual se ha mantenido
marginado.
La eliminación del modelo social ha
requerido la destrucción de la democracia. Y ello ha ocurrido con la
complicidad de los mayores medios de difusión y de otras instituciones
generadoras de opinión y persuasión, que están al servicio de los
poderes financieros y empresariales que los poseen o influencian. Hoy
estamos así viendo la desaparición de la democracia y del Estado social." (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 18 de julio de 2013, en vnavarro.org, 18/07/2013)
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