15.8.13

¿Hasta cuándo los españoles van a soportar la injusticia fiscal?

"El motivo oficial de los recortes de sus gastos que el Estado viene haciendo desde 2010, particularmente de los sociales y los de inversión, es la necesidad de reducir el déficit público –o de frenar su crecimiento- en una situación en la que los ingresos caen por culpa de la crisis económica. La presión europea completa esa visión oficial de las cosas. (...)

El gobierno del PP repite ese mantra desde que ganó las elecciones en noviembre de 2011 (antes de esa fecha, Rajoy evitó pronunciarse sobre esa cuestión). (...)

Porque lo que España necesita, y bastante más que cualquier otro país de nuestro entorno, es una reforma fiscal que aumente de manera sustancial los ingresos estatales. Es la única manera de parar la insensata carrera de los recortes. 

Que si prosiguen al ritmo actual durante unos cuantos años más, reducirán nuestro Estado a una caricatura del actual, que ya es bastante más reducido que el de 2008.

Y la única vía para aumentar los ingresos consiste en lograr que paguen impuestos todos los que tienen que pagarlos y que lo hagan en la medida que en justicia les corresponden. Pero eso hoy sería una revolución –tan gorda y tan seria como cualquier otra- en un país como el nuestro, en el que hoy el fraude y la evasión fiscal –sobre todo la tolerada o no perseguida-, así como las exenciones y deducciones fiscales sin cuento y sin razones de peso, campan libremente y, según parece, están creciendo, justamente al calor de la crisis.  (...)

Alejandro Bolaños contaba en El País que el informe de recaudación de Hacienda relativo a 2011 confirmaba que los grupos consolidados de empresas, es decir, los gigantes empresariales españoles, habían pagado en ese año 3.012 millones de euros por el impuesto de sociedades, es decir, únicamente el 3,5 % de los 85.984 millones de beneficios que habían declarado. 

... otras fuentes indican que en 2012 Hacienda recaudó por rentas de salarios cuatro veces y media más que por rentas de capital y de empresas juntas, que sólo los impuestos aplicados a las pensiones supusieron ese mismo año 1,62 veces más que las citadas rentas de capital y de empresas, y, lo que es aún más significativo, que la crisis está golpeando duramente todos los capítulos de ingresos fiscales… menos los que tienen que ver con el trabajo: si la recaudación por IRPF fue de 71.341 millones en 2008, sólo fue un 1 % menor -70.619 millones- en 2012.

Eso querría decir que cualquier intento de aumentar los ingresos del Estado tendría que hacerse a costa de elevar otros impuestos y no el IRPF o el IVA.

Pues bien, en la única propuesta de reforma fiscal que en los últimos tiempos ha hecho la derecha, que es la que ha formulado José María Aznar y su FAES, se dice exactamente lo contrario: que tienen que bajar todos los impuestos (en el caso del IRPF sólo el tipo más alto, que debería pasar, según Aznar, del actual 52 % al 40), incluido el IVA.

Esa posición conecta perfectamente con el sentir generalizado en los ambientes de la gente más rica de este país, en los que está muy extendida la idea de que nuestro sistema fiscal es “confiscatorio”.

 Justamente cuando en esos medios es donde más se recurre al sinnúmero de instrumentos que las leyes o la falta de regulación pone en manos de los particulares y de las empresas para evadir impuestos.

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