"No sé si conoce el caso del desahucio de Ciudá Naranco, en Oviedo, el
año pasado que acabó con 20 detenidos y con el desalojo de una familia
con un bebé de pocos meses. Desde entonces, bomberos, jueces o policías
han llegado a rechazar los desahucios.
¿Eso se ha traducido en la
práctica? ¿Se han reducido los despliegues policiales en los desahucios?
Sí, sí que lo conozco y fue algo horrible. En cuanto a la pregunta,
creo que depende un poco de las zonas del estado. Quiero decir, por
ejemplo en Cataluña —que fue donde nació el movimiento— está más
consolidado.
Hay casi 50 plataformas, tiene un apoyo masivo e incluso en
muchos ámbitos institucionales. Aunque sí hubo algún intento
de criminalizar el movimiento y algún episodio violento en desahucios,
pero ha sido algo más anecdótico que otra cosa.
Además ha tenido un
rechazo social masivo. En cambio, en otros lugares —donde también la
tradición represiva es mucho más fuerte— como Madrid, por ser la
capital históricamente sufre una represión permanente y además ahora
con delegada del Gobierno Cristina Cifuentes, que es
una vulneradora permanente de los derechos fundamentales, la situación
es mucho más difícil.
Los activistas de Madrid necesitan del apoyo del resto del movimiento porque están haciendo un sobre esfuerzo descomunal." (Entrevista a Ada Colau,06/08/2013)
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