26.9.13

El 'efecto desánimo'... el del INEM

"(...) Gran parte del retroceso del paro se debe a que hay menos gente que demanda por los cauces oficiales empleo. Es lo que se conoce como ‘efecto desánimo’, que se ha instalado en el mercado de trabajo español por el fuerte desgaste de la crisis. 

 ”En el paro registrado sí se está notando este fenómeno, sobre todo entre los parados de larga duración (más de la mitad) que no cobran ninguna prestación y que no ven en los SEPE [Servicios Públicos de Empleo Estatal] una institución útil para buscar trabajo, están dejando de registrarse”, señala Sara de la Rica, catedrática de Economía de la Universidad del País Vasco e Investigadora de Fedea (Fundación de Estudios de Economía Aplicada).

 Si se analiza la Encuesta de la Población Activa (EPA), que ofrece estadísticas trimestrales, se ve además que desde el segundo trimestre de 2011 hasta el segundo de 2013 se han destruido 1,5 millones de puestos de trabajo mientras que el número de parados ha aumentado en 1,1 millones.

“Esta diferencia se debe, en parte, al aumento de la población inactiva [hay menos personas en disposición de trabajar], de 120.000, pero, sobre todo, a la caída de la población de más de 16 años, de 255.000”, afirma el último informe mensual del Servicio de Estudios de laCaixa, que asegura que si la población activa se hubiera mantenido constante, la tasa de paro se situaría en el 27,9% en lugar del 26,3% actual. Los economistas apuntan como responsable a la falta de perspectiva.

 El desempleo, en gran medida, llama a la inactividad. “Si la mitad de parados son de larga duración, podemos pensar que una importante proporción de estos han buscado intensamente empleo durante esos primeros meses con muy poco éxito. Esto desanima a cualquiera”, dice De la Rica. (...)

 “Más de un 6% de los hogares españoles cuyo cabeza de familia tiene entre 55 y 64 años ha abandonado el mercado de trabajo por estar desanimado”, añade. (...)

Por otro lado, hay dos grupos también muy afectados por el ‘efecto desánimo’. Primero los inmigrantes, muy sensibles a las perspectivas económicas. Los activos extranjeros han pasado de marcar máximos a principios de 2009, con 3,7 millones, a bajar hasta los 3,2 millones.

 “Muchos de ellos han regresado a sus países de origen tras el boom migratorio de la época de bonanza. También hay otros que han cambiado de destino en busca de empleo”, añade Rivarés. (...)

El 10% restante son españoles que se marchan a buscar trabajo. Aunque es una cifra “mucho menor de lo que la opinión pública piensa”, según indicaba en la presentación del anuario Joaquín Arango, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, es una tendencia reseñable dentro del mercado laboral. 

 Esta pérdida de efectivos contrasta con el incremento de la participación laboral de las mujeres, “en parte por su decidida apuesta por el trabajo y en parte por el llamado ‘efecto trabajador añadido’, que son mujeres tradicionalmente inactivas que en momentos recesivos tratan de incorporarse al mercado de trabajo para ayudar en la renta familiar”. (...)"          (Expansión, 25/09/2013)

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