"(...) Gran parte
del retroceso del paro se debe a que hay menos gente que demanda por los
cauces oficiales empleo. Es lo que se conoce como ‘efecto desánimo’,
que se ha instalado en el mercado de trabajo español por el fuerte
desgaste de la crisis.
”En el paro registrado sí se está notando este fenómeno, sobre todo
entre los parados de larga duración (más de la mitad) que no cobran
ninguna prestación y que no ven en los SEPE [Servicios Públicos de
Empleo Estatal] una institución útil para buscar trabajo, están dejando
de registrarse”, señala Sara de la Rica, catedrática de Economía de la
Universidad del País Vasco e Investigadora de Fedea (Fundación de
Estudios de Economía Aplicada).
Si se analiza la Encuesta de la Población Activa (EPA), que ofrece
estadísticas trimestrales, se ve además que desde el segundo trimestre
de 2011 hasta el segundo de 2013 se han destruido 1,5 millones de
puestos de trabajo mientras que el número de parados ha aumentado en 1,1
millones.
“Esta diferencia se debe, en parte, al aumento de la
población inactiva [hay menos personas en disposición de trabajar], de
120.000, pero, sobre todo, a la caída de la población de más de 16 años,
de 255.000”, afirma el último informe mensual del Servicio de Estudios
de laCaixa, que asegura que si la población activa se hubiera mantenido
constante, la tasa de paro se situaría en el 27,9% en lugar del 26,3%
actual.
Los economistas apuntan como responsable a la falta de perspectiva.
El
desempleo, en gran medida, llama a la inactividad. “Si la mitad de
parados son de larga duración, podemos pensar que una importante
proporción de estos han buscado intensamente empleo durante esos
primeros meses con muy poco éxito. Esto desanima a cualquiera”, dice De
la Rica. (...)
“Más de un
6% de los hogares españoles cuyo cabeza de familia tiene entre 55 y 64
años ha abandonado el mercado de trabajo por estar desanimado”, añade. (...)
Por otro
lado, hay dos grupos también muy afectados por el ‘efecto desánimo’.
Primero los inmigrantes, muy sensibles a las perspectivas económicas.
Los activos extranjeros han pasado de marcar máximos a principios de
2009, con 3,7 millones, a bajar hasta los 3,2 millones.
“Muchos de ellos
han regresado a sus países de origen tras el boom migratorio de la
época de bonanza. También hay otros que han cambiado de destino en busca
de empleo”, añade Rivarés. (...)
El 10%
restante son españoles que se marchan a buscar trabajo. Aunque es una
cifra “mucho menor de lo que la opinión pública piensa”, según indicaba
en la presentación del anuario Joaquín Arango, catedrático de Sociología
de la Universidad Complutense de Madrid, es una tendencia reseñable
dentro del mercado laboral.
Esta pérdida de efectivos contrasta con el incremento de la
participación laboral de las mujeres, “en parte por su decidida apuesta
por el trabajo y en parte por el llamado ‘efecto trabajador añadido’,
que son mujeres tradicionalmente inactivas que en momentos recesivos
tratan de incorporarse al mercado de trabajo para ayudar en la renta
familiar”. (...)" (Expansión, 25/09/2013)
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