" (...) El poder que emana de Berlín y la famosa receta alemana de imponer un
severo rigor fiscal a sus socios ha sido aceptado a regañadientes por
los socios europeos, pero también ha provocado un justificado temor de
que la Alemania europea que prometía Helmut Kohl, al hacer suya la
famosa frase de Thomas Mann, termine degenerando en una Europa alemana.
Esta idea cobró una peligrosa actualidad cuando Volker Kauder, el
jefe del grupo parlamentario democratacristiano, en el marco de un
congreso de su partido, la gubernamental CDU, dijo que Europa volvía a
hablar alemán.
“No de palabra, sino mediante la aceptación de los
instrumentos por los que Angela Merkel lleva luchando con éxito tanto
tiempo. Alemania seguirá siendo el motor de Europa”, exclamó Kauder,
ante el delirio de los delegados del congreso.
La arrogancia de Kauder tiene raíces sólidas. ¿Tendrá Grecia que abandonar el euro?.
La última palabra la tiene Berlín y, si mañana renace la discusión
sobre una quita de la deuda, el debate principal tendrá lugar en el
Bundestag y no en el Parlamento Europeo. “El traspaso de poder de
Bruselas a Berlín se aceleró con la crisis del euro”, afirma Ullrich
Beck.
“Alemania es el país más rico y más poderoso de desde el punto de
vista económico de toda Europa. En el marco de la actual crisis, todo
los países deudores dependen de que los alemanes estén dispuestos a
avalar los créditos necesarios”.
Hace dos décadas, cuando el mundo europeo estaba en orden, el
discurso oficial alemán era diferente. Helmut Kohl, por ejemplo, después
de celebrar la histórica unificación del país en 1990, decía en privado
que él se inclinaba hasta dos o tres veces, si era necesario, ante la
bandera francesa.
El ex ministro de Asuntos Exteriores, Joschka Fischer,
más irónico, defendió la tesis de que Alemania debía llevar las riendas
de Europa sin que nadie se diera cuenta.
Todo cambió cuando estalló la
crisis de la deuda en Grecia, en mayo de 2010, cuando la canciller
Angela Merkel hizo valer los intereses de Alemania y se olvidó de la
razón de Estado que defendieron todos sus antecesores en el cargo y que
señalaba que en caso de duda, Alemania debía inclinarse por la unidad
del continente." (
Enrique Müller
Berlín, El País,
3 SEP 2013 )
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