5.9.13

En esta crisis, todo los países deudores dependen de que los alemanes estén dispuestos a avalar los créditos necesarios

" (...) El poder que emana de Berlín y la famosa receta alemana de imponer un severo rigor fiscal a sus socios ha sido aceptado a regañadientes por los socios europeos, pero también ha provocado un justificado temor de que la Alemania europea que prometía Helmut Kohl, al hacer suya la famosa frase de Thomas Mann, termine degenerando en una Europa alemana.

Esta idea cobró una peligrosa actualidad cuando Volker Kauder, el jefe del grupo parlamentario democratacristiano, en el marco de un congreso de su partido, la gubernamental CDU, dijo que Europa volvía a hablar alemán.

 “No de palabra, sino mediante la aceptación de los instrumentos por los que Angela Merkel lleva luchando con éxito tanto tiempo. Alemania seguirá siendo el motor de Europa”, exclamó Kauder, ante el delirio de los delegados del congreso.

La arrogancia de Kauder tiene raíces sólidas. ¿Tendrá Grecia que abandonar el euro?. La última palabra la tiene Berlín y, si mañana renace la discusión sobre una quita de la deuda, el debate principal tendrá lugar en el Bundestag y no en el Parlamento Europeo. “El traspaso de poder de Bruselas a Berlín se aceleró con la crisis del euro”, afirma Ullrich Beck.

 “Alemania es el país más rico y más poderoso de desde el punto de vista económico de toda Europa. En el marco de la actual crisis, todo los países deudores dependen de que los alemanes estén dispuestos a avalar los créditos necesarios”.

Hace dos décadas, cuando el mundo europeo estaba en orden, el discurso oficial alemán era diferente. Helmut Kohl, por ejemplo, después de celebrar la histórica unificación del país en 1990, decía en privado que él se inclinaba hasta dos o tres veces, si era necesario, ante la bandera francesa.

 El ex ministro de Asuntos Exteriores, Joschka Fischer, más irónico, defendió la tesis de que Alemania debía llevar las riendas de Europa sin que nadie se diera cuenta. 

Todo cambió cuando estalló la crisis de la deuda en Grecia, en mayo de 2010, cuando la canciller Angela Merkel hizo valer los intereses de Alemania y se olvidó de la razón de Estado que defendieron todos sus antecesores en el cargo y que señalaba que en caso de duda, Alemania debía inclinarse por la unidad del continente."                    ( Berlín, El País,  3 SEP 2013  )

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