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2.5.19

La recesión de Italia podría llevar consigo un agujero de 2 billones de euros

"Italia está acumulando bastante deuda para provocar un nuevo colapso, como paso en la crisis financiera en Grecia. El principal miedo es que, al ser Italia económicamente mucho más grande que Grecia y una de las 3 economías que son referentes de Europa, el alcance de una crisis podría ser mucho más complicado de contener.

Existe una gran contradicción en el Banco Central Europeo (BCE), que regula económicamente a los miembros de la Unión Europea como divisa, ya que cuando un país miembro acumula demasiada deuda, los normas de austeridad de la Unión Europea que limitan el gasto público provocan que se reduzca el crecimiento económico de ese país.

Al mismo tiempo, las reglas del Banco Central Europeo hacen que sea bastante difícil un país abandone el euro sin que se cree una crisis financiera que es lo que se está intentando evitar.
Nos podemos preguntar: ¿A qué es debida la recesión de Italia?

Italia ha entrado en recesión y no parece que vaya a salir a corto plazo. Su PIB se ha reducido un 0,1 por ciento el primer trimestre de este año, la misma reducción que ha experimentado en el último trimestre del año pasado.

Las reglas de responsabilidad fiscal de la Unión Europea impiden que Italia aumente el déficit del gasto público por encima del 2,04 por ciento, a pesar de que un aumento del gasto público puede ahora impulsar la economía italiana.  (...)

Es decir, la economía italiana está en una tendencia de estancamiento a medio plazo. A la vez, el peso de la deuda italiana aumenta. Hoy en día, se sitúa alrededor de los 2 billones de euros y su ratio sobre el PIB se ha situado en el 130 por ciento, un rango que se veía desde la Segunda Guerra Mundial.

Seguramente que el ratio de la deuda pública sobre el PIB seguirá aumentando y se mostrará insostenible. Esto va a suponer un problema bastante grave y pone en peligro de nuevo al euro. 

(...) El Fondo Monetario Internacional está alarmado por el alto nivel de la deuda de Italia y sobretodo del riesgo de que provoque otra crisis de deuda en Europa. (...)

 Otro problema de Italia, es que las entidades financieras italianas tienen una gran parte de la deuda pública de Italia. Si los inversores consideras que las entidades financieras o el Gobierno no pueden responder, se concretarán los riesgos de una quiebra a nivel nacional. (...)"                (Raúl Jaime Maestre, El blog salmón, 01/05/19)

7.3.19

Varoufakis: Italia es la línea de trinchera en la batalla por el euro... A diferencia de Italia, en Japón el banco central que imprimió moneda como si se acabara el mundo. Si el gobierno japonés hubiera tenido que padecer restricciones como las que impusieron a Italia los tratados de la UE, la sociedad japonesa se habría alzado en protestas, como hizo la italiana... esto es lo que ha aupado a Salvini

"Hoy Italia es la línea de trinchera en la batalla por el euro. Un viento político de cola impulsa a su vice primer ministro, Matteo Salvini, y tras las elecciones de mayo para el Parlamento Europeo podría reforzar su capacidad de hacerle mucho daño a la Unión Europea.

Lo fascinante y desconcertante del caso es que lo que genera la xenofobia en la que se sostiene la creciente autoridad de Salvini es la arquitectura defectuosa de la eurozona y el consiguiente juego político de culpabilización mutua.

 En su último informe sobre los desequilibrios económicos de los estados miembros de la UE, la Comisión Europea culpa al gobierno italiano por su incapacidad para poner freno a la deuda, a la que adjudica la falta de crecimiento. (...)

Salvini no podría pedir más. El informe es una oportunidad espléndida para culpar a la Comisión por los padecimientos de Italia, diciendo que en realidad fueron las políticas de austeridad fiscal de la UE las que restringieron el crecimiento, dejaron la economía al borde de una nueva recesión y llevaron a la elección del gobierno populista hoy dominado por Salvini.

 Y por si no bastara, fueron las amenazas de la Comisión de castigar a Italia si no imponía todavía más austeridad las que inquietaron a los bonistas y provocaron un alza de tipos de interés.

La tragedia de Italia es que la Comisión y Salvini tienen ambos algo de razón, y también se equivocan. Es verdad que el anuncio de Salvini de que su gobierno no cumpliría la promesa de imponer los niveles de austeridad ya acordados alarmó a los inversores, hizo más inviable la deuda italiana y causó fuga de capitales. 

Pero también es verdad que si las reglas fiscales de la Comisión se hubieran implementado a rajatabla, se habría producido una recesión que de todos modos hubiera vuelto inviable la deuda.

Cuando dos explicaciones contradictorias de un mismo fenómeno son simultáneamente correctas, tienen que ser incompletas, aunque cada una puede expresar adecuadamente un aspecto diferente de la realidad observada. En estos casos, es útil adoptar un nuevo punto de vista que permita otra mirada del problema. Me parece que en lo referido al choque entre Bruselas y Roma, ese punto de vista está al otro lado del mundo: en Tokio. 

Puede decirse con propiedad que Italia es el Japón de Europa. Las dos economías se caracterizan por un sector exportador fuerte, superávit de cuenta corriente, términos de intercambio similares, una situación demográfica terrible y, tras años de imprudencia crediticia, bancos zombis. Además, los dos países se parecen en la composición de sus pasivos financieros: relativamente poco endeudamiento privado, y muy alto endeudamiento público.

A diferencia de Italia, en Japón el centro político se sostiene gracias a una ligera suba de la mediana de ingresos que acompañó la estabilización económica impulsada por un banco central que imprimió moneda como si se acabara el mundo y por gobiernos que implementaron un estímulo fiscal tras otro. Si el gobierno japonés hubiera tenido que padecer restricciones como las que impusieron a Italia los tratados de la UE y las normas fiscales y monetarias de la eurozona, la sociedad japonesa se habría alzado en protestas.

De hecho, si para financiar su economía y su sistema bancario Japón hubiera dependido de un banco central externo emperrado en imponer la austeridad fiscal con amenazas de quitarle liquidez, se hubiera producido inevitablemente un ciclo mortal de bancos insolventes, suba de intereses de la deuda y fuerzas recesivas. 

 Y detrás de eso, no tardaría en llegar el políticamente tóxico populismo, y estaríamos oyendo la misma clase de explicaciones contradictorias y a la vez compatibles que ahora les oímos a la Comisión Europea y al gobierno de Italia.

Una comparación intraeuropea permitirá entender mejor el dilema que enfrentan Italia y la eurozona. España e Italia tienen cocientes deuda/PIB casi idénticos (298,3% y 301%, respectivamente). Entonces, ¿por qué todo el mundo habla de la deuda de Italia y no de la de España? La respuesta es que el 67% de la deuda de España es privada, mientras que el 64% de la deuda de Italia es pública.

En teoría (y legalmente), el Banco Central Europeo no puede monetizar ningún tipo de deuda, sea pública o privada. Pero en la práctica, el BCE ha podido y ha querido monetizar cualquier deuda privada, por el simple hecho de aceptar como garantía obligaciones privadas que no valen ni siquiera el papel en el que están impresas (por ejemplo, insolventes hipotecas italianas y pagarés de bancos griegos).

 En cambio, el BCE se negó por años a comprar deuda pública y, cuando lo hizo, excluyó del programa de compra de activos una gran variedad de bonos soberanos. En pocas palabras, a cualquier país que tuviera más deuda privada que pública, como Irlanda y España, le fue mucho mejor que a un país como Italia.

Los defensores de la eurozona responderán que es correcto castigar a un país por permitir una alta proporción de deuda pública. Hay un sesgo ideológico contra todo lo que sea público, que no se limita al ámbito de las empresas de servicios y los ferrocarriles.

 La rapidez con que las agencias calificadoras de crédito degradan los bonos de cualquier gobierno que cuestione la ortodoxia refuerza el supuesto neoliberal de que la deuda privada es, por definición, menos problemática que la pública.

Pero hasta los fundamentalistas del libre mercado deberían darse cuenta de lo endeble que es este supuesto. Si la crisis financiera de 2008 nos enseñó algo es que los riesgos endógenos son demasiados para no tenerlos en cuenta. Incluso sin corrupción, las calificaciones de crédito y las decisiones políticas se determinan mutuamente: si las agencias calificadoras perciben cualquier indicio de que el BCE va a quitarle liquidez a Italia, tienen ante sus clientes el deber de degradar los bonos italianos. Y si el BCE prevé que las agencias degradarán los bonos de Italia, sus normas la obligan a quitarle liquidez al sector bancario italiano.

 Frente a la construcción de algún proyecto de infraestructura, ¿qué importancia debería tener que el que se endeuda para financiarlo sea el Estado o un desarrollador privado? Pero en la eurozona tiene importancia porque el BCE tiene mucho más margen de maniobra para refinanciar deudas insolventes si son privadas. 

Sin embargo, esto es una decisión política, no una realidad económica. El hecho de que la deuda pública de Italia tenga peor calificación crediticia que la deuda privada no obedece a una inferioridad intrínseca de aquella, sino a una decisión política de la dirigencia europea. Y esa decisión, al fortalecer a un político autoritario, ahora les está explotando en la cara.

 Frente a la construcción de algún proyecto de infraestructura, ¿qué importancia debería tener que el que se endeuda para financiarlo sea el Estado o un desarrollador privado? Pero en la eurozona tiene importancia porque el BCE tiene mucho más margen de maniobra para refinanciar deudas insolventes si son privadas. Sin embargo, esto es una decisión política, no una realidad económica. 

El hecho de que la deuda pública de Italia tenga peor calificación crediticia que la deuda privada no obedece a una inferioridad intrínseca de aquella, sino a una decisión política de la dirigencia europea. Y esa decisión, al fortalecer a un político autoritario, ahora les está explotando en la cara."        (Varoufakis, Project Syndicate, 01/03/19)

19.12.18

El problema de la economía europea es Alemania, no Italia... Con el cambio en la gestión del BCE y un gobierno alemán más a la derecha, las cosas podrían incluso empeorar. Italia debería entonces prepararse para la salida del euro... Italia destruirá la zona euro si Bruselas empuja al país a su destrucción a través de la especulación del mercado y las políticas de austeridad...

"Enemigo del euro, el economista Sergio Cesaratto arroja aquí un poco de luz sobre el conflicto que enfrenta a los mandatarios europeos con el gobierno italiano. (...)

—El Comisario de Asuntos Económicos, Moscovici, y el responsable de Estabilidad Económica de la UE, Dombrovskis, han declarado que el gobierno italiano va abierta y conscientemente en contra sus compromisos consigo mismo y con otros Estados miembros. Le acusan de violar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

—Pero ese es un pacto absurdo, porque durante la fase de depresión los presupuestos públicos tienen el deber de entrar en déficit y apoyar la economía. Lo que sí es necesario es reducir los intereses de la deuda, y el BCE dispone de los medios para intervenir y facilitarlo.

—Dombrovskis reprocha al gobierno italiano que pretenda resolver el déficit incrementando la deuda, en vez de presentar un presupuesto equilibrado.

—Gastamos 65.000 millones al año en intereses –el mismo dinero que damos a la educación– nos dice Moscovici. Bien, ¿queremos reducir la deuda para reducir los intereses? Hagámoslo, pero con cuidado, porque esta es la receta que en los últimos años ha matado a la economía italiana. En lugar de reducir la deuda, primero reduzcamos el tipo de interés, de modo que liberemos recursos para apoyar la demanda, y así también lograremos reducir la deuda.

—¿Y cómo reducir el interés?

—Los tipos de interés no los deciden los mercados, sino los bancos centrales cuando quieren hacerlo. Si no quieren, dejan que lo hagan los mercados. Y ese es precisamente el problema de nuestra deuda, que ha empeorado desde que los mercados tomaron el relevo del banco central. Si el BCE quiere, puede hacerlo. 

Ya lo hizo en 2010-2012, comprando bonos del Estado de unos pocos países, valores griegos, irlandeses, portugueses, españoles e italianos… Si el BCE empezara a comprar valores, los mercados recuperarían la confianza en la deuda pública de Italia y los tipos de interés caerían. Y el gobierno podría usar lo que se ahorre en el pago de intereses para implementar su programa electoral.

—¿Cree que el BCE lo hará?

—No, no lo hará. Para empezar, porque Draghi está acabando su mandato. En segundo lugar, porque primero debería convencer a los alemanes. En 2012 pudo pronunciar el famoso discurso de “lo que sea necesario” solo porque convenció a Merkel de que, de lo contrario, el lunes siguiente ya no existiría el euro. (...)

El problema de la deuda pública italiana es su denominación en moneda extranjera (el euro) y la falta de un banco central nacional, cosas que van de la mano con la ausencia de control de los flujos de capital. Pero, a diferencia de España, Italia no tiene una exposición significativa con países extranjeros. (...)

Aunque Italia ha recuperado el aliento desde que dejó el SME en 1992, ha repetido el error de atarse las manos con su participación en la Unión Monetaria Europea. En la primera década del euro, Italia utilizó los tipos de interés más bajos y una política fiscal restrictiva para reducir el ratio deuda/PIB de alrededor del 125% al 100%, al precio del estancamiento de la demanda interna, que ha frenado la inversión y el crecimiento de la productividad.

La pérdida de competitividad externa –también debido a las políticas neomercantilistas alemanas– no ha ayudado. Como consecuencia de la crisis financiera y, sobre todo, del retraso en la intervención del Banco Central Europeo y de la imposición de la austeridad, el ratio deuda/PIB volvió a aumentar hasta el 130%.

Italia necesita desesperadamente una reactivación de la demanda interna a través de una política presupuestaria expansiva. Esto requiere que los tipos de interés se mantengan comparables a los niveles franceses. Italia ha sido rigurosa en sus cuentas públicas desde 1991, mucho más que Alemania, por lo que merece un apoyo. (...)

—Sin embargo las agencias de calificación y los mercados internacionales están ejerciendo cada vez más presión. Y la Comisión Europea pide más disciplina fiscal.

—El problema de la economía europea es Alemania, no Italia. Es la mentalidad de la élite alemana, caracterizada por un modelo mercantilista que insiste en la moderación fiscal y salarial. Sostengo que la disciplina europea (o alemana) es la principal responsable del aumento de la deuda pública, el estancamiento económico y el declive. Los mercados financieros están asustados porque los inversores temen que Italia pueda descarrilar como resultado de la expansión fiscal sin el apoyo europeo.

—Usted reprocha a Alemania haber violado las reglas del juego, no solo las que recogen los Tratados, sino también las no escritas pero reconocidas por la disciplina económica como necesarias para el funcionamiento de un sistema de tipo de cambio fijo como el euro. ¿Qué reglas viola Alemania?

Una economía excedentaria necesita llevar a cabo políticas económicas expansivas; exactamente lo contrario de lo que está ocurriendo ahora con Alemania y sus políticas mercantilistas, que dan como resultado un superávit desproporcionado y adopta una política fiscal restrictiva con superávit presupuestario. 

En concreto, Alemania viola dos reglas básicas: durante años ha tenido un superávit comercial muy superior al 6% establecido por el Six Pack, un reglamento europeo; se niega a abandonar la moderación salarial para impulsar la demanda interna y, por lo tanto aumentar las importaciones, y al hacerlo también viola dos reglas que de hecho no están escritas: la de la convergencia, en la zona euro, de las tasas de inflación cercanas al 2%, y la de mantener el crecimiento de los salarios nominales en línea con la productividad.

—En su último libro se habla de “doble moral”, un concepto, el de moral, que generalmente tiene muy poco que ver con la economía. A menos que se esté refiriendo al ordoliberalismo, un pensamiento económico germano vinculado a la economía social de mercado…

—Sí, por supuesto me refiero al ordoliberalismo, una ideología –me resulta difícil llamar a esta mezcolanza de palabras una economía– que impregna la forma de pensar de las élites alemanas. El pensamiento ordoliberal se ha convertido en portador de un juicio moral en la economía a través del “principio de responsabilidad” y el consiguiente concepto de “culpa”, y todo lo que no es un presupuesto equilibrado se ha convertido en inmoral: la deuda es inmoral, etc… Pero como suele suceder, el moralista es el mayor pecador. 

El Estado alemán ha ayudado a los bancos alemanes con cientos de miles de millones, y eran bancos especulativos que estaban en crisis porque fueron los protagonistas de la crisis financiera estadounidense. La deuda de guerra alemana fue en parte perdonada y en parte aplazada, pero la benévola Berlín no tuvo la misma actitud con Grecia. 

Y con la crisis, Alemania se ha sobreequipado: el euro débil ha favorecido aún más sus exportaciones, la fuga de capitales de los países periféricos a sus bonos del Estado ha conllevado enormes ahorros en los gastos de intereses. Se ha calculado que entre 2010 y 2015 el Estado alemán ha tenido un ahorro de intereses de 100.000 millones de euros, ¡equivalente al 3% del PIB! (...)

En mi opinión, la posición del Gobierno italiano debería ser la siguiente: Italia ha mantenido un buen nivel de disciplina fiscal desde 1991 (superávit primario); si no fuera por las políticas equivocadas de la UE y del BCE, el ratio deuda/PIB se situaría en el nivel francés (100%). En cualquier caso, un 130% no es muy diferente. ¿Por qué Italia no debería obtener apoyo europeo a cambio de un compromiso para estabilizar el ratio deuda/PIB al nivel actual? Eso es razonable.

Desafortunadamente, Berlín dirá nein. Con el cambio en la gestión del BCE y un gobierno alemán más a la derecha, las cosas podrían incluso empeorar. Italia debería entonces prepararse para la salida. El principal problema de una salida sería la posible represalia franco-alemana. Demasiado para los sueños europeos del presidente Mattarella. (...)

—¿Italia destruirá la zona euro?

Mi respuesta espontánea sería: “Eso espero”. Creo que la zona euro es una jaula antidemocrática. Hasta cierto punto, esto también se aplica a la UE, que es una institución neoliberal. Por ejemplo, la UE ha prohibido las políticas industriales patrocinadas por el Estado y ha obligado a Italia a privatizar sus empresas públicas, principalmente vendiéndolas a empresas extranjeras, que a menudo las han desmantelado.

Italia destruirá la zona euro si Bruselas empuja al país a su destrucción a través de la especulación del mercado y las políticas de austeridad. ¿Quién está destruyendo la Eurozona y el comercio mundial, Italia o los superávits fiscales y exteriores de Alemania? Mi temor es que, aunque se vea expuesta a un ataque financiero y a una troika, Italia no se rebelará contra los dictados y permitirá que un nuevo Mario Monti masacre el país en nombre de Europa. Desafortunadamente, la tragedia griega nos enseña que la resiliencia de la gente ante las dificultades económicas (y a la estupidez) es infinita.

—En cualquier caso, el hecho de que no existan normas para la salida del euro pone a todos los países ante un salto en el vacío en el caso del eurexit o de la ruptura del sistema del euro, una posibilidad que no debe excluirse en caso de que se produzca una nueva crisis financiera. ¿Qué significaría la salida del euro para Italia?

La perspectiva de una reforma progresiva de la zona euro es más bien negra. La lógica alemana impulsa a que nos alimentemos en los mercados hasta que seamos disciplinados (¡como si realmente fuéramos indisciplinados!). En el caso de una crisis financiera y un ataque de los mercados a la deuda pública italiana, las hipótesis son:

 a) Troika más un nuevo Monti (ya hace tiempo que está preparado: Enrico Letta, con quizás Draghi como Presidente de la República). 

b) Salida. La salida implica problemas formidables tanto a corto como a largo plazo. Mucho depende de si hay o no represalias europeas. 

En resumen, a corto plazo, los “amigos” europeos pueden desconectar Target 2, el sistema de pago electrónico en el que viajan nuestras operaciones bancarias. Sería una parálisis, pero también un acto de guerra contra nosotros. 

A medio plazo, existe el problema de la deuda externa no renegociable. Se trata de abrir negociaciones. Menos preocupante es el frente devaluación/inflación, sobre el que se están pronosticando los catastrofismos más tontos. La devaluación de la lira sería limitada. 

La inflación debe ser controlada por una política de ingresos estricta. Los salarios aumentarán a medida que aumente la productividad. Sería importante que con el espacio que nos diera la devaluación se pudiera proceder a una expansión fiscal para que el empleo y la productividad se reanuden de inmediato. Pero el punto clave sería la actitud de Francia y Alemania."          



Como alternativa a la salida del euro... europeseta electrónica:

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.

Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467  )

Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:

- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html

- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html  

- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:  

- Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html

- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm  

Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas':    http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

31.10.18

Manuel Monereo y Julio Anguita: “unas elecciones no pueden cambiar la política económica”... algunos años más tarde que Grecia, otro gobierno europeo elegido en las urnas, el italiano, ha recibido la misma respuesta por parte de las instituciones comunitarias. Poco importa que su economía esté sumida en la recesión y el estancamiento desde hace casi diez años debido a las políticas de austeridad europeas... una cosa es segura: la sinrazón neoliberal de la UE acelerará la radicalización nacionalista del electorado en Italia y otros países, y redundará en beneficio de políticos como Matteo Salvini. Ya está ocurriendo...

"La anécdota la ha contado Varoufakis y no tiene desperdicio. Corría el año 2015 y el Gobierno de Syriza, elegido en las elecciones del 25 de enero, se estrenaba en los foros europeos. 

El flamante ministro de Finanzas de Grecia acudió a la primera reunión del Eurogrupo el día 11 de febrero, con la intención de exponer ante sus colegas el programa económico de su gobierno. (...)

Cuando hubo terminado su intervención, pidió la palabra el entonces ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, que empezó su alocución con una frase lapidaria: “unas elecciones no pueden cambiar la política económica”.  (...)

Algunos años más tarde, otro gobierno europeo elegido en las urnas ha recibido la misma respuesta por parte de las instituciones comunitarias. Lo anunciaba este martes Pierre Moscovici en una atribulada rueda de prensa: la Comisión Europea ha rechazado el borrador presupuestario presentado por Italia y ha instado a las autoridades del país transalpino a modificarlo en el plazo máximo de tres semanas.

 Poco importa que su economía esté sumida en la recesión y el estancamiento desde hace casi diez años debido a las políticas de austeridad europeas. O que su renta per cápita sea hoy más baja que antes de la introducción del euro. O que el desempleo juvenil se haya disparado con la crisis, superando ampliamente el 40 por ciento en algunas zonas del sur del país. Nada de esto parece importarle a las instituciones europeas. (...)

Hace falta algo más para explicar la arrogancia que exhibe el poder de Bruselas. Es imprescindible una instancia superior que, en ausencia de un auténtico Estado europeo, sea capaz de imponer los parámetros neoliberales y domeñar a los países que osan desafiar al statu quo. Pues bien, esa instancia son los mercados financieros internacionales y su consagración se produjo con el Tratado de Maastricht de 1992. 

La clave era asegurar la independencia del BCE y prohibir la financiación de los déficits públicos por parte de la autoridad monetaria, obligando a los Estados miembros a acudir a los mercados para proveerse de fondos. Hoy sabemos que Alemania condicionó su entrada en la moneda única al cumplimiento de esta exigencia, que ha transformado la relación entre el capitalismo y la democracia en Europa.

En efecto, el Tratado de Maastricht dio entrada en el contrato social a una instancia externa que amenaza con devorar la política democrática en el ámbito de los Estados miembros: el poder financiero. Como señala Wolfgang Streeck, el Estado deudor no responde solamente ante los ciudadanos que expresan sus preferencias por medio de elecciones periódicas. 

Junto a ellos, o mejor dicho, por encima de ellos, se encuentran los acreedores financieros internacionales, que prestan dinero al Estado y reaccionan con virulencia a cualquier exceso que se produzca en el ámbito de las finanzas públicas. Todo el mundo sabe que un ataque especulativo puede provocar el colapso de la deuda pública si los mercados se niegan a seguir financiando al Estado. 

Por eso conservar su confianza ha devenido una prioridad vital para los gobiernos, que supeditan el bienestar de la ciudadanía a los intereses de los mercados, llegando incluso a modificar las constituciones para satisfacer a los prestamistas. La relación entre el capitalismo y la democracia siempre ha sido conflictiva y contradictoria, pero en esta UE está a punto de terminar con el triunfo definitivo del capitalismo.

La configuración institucional de la UE es estructuralmente antidemocrática y constituye una amenaza para el bienestar de la ciudadanía. Cualquier cuestionamiento de las políticas de austeridad conlleva duras represalias por parte de los mercados, que gozan de la complicidad (y la instigación) de Bruselas

 Los pueblos del sur de Europa saben muy bien cómo se las gastan los señores de las finanzas: entre 2010 y 2012, en los momentos más duros de la crisis económica, el BCE alentó feroces ataques especulativos contra la deuda soberana de los países periféricos, forzando a sus gobiernos a emprender reformas durísimas que no habrían podido aplicarse sin la presión de los mercados. 

La reforma laboral, la privatización de las pensiones públicas y el desmantelamiento del Estado social fueron impuestas por la UE en contra la voluntad de la ciudadanía. Sólo cuando los gobiernos estuvieron de rodillas, elevando las políticas de austeridad al rango de criterio constitucional, Mario Draghi anunció que haría “todo lo necesario para preservar el euro” y el BCE intervino en los mercados de deuda para estabilizar la prima de riesgo.

En este contexto, la vieja pregunta de Carl Schmitt adquiere un nuevo significado: ¿quién es el soberano? El pueblo italiano va a comprobarlo muy pronto. Su gobierno ha elaborado unos presupuestos de estímulo al crecimiento en un país con una economía estancada, lastrado por el desempleo y azotado por la pobreza.

 Algunos aspectos, como los recortes fiscales, son sin duda criticables, pero ello no debería ocultar la cuestión fundamental: la respuesta de la UE es irracional, carece de base científica y supone un nuevo golpe a la democracia en Europa. La estrategia de la Comisión Europea empieza a surtir efecto: la prima de riesgo italiana ya ha superado los 300 puntos básicos. Si el gobierno italiano no se aviene a las exigencias de la UE, la presión irá en aumento y el conflicto será inevitable.

 El proceso se prevé largo y complicado, y el desenlace es incierto. No obstante, una cosa es segura: la sinrazón neoliberal acelerará la radicalización nacionalista del electorado en Italia y otros países, y redundará en beneficio de políticos como Matteo Salvini. Ya está ocurriendo. ¿Democracia en la eurozona? Juzguen ustedes mismos."                  (Héctor Illueca, Manolo Monereo y Julio Anguita, Cuarto Poder, 28/10/18)


Como alternativa a la salida del euro y para conseguir la soberanía financiera:  europeseta electrónica

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.

Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467  )
 
Los artículos de Juan José R. Calaza (Juan José Santamaría y Juan Güell) muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna: 
 
Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html
 
Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html  
 
Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815
 
Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:
 
 
Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas':    http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

30.10.18

Italia puede aguantarle algunos asaltos a Bruselas... antes de que Salvini comience a jugar la carta 'Italia podría dejar el euro'

"(...)  Acabo de regresar de unos días en Italia, donde la tensión era evidente. Tuve la oportunidad de asistir a una reunión de jóvenes líderes estadounidenses e italianos de diversos sectores, organizada por el Consejo Italia-EE. UU. El nivel de preocupación entre el contingente italiano era más que notable. Muchos temían que Salvini sobreestimara su propia fuerza en su batalla con Bruselas y empujara al país a una crisis aún más aguda.

 El fantasma de la tragedia griega de 2015 estaba en el aire. Sin embargo, muchos de estos jóvenes ejecutivos y empresarios italianos entienden que su gobierno actual tiene un mandato popular. Si los políticos que ganaron las elecciones con una mayoría tan amplia prometieron un subsidio básico para los desempleados de larga duración, una pensión mínima de 780 € y una reducción de impuestos para casi un millón de trabajadores, naturalmente el déficit aumentará.

 Es posible sentir cierta simpatía por el aumento del gasto de Italia. El país se ha estancado durante décadas y sus cuentas públicas están sujetas al control férreo de los altos funcionarios del Tesoro, quienes saben que la gran deuda pública de Italia (más del 130% del PIB y 2,3 billones de euros en volumen) no abandona.  (...)

En cierto sentido, el gobierno de Salvini podría hacer lo que hizo Antonio Costa en Portugal. Cuando este último llegó al poder, también en el respaldo de una coalición sin precedentes que generó tanta desconfianza en Bruselas como en los mercados, muchos comentaristas consideraron imprudentes sus medidas contra la austeridad. 

Sin embargo, casi tres años después, Portugal está reduciendo su deuda, a pesar de (o quizás como resultado de aumentar los salarios de los funcionarios públicos), aumentar las pensiones, reducir el desempleo y registrar un crecimiento superior al 2%. Y esta es precisamente la visión de Giovanni Tria. 

En la última reunión del Eurogrupo, aparentemente le pidió a sus colegas una oportunidad: la oportunidad de aplicar políticas de estímulo para evocar el espíritu primordial necesario para relanzar la economía. Si el experimento funciona, incluso podría reducir la deuda de Italia.

Italia es un miembro del club que tiende a ser subestimado: ciertamente, tiene una gran deuda pública, pero también tiene un superávit primario y su stock de deuda tiene un vencimiento promedio relativamente largo. 

El país también tiene un superávit de cuenta corriente casi estructural (mi visita a Trentino y Alto Adige solo confirmó mi opinión sobre la poderosa fuerza de exportación del norte de Italia), mientras que su posición de inversión internacional neta (es decir, su deuda externa neta) mejoró de -24% en 2014 a -8% en 2018. Por lo tanto, puede mantenerse firme durante algunas rondas con Bruselas (lo que la Comisión sabe). (...)

Sin embargo, si la confrontación continúa sin tregua, los mercados comenzarán a ponerse nerviosos, la prima de riesgo se disparará, los bancos de Italia verán como sus tenencias de deuda pública italiana pierden valor de mercado y el país podría descender rápidamente a un círculo vicioso como el que abrumó a Grecia, en 2015, especialmente si Salvini comienza a jugar la carta 'Italia podría dejar el euro'.

 Esto parece poco probable en este momento, pero sigue siendo un arma política poderosa, especialmente si Bruselas aparece ante la opinión pública italiana como el implacable monstruo burocrático.  (...)"                     (Miguel Otero Iglesias , Investigador principal del Real Instituto Elcano, Real Instituto Elcano, 19/10/18)


Como alternativa a la salida del euro y para conseguir la soberanía financiera:  europeseta electrónica

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.

Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467  )
 
Los artículos de Juan José R. Calaza (Juan José Santamaría y Juan Güell) muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna: 
 
Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html
 
Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html  
 
Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815
 
Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:
 
 
Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas':    http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

10.10.18

Italia destruirá la eurozona? "Eso espero". Con el cambio en la dirección del BCE y un gobierno alemán más desplazado a la derecha, las cosas podrían empeorar. Italia debería entonces prepararse para la salida. El principal problema de una salida sería la posible represalia franco-alemana...

"(...) Italia necesita desesperadamente un resurgimiento de la demanda interna a través de una política presupuestaria expansiva. Esto requiere que las tasas de interés sean comparables a los niveles franceses. Con este fin, las medidas pueden y deben tomarse a nivel europeo. (...)

Italia ha practicado el rigor en las finanzas públicas desde 1991, mucho más que Alemania, por lo que merece tal apoyo. Naturalmente, debe sellarse con la sangre un pacto para estabilizar la relación deuda / PIB (o una reducción lenta consistente con el crecimiento). (...)

El problema de Europa es la mentalidad de la elite alemana, caracterizada por un modelo mercantilista que insiste en la moderación fiscal y salarial. Apodado por el "mercantilismo monetario" del historiador Carl-Ludwig Holtfrerich, este modelo alemán fue inicialmente apoyado por el Ministro de Finanzas (y luego el Canciller) Ludwig Erhard en los años cincuenta.En resumen, el problema de la economía europea es Alemania, ¡no Italia!El presidente Mattarella pertenece a esa élite italiana proeuropea a cualquier costo. Esta élite no confía realmente en la capacidad del país para gobernarse a sí misma y cree que Italia, fuera de Europa, se perdería. Sostengo que la disciplina europea (o alemana) es la principal responsable del aumento de la deuda pública, el estancamiento económico y el declive.Los mercados financieros están asustados porque los inversores temen que Italia pueda descarrilar como consecuencia de la expansión fiscal sin el apoyo europeo. (...)

¿Puede Italia hacer todo esto y mantener un déficit presupuestario de menos del 3%, o incluso el 1,6%, como afirma el Ministro de Economía italiano Giovanni Tria? SC: Como dije, si Italia tuviera las mismas tasas de interés que Francia sobre la deuda pública, esto permitiría una política fiscal expansiva moderada consistente con la estabilización de la relación deuda / PIB.En mi opinión, la posición del gobierno italiano debería ser la siguiente: Italia ha mantenido un buen nivel de disciplina fiscal desde 1991 (un superávit primario); Si no fuera por las políticas equivocadas de la UE y el BCE, la relación deuda-PIB sería a nivel francés (100%). En cualquier caso, el 130% no hace mucha diferencia. ¿Por qué no debería Italia obtener el apoyo europeo a cambio de un compromiso para estabilizar la relación deuda / PIB en el nivel actual? Es razonable (...)

Desafortunadamente, Berlín dirá nein. Con el cambio en la dirección del BCE y un gobierno alemán más desplazado a la derecha, las cosas podrían empeorar. Italia debería entonces prepararse para la salida. El principal problema de una salida sería la posible represalia franco-alemana.  (...)

 Los grandes bancos alemanes son instituciones especulativas, entre los protagonistas de la crisis financiera estadounidense. Todavía están llenos de activos tóxicos. La opinión pública alemana debería estar mejor informada sobre esto. Como señala Adalbert Winkler, los economistas alemanes se quejaron cuando Draghi se movió en apoyo de la deuda pública italiana, pero no dijo nada cuando el gobierno alemán salvó a sus bancos en la crisis estadounidense.  (...)

NE: Italia destruirá la eurozona?SC: Mi respuesta espontánea sería "Eso espero".Creo que la eurozona es una jaula antidemocrática y extranjera. Hasta cierto punto, esto también se aplica a la UE, que es una institución neoliberal. Por ejemplo, la UE ha prohibido las políticas industriales apoyadas por el estado y ha obligado a Italia a privatizar sus negocios en manos públicas, principalmente vendiéndolas a empresas extranjeras, que a menudo las han desmantelado.Italia destruirá la eurozona si Bruselas empuja al país a la destrucción a través de la especulación del mercado y las políticas de austeridad.¿Quién está destruyendo la eurozona y el comercio global: los excedentes fiscales y extranjeros de Italia o Alemania? Mi temor es que, incluso si se expone a un ataque financiero y una Troika, Italia no se rebelará contra los dictados y permitirá que un nuevo Mario Monti masacre al país en nombre de Europa. Un candidato es Enrico Letta.

 Desafortunadamente, la tragedia griega nos enseña que la resistencia de la gente común a las dificultades económicas (y la estupidez) es infinita."             

(Entrevista a Sergio Desaratto, profesor de Economía Internacional en la Universidad de Siena y conocido nombre en el debate crítico sobre el euro. Sinistrainrete, 08/10/18)