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14.8.24

Cómo una fiscalidad progresiva puede recaudar billones para la acción por el clima... Aumentando en un 4% su ratio impuestos/PIB, los países desarrollados podrían recaudar más de 2 billones de dólares al año... puede parecer mucho, pero ya hay una diferencia del 26% entre el ratio impuestos/PIB de Irlanda (21,9%) y el de Dinamarca (48%). Un 4% es totalmente factible... la ONU brinda la oportunidad de actuar de forma coordinada a escala mundial para introducir una serie de impuestos globales que podrían recaudar billones de dólares a través de medidas como los impuestos extraordinarios, los impuestos sobre la riqueza, los tipos impositivos más altos sobre los ingresos del 1% más rico y los impuestos sobre las transacciones financieras, así como a través de una serie de impuestos sobre el carbono y los daños climáticos, incluidos los impuestos sobre la aviación y el transporte marítimo... Imaginemos las infraestructuras de resiliencia, los sistemas de alerta temprana, las energías renovables, el transporte público y los sistemas de agricultura sostenible que podrían financiarse con este dinero. Imagínense las comunidades capacitadas para adaptarse a un clima cambiante, no para sucumbir a él (Joy Mabenge , Znetwork)

 "A pesar de ser responsables de una ínfima parte de las emisiones de gases de efecto invernadero, los países africanos se encuentran entre los más afectados por la crisis climática y los menos capacitados económicamente para hacerle frente. Las comunidades vulnerables están siendo devastadas por ciclones, sequías, inundaciones y olas de calor, y necesitan medidas urgentes para adaptarse. Sin embargo, los problemas de endeudamiento a los que se enfrentan más de la mitad de los países africanos hacen que gran parte de sus limitados presupuestos se destinen simplemente al servicio de la deuda.

Mientras que los menos responsables de la crisis climática son los más afectados, los más responsables -las naciones ricas y las empresas que dependen de los combustibles fósiles y la agricultura industrial- eluden su responsabilidad. Aunque se prevé que los países ricos hayan cumplido tardíamente su promesa de aportar 100.000 millones de dólares anuales en financiación para el clima en 2022, gran parte de esta cantidad se ha concedido en forma de préstamos y no de subvenciones. El resultado es que los países vulnerables al cambio climático se endeudan cada vez más, lo que crea incentivos perversos para aumentar la extracción de combustibles fósiles con el fin de devolver esos préstamos.

Este sistema roto exige un nuevo enfoque que garantice un enorme aumento de la financiación para las respuestas climáticas globales.

 Un nuevo informe de ActionAid revela que la justicia fiscal ofrece una vía para conseguir financiación para el clima. Encontrar la financiación: La justicia fiscal y la crisis climática muestra que con impuestos ambiciosos y progresivos dirigidos a los contaminadores más grandes y ricos, los países ricos pueden recaudar los billones que pueden dar a nuestro planeta y a su gente una oportunidad de luchar para hacer frente a la crisis climática.

Aumentando en un 4% su ratio impuestos/PIB, los países desarrollados podrían recaudar más de 2 billones de dólares al año para la financiación de la lucha contra el cambio climático. Puede parecer mucho, pero ya hay una diferencia del 26% entre el ratio impuestos/PIB de Irlanda (21,9%) y el de Dinamarca (48%). Un 4% es totalmente factible.

Una serie de medidas progresivas, sensibles al género y al clima que aborden la evasión fiscal y se dirijan a las rentas más altas y a las grandes empresas garantizaría que los más ricos y los principales responsables del cambio climático soportaran la carga. Como se señala en el informe, esto podría incluir impuestos sobre el patrimonio, impuestos sobre la propiedad, impuestos sobre plusvalías y sucesiones, impuestos comerciales y digitales, así como impuestos sobre la renta de las personas físicas y de las empresas. Cada país tendría que utilizar una combinación diferente de medidas para aumentar de forma equitativa su ratio impuestos/PIB.

 Una fiscalidad justa también puede ayudar a los países en desarrollo a recaudar ingresos a nivel nacional. Sin embargo, los países africanos se han visto limitados durante mucho tiempo a la hora de fijar sus tipos impositivos nacionales por la OCDE, el club de países ricos que actualmente controla el marco fiscal mundial. Esta situación profundamente injusta significa que las empresas internacionales apenas tributan en África, a pesar de que extraen asombrosos beneficios de nuestros recursos.

Hay esperanzas de que esto cambie pronto. El año pasado, la ONU acordó elaborar una Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Fiscalidad, por la que abogan los países africanos. Todavía se está negociando cómo funcionará, pero los primeros indicios son positivos en cuanto a que podría transformar las normas mundiales de manera que ayuden a todos los países a aumentar sus ingresos fiscales mediante reformas progresivas y sensibles al clima. Esto supondría una enorme diferencia en la capacidad de los países en desarrollo para recaudar recursos nacionales destinados a prioridades vitales. Como también muestra el informe de ActionAid, si los 60 países más vulnerables al clima aumentaran su propia proporción de impuestos sobre el PIB en un 5%, podrían recaudar más de 300.000 millones de dólares al año. Esto podría y debería lograrse mediante la misma gama de reformas fiscales progresivas que se proponen para los países ricos, asegurándose de que la carga no recaiga injustamente sobre los más pobres, un error que recientemente provocó protestas generalizadas en Kenia.

 La nueva Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Impuestos también brinda la oportunidad de actuar de forma coordinada a escala mundial para introducir una serie de impuestos globales que podrían recaudar billones de dólares a través de medidas como los impuestos extraordinarios, los impuestos sobre la riqueza, los tipos impositivos más altos sobre los ingresos del 1% más rico y los impuestos sobre las transacciones financieras, así como a través de una serie de impuestos sobre el carbono y los daños climáticos, incluidos los impuestos sobre la aviación y el transporte marítimo.

Si se eliminan las lagunas fiscales, se atajan los flujos financieros ilícitos y se aplican regímenes fiscales más justos, se podrán liberar ingentes recursos para la acción climática necesaria para encarrilar la supervivencia de nuestro planeta. Siempre habrá resistencia, como hemos visto en los países ricos de la OCDE, que son los que más se benefician de las actuales normas fiscales mundiales y que han intentado bloquear una nueva Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Fiscalidad. Pero el impulso a favor de una reforma radical es fuerte y los países de la OCDE se han visto sistemáticamente superados en las votaciones de la Asamblea General de la ONU.

Imaginemos las infraestructuras de resiliencia, los sistemas de alerta temprana, las energías renovables, el transporte público y los sistemas de agricultura sostenible que podrían financiarse con este dinero. Imagínense las comunidades capacitadas para adaptarse a un clima cambiante, no para sucumbir a él. Los críticos podrían argumentar que se trata de una cuestión interna de las naciones africanas. Sin embargo, la explotación histórica, las prácticas comerciales injustas y los regímenes fiscales globales sesgados que persisten contribuyen significativamente a los limitados recursos financieros del continente. La justicia climática exige que los principales responsables de la crisis acepten su responsabilidad y actúen.

Una fiscalidad progresiva es algo más que recaudar dinero. Se trata de enviar un mensaje claro de que quienes más se han beneficiado del sistema causante de esta crisis tienen la obligación moral de contribuir a su solución. Se trata de la responsabilidad compartida dentro de las naciones y en todo el mundo.

Los gobiernos africanos y la sociedad civil deben impulsar reformas fiscales progresivas en el marco de la nueva Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Fiscalidad, y en sus propios países. Y las naciones ricas deben apoyar estos esfuerzos y reconocer su responsabilidad histórica. La crisis climática exige una respuesta global, y la verdadera justicia reside en capacitar a África para que trace su propio camino para salir de esta crisis."

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19.12.23

Una decisión histórica de la ONU allana el camino para una revolución fiscal democrática... Por primera vez, todos los estados pueden negociar un acuerdo fiscal global en igualdad de condiciones... las negociaciones en la ONU son democráticas y transparentes. Esto fortalece la responsabilidad de los gobiernos ante la sociedad civil y debilita la influencia de los grupos de presión... La resolución abre la oportunidad de un sistema tributario global justo en el que finalmente se combata eficazmente el abuso y el fraude fiscal en interés de todos los países... El objetivo será determinar la fiscalidad de las corporaciones multinacionales, la transparencia fiscal o la fiscalidad global de los activos extraterritoriales

 "Ayer por la tarde en Nueva York, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó por una gran mayoría una resolución histórica sobre la futura cooperación internacional en cuestiones fiscales . Prevé iniciar negociaciones sobre una convención marco de las Naciones Unidas en el ámbito fiscal. Esto significa que por primera vez todos los estados pueden negociar en igualdad de condiciones dentro de la ONU sobre la futura política fiscal internacional y un acuerdo fiscal global justo.

Hasta ahora, la política fiscal internacional se ha negociado en la OCDE, el club de países industrializados, aunque éste no es un foro de negociación global. Por lo tanto, muchas normas tributarias internacionales reflejan los intereses de las naciones industrializadas, y no los de los países emergentes y en desarrollo1 

Menos influencia para los grupos de presión financieramente fuertes / combatir por fin el abuso fiscal de forma eficaz

Para la red Attac, crítica para la globalización, la resolución es un momento histórico en la política fiscal internacional. “Estamos viviendo el comienzo de una revolución fiscal democrática. Porque, a diferencia de la OCDE, las negociaciones en la ONU son democráticas y transparentes. Esto fortalece la responsabilidad de los gobiernos ante la sociedad civil y debilita la influencia de los grupos de presión financieramente fuertes”, explica David Walch de Attac Austria.

“La resolución abre la oportunidad de un sistema tributario global justo en el que finalmente se combata eficazmente el abuso y el fraude fiscal en interés de todos los países”, explica Martina Neuwirth de VIDC.

Culminación de años de esfuerzo

La resolución de la ONU es la culminación de muchos años de esfuerzos de numerosos estados y la sociedad civil internacional para fortalecer a la ONU en materia fiscal. La decisión es bien recibida por la Alianza Global por la Justicia Fiscal , cientos de organizaciones internacionales y varios economistas destacados , como Joseph Stiglitz, Thomas Piketty y el director del Observatorio Fiscal de la UE, Gabriel Zucman. Numerosas ONG austriacas también escribieron la semana pasada una carta al gobierno exigiéndole que apoye la resolución.

Los países de la OCDE, la UE y Austria deben por fin participar de forma constructiva

Hasta hace poco, la fuerte resistencia al fortalecimiento de la ONU provino de los países de la OCDE, especialmente la UE y Gran Bretaña. Con una excepción, los países de la OCDE votaron unánimemente en contra de la resolución, incluidos los países de la UE y Austria. Sin embargo, la resolución fue adoptada por 125 votos contra 48 y 9 abstenciones.

“Para seguir configurando las normas fiscales globales en función de sus intereses dentro de la OCDE, los países industrializados llevan años intentando torpedear el proceso de la ONU”, critica Walch. “La UE y, por tanto, también Austria están llamados a participar finalmente de forma constructiva en la democratización de la política fiscal internacional. Esto se aplica aún más en tiempos de creciente fragmentación geopolítica”.

Se espera que el mandato de la Convención Marco de las Naciones Unidas se negocie durante el próximo año. El objetivo será determinar los temas de una próxima convención fiscal de la ONU: como la fiscalidad de las corporaciones multinacionales, la transparencia fiscal o la fiscalidad global de los activos extraterritoriales.

1    (1) La OCDE sólo está formada por 38 países miembros, principalmente naciones industriales. Ninguno de los tratados fiscales internacionales existentes ha sido aprobado a nivel mundial. Aunque la OCDE también hizo posible que países no miembros participaran en sus negociaciones fiscales, de ninguna manera eran socios iguales. Además, sólo podrían participar con la condición de que, en contra de sus propios intereses, apliquen los acuerdos de reforma anteriores de la OCDE en el ámbito de la fiscalidad corporativa. Al final, la mitad de los países africanos y dos tercios del grupo de países menos desarrollados no participaron en las negociaciones de la OCDE. La mejor prueba del predominio de los intereses de los países industrializados hasta la fecha es la actual reforma de la OCDE de la tributación corporativa global. Pone a los países más pobres en una enorme desventaja. Países como EE.UU., Irlanda y Suiza han convertido el impuesto mínimo global en un programa de recompensa para los pantanos fiscales ."                 (attac españa, 15/12/23)

28.9.11

Para acabar con la pobreza... acabar con el fraude fiscall

"Mañana se presenta en Madrid (si quieren asistir, ver aquí los detalles) un informe sobre este asunto elaborado por Déborah Itriago, investigadora de Intermón Oxfam.

Se trata de un trabajo serio y bien argumentado que desarrolla una hipótesis principal: si queremos conseguir los recursos necesarios para acabar con la pobreza, los países en desarrollo necesitan reformar sus sistemas fiscales para recaudar más y hacerlo de forma más justa.

Utilizando datos de 52 países de África, Asia y América Latina, el informe sugiere la envergadura de este potencial: una mejora de la recaudación fiscal que reduzca las vías de escape e incremente la carga sobre los más ricos podría generar alrededor de 269.000 millones de dólares cada año, lo que supone un 60 por ciento del total de los recursos anuales necesarios para financiar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Los obstáculos que impiden alcanzar este objetivo están claramente identificados y describen un panorama en el que consumidores, asalariados y PYMES cargan con la parte principal del esfuerzo (¿les suena?):

- Los impuestos indirectos (como el IVA) tienen una importancia desproporcionada en la estructura impositiva de muchos países, lo que determina el carácter regresivo de estos sistemas. Solo en América Latina, el peso relativo sobre el PIB de la imposición indirecta creció del 4,1 al 8,8 por ciento entre 1990 y 2002.

Mientras tanto, las imposiciones a las rentas personales y a los beneficios empresariales fueron diluyéndose. El FMI y otros organismos internacionales jugaron con sus recetas un papel clave en este proceso.

- Como en el caso de España, las empresas y los contribuyentes más ricos han tenido éxito a la hora de promover una legislación fiscal a su medida, en donde un complejo entramado de exenciones, devoluciones y aplazamientos les exime de buena parte de sus obligaciones fiscales.
Este fenómeno -conocido en el argot como gasto tributario- se comió en 2005 el 51 y el 31 por ciento de los ingresos fiscales de India y de Bangladesh, respectivamente.

- La evasión y la elusión fiscales suponen un sumidero permanente de recursos públicos. Una evaluación conservadora de la práctica conocida como 'precios de transferencia' (asociar la generación de ingresos a un paraíso fiscal y no al lugar donde realmente se produjeron) estima las pérdidas de los Estados entre los 98.000 y los 106.000 millones dólares anuales.

- La economía informal supone todavía un lastre definitivo para la recaudación fiscal de muchos países en desarrollo (alrededor de un tercio de los ingresos potenciales).

La corrupción, la debilidad institucional o el populismo han sido un freno para aflorar amplios sectores sumergidos y rescatar los beneficios fiscales y laborales de la economía formal.

El trabajo de Itriago detalla una batería de medidas que permitirían hacer frente a estos problemas, desde la eliminación de exenciones injustas al fortalecimiento de la capacidad de control, la reducción de la economía informal y el impulso de los impuestos directos." (El País, blog '3.500 millones', 26/09/2011)

16.3.10

Impuesto contra la pobreza

"En Europa, los impuestos y transferencias reducen las desigualdades más que en ninguna otra región del mundo. Pese a sus imperfecciones, nuestro sistema de seguridad social apuesta inequívocamente por una distribución de riqueza equitativa y sostenible. En los últimos meses hemos comprobado el reto que supone avanzar hacia un modelo similar, en el ámbito de la sanidad, para el nuevo Gobierno estadounidense.Europa es la voz más autorizada para exigir un pacto mundial contra la evasión fiscal y a la vez promover un mejor diseño de los impuestos de los países en desarrollo.

Por cada dólar dedicado a la cooperación internacional, entre 8 y 10 dólares salen ilícitamente de los países receptores de ayuda. No podemos evitar preguntarnos qué ocurriría si esos 800.000 millones de dólares (más de 585.000 millones de euros) anuales se invirtieran, de manera eficiente, en la provisión de bienes públicos. Estaríamos, qué duda cabe, ante un escenario de menor pobreza, mejor distribución de la renta y mayor dinamismo económico. El pasado junio, el Grupo de Trabajo noruego sobre Flujos Ilícitos de Capital publicó un informe muy claro sobre el impacto de los paraísos fiscales: cercenan la soberanía de los Estados, de cuyos recursos se nutren; aumentan los costes de imposición en los países sin secreto bancario; crean asimetrías de información en el mercado; dificultan la eficiencia en la asignación de recursos, y fomentan delitos económicos, a la vez que facilitan la comisión de otros, todavía más graves. (...)

Las cuestiones relativas a la democratización y la transparencia son, desde luego, importantes, pero también debemos preguntarnos dónde pueden hallarse los recursos locales que permitan financiar los bienes y servicios públicos, imprescindibles para consolidar la legitimidad del Estado, de tal manera que no se comprometa la solvencia fiscal ni la eficiencia económica. Al fin y al cabo, el sistema tributario viene a ser uno de los principales nexos de unión entre el Estado y la ciudadanía. (...)

La mejora de la capacidad recaudatoria, unida al fortalecimiento de la eficacia y la rendición de cuentas -en definitiva, la legitimidad- de las instituciones, puede representar una verdadera liberación de la dependencia externa para los países receptores de ayuda oficial al desarrollo." (SORAYA RODRÍGUEZ / EVA JOLY: Impuestos contra la pobreza. (El País, ed. Galicia, opinión, 13/031/2010, p. 33 )