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18.6.19

La próxima ‘tasa Tobin’ No se trata de un nuevo impuesto a la banca. El gravamen lo soportará el comprador de acciones o activos financieros... al igual que cualquier persona paga, por ejemplo, el IVA u otro impuesto al comprar un libro o una barra de pan, el comprador de acciones pagaría igualmente un impuesto al comprar esos títulos....

"Dado que parece probable que se va a implantar próximamente en España un impuesto sobre las transacciones financieras, esto es, la popularmente llamada tasa Tobin, dado que el PSOE la contemplaba en el anterior proyecto de Presupuestos Generales del Estado, así como en el programa electoral con el que ha ganado las elecciones, es preciso realizar algunas puntualizaciones, con un claro carácter divulgativo, sobre este nuevo gravamen fiscal.

Haciendo un poco de historia, recordemos que se trata de una tasa ya preconizada por Keynes, en 1936, después de la Gran Depresión, aunque fue una propuesta más concreta lanzada en 1971 por el economista norteamericano James Tobin, de la Universidad de Yale (premio Nobel de Economía), la cual consistía básicamente en fijar una pequeña tasa impositiva, el uno por mil, sobre las transacciones financieras especulativas realizadas en los mercados internacionales de divisas.

Esta propuesta perseguía con ello dos objetivos fundamentales: el primero, el logro de un mayor nivel de estabilidad en dichos mercados de divisas, con el ánimo de combatir los efectos desestabilizadores de la especulación en estos mercados, y el segundo, proporcionar un importante nivel de apoyo económico a los países del Tercer Mundo. Se perseguía así introducir un palo en las ruedas de los ingentes y muy especulativos mercados especulativos de divisas.

Por otra parte, bastantes años después, en 2010, un grupo de 60 países, entre los que figuraban Francia, el Reino Unido, España y Japón, propusieron en la Asamblea de la ONU la fijación de una tasa similar sobre transacciones financieras para contribuir al logro de los Objetivos del Milenio.

Es importante señalar que los gravámenes sobre los mercados internacionales de divisas, al ser mercados globales y tan abiertos como volátiles, encierran mayores problemas operativos para el control y la recaudación que los mercados de capitales, por lo que resulta más sencillo establecer una tasa en estos mercados. En los últimos años las propuestas se han venido reorientando en países como Francia, Italia o el Reino Unido, hacia una tasa sobre los mercados bursátiles y las compras de acciones, en lugar de los mercados de divisas, tal como se va a hacer en España.

En lo que se refiere a su naturaleza tributaria, hay que recordar que el impuesto sobre las transacciones financieras no es un impuesto a la banca, esto es, no es un impuesto directo sobre un sujeto o una persona jurídica concreta, sino que es un impuesto indirecto, esto es, sobre un objeto o hecho económico (compra, consumo, etcétera) y que, por tanto, lo soportará el inversor o comprador de las correspondientes acciones o activos financieros.

De esta forma, y en cuanto a la operatoria del impuesto, los bancos liquidarán el impuesto a Hacienda, siendo simplemente sujetos pasivos, es decir, y como ocurre en otros impuestos, como el IVA, las empresas son las encargadas de suplir en los pagos a los compradores o inversores en este caso, que serán realmente los contribuyentes del impuesto.

En definitiva, al igual que cualquier persona paga, por ejemplo, el IVA u otro impuesto al comprar un libro o una barra de pan, el comprador de acciones pagaría igualmente un impuesto al comprar esos títulos. 

Se trataría de un gravamen que homogeneizaría de alguna forma la imposición sobre los distintos bienes comprados, ya que no es comprensible que cualquier ciudadano, por escaso poder adquisitivo que tenga, deba pagar impuestos por comprar un libro y no se paguen impuestos en las compras de cualquier tipo de activos financieros.

El hecho de establecer un impuesto de este tipo conllevaría un registro de inversores (los bancos tendrán que hacer una declaración anual), generando una mayor transparencia social y fiscal. Ello estaría acorde con el amplio consenso existente sobre la necesidad de una arquitectura financiera tanto a escala nacional como internacional, sólida y basada en un mayor control y transparencia de las operaciones financieras.

En cuanto al gravamen y recaudación por este impuesto, en el Plan de Estabilidad Financiera 2019-2020 que el Gobierno acaba de enviar a la Comisión Europea, se establece un gravamen del 0,2% sobre las operaciones de compra de acciones españolas, independientemente del lugar de residencia de quien las realice, y que sean títulos de empresas con un valor bursátil superior a 1.000 millones (casi todas las del Ibex). Según los cálculos del Gobierno se recaudarían con esta tasa 850 millones de euros anuales.

Este próximo impuesto se orienta así a homogeneizar la carga tributaria indirecta, a una cierta redistribución de los recursos fiscales desde la economía financiera hasta la real, a una mayor transparencia en las operaciones financieras, y cuyos resultados recaudatorios iniciales dependerán en buena medida del nivel de concienciación social y de la colaboración del sector financiero."

(Jesús Lizcano Álvarez es catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid y académico de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras. El País, 12/06/19)

2.1.19

Impuesto a las transacciones financieras ya... No es un impuesto directo a las entidades financieras ni a los inversores, sino a las operaciones realizadas, al igual que el IVA grava las operaciones de compra y venta de bienes y servicios. Es, en suma, un impuesto que pretende sobre todo penalizar el vértigo especulativo...

"ATTAC propone establecer un Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF), una de esas medidas necesarias y muy beneficiosas para la mayoría social, que no termina de abrirse paso, tal vez, porque la economía se «complejiza» para que resulte ininteligible.

Para comprender qué es el ITF lo primero que tenemos que tener en cuenta es que el sistema financiero, la economía «especulativa» (la que se mueve en las Bolsas, en los mercados financieros, la que especula y mueve el dinero de una manera cada vez más rápida), ha ido imponiéndose a la economía productiva (la industria, la agricultura, la economía que genera empleo, que produce bienes y servicios). 

Y lo ha hecho hasta tal punto que se calcula que en la actualidad el volumen de operaciones financieras representa casi 70 veces el PIB mundial, y que la economía especulativa significa 125 veces el dinero en metálico en circulación.

A esto hay que añadir la falta de regulación y de control, y la opacidad con la que se mueven las operaciones financieras. Se prima la «ingeniería financiera» y se exaltan a aquellas personas que han amasado grandes fortunas sin otro esfuerzo que el de especular en los mercados financieros.
Estas operaciones financieras afectan a todo tipo de bienes, también a las materias primas, con las que se especula en los mercados de futuros provocando hambrunas y graves crisis económicas. 

Y la riqueza se ha concentrado cada vez más en menos manos y, de esta forma, un reducidísimo grupo de personas, grandes bancos y entidades financieras poseen la mayoría de la riqueza del mundo, estimándose que el 82% de la riqueza mundial está en manos del 1% más rico.

Lo han conseguido porque desde la década de 1970 se ha permitido que los capitales se muevan con total opacidad, sin ningún tipo de control ni de regulación y porque los grandes grupos financieros gozan de total libertad de acción, eludiendo impuestos en las guaridas (llamadas paraísos) fiscales y porque las políticas fiscales recaen especialmente sobre la ciudadanía, pero no sobre las finanzas ni sus grandes fortunas.

 Así, se paga el IVA cada vez que se compra un bien o servicio, mientras que en la especulación financiera esas compras y ventas de productos financieros no se gravan con ningún impuesto. (...)

Cada día se realizan en el mundo billones de transacciones financieras, tráfico que vive un vertiginoso incremento gracias a las nuevas tecnologías, a nuevos algoritmos y a las plataformas de alta velocidad (High Frequency Trading o HFT). Si a cada operación se le aplicara un impuesto, por pequeño que sea, se conseguirían dos cosas muy importantes:

1) poner un freno y un mayor control a la especulación financiera, y
2) recaudar fondos para invertir en lo que necesita la población.

 

Esto es el ITF


Es un impuesto, por lo que tiene que ser implementado por los poderes públicos; y grava las operaciones (transacciones) financieras. No es un impuesto directo a las entidades financieras ni a los inversores, sino a las operaciones realizadas, al igual que el IVA grava las operaciones de compra y venta de bienes y servicios. (...)

Más adelante, en septiembre de 2011, el ITF tuvo la oportunidad de ser implantado en Europa tras las graves consecuencias que había dejado la crisis financiera, aunque no llegó a establecerse. En 2016, 125 millones de ciudadanos europeos exigieron a sus líderes que cumplieran su promesa de establecer el ITF, pero lo cierto es que hasta la fecha solo ha habido tímidas implantaciones en algunos, muy pocos, países. 

Quienes más se oponen a esta medida son los bancos y las grandes entidades financieras. También sus portavoces en los medios de comunicación y en las instituciones políticas. Y quienes la defienden son movimientos sociales como ATTAC, los gobiernos progresistas y los movimientos, sindicatos y organizaciones ciudadanas.

Las cantidades que se podrían recaudar varían si se aplican en un solo país o en varios y del tipo impositivo que se establezca. También es difícil hacer este cálculo debido a la opacidad que existe en el mundo del sistema financiero.

 Los porcentajes van desde el 0,01% para los derivados propuesto en su día por el Consejo de Europa hasta el 0,5% de la propuesta inicial de ATTAC. En cualquier caso, serían cantidades nada desdeñables de miles de millones de euros. 

Recientemente, el Gobierno de España y Unidos Podemos han llegado a un acuerdo para implantar un impuesto a la compra de acciones españolas con un gravamen del 0,2%. Esto es un ITF demasiado restringido. Pero desde ATTAC se ha valorado como un paso muy pequeño aunque positivo. Hay que saludarlo, pero sin perder la ambición de ir más allá."                 (Attac Madrid, 09/12/18)

7.11.18

Un impuesto español a las Transacciones Financieras... No es un impuesto a los bancos sino a sus operaciones financieras. Ni es un impuesto a la inversión financiera porque no grava el patrimonio de activos financieros...

"(...) El acuerdo de Presupuestos Generales del Estado para 2019 entre el gobierno del PSOE y el grupo parlamentario Unidos Podemos incluye una novedad: ingresos por un nuevo Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF). El ITF es un tributo a las compraventas de productos financieros.

No es un impuesto a los bancos sino a sus operaciones financieras. Ni es un impuesto a la inversión financiera porque no grava el patrimonio de activos financieros. Tampoco es un impuesto por beneficios pues no grava las rentas del capital financiero. Es un impuesto indirecto que pretende hacer menos atractiva la especulación con productos financieros al hacer pagar un tributo, un porcentaje del volumen de la transacción.

En 1971, James Tobin, premio Nobel de Economía, propuso implantar un impuesto uniforme a las transacciones de divisas para reducir la frecuencia en sus compraventas y rebajar el elevado riesgo de la especulación a corto plazo. Se conoció como Tasa Tobin que, lamentablemente, no se aplicó.
Más de un cuarto de siglo después, el movimiento internacional ATTAC propuso un Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) para frenar a los mercados financieros. 

Años después, el Nobel de economía Joseph Stiglitz escribió que el ITF era viable, pues las nuevas tecnologías lo hacen muy factible. El ITF es un impuesto técnicamente posible, además de útil económica y socialmente. No hay ningún obstáculo técnico o similar por lo que implantarlo solo requiere voluntad política de los gobiernos, pero lamentablemente brilla por su ausencia.  (...)

Este ITF español muy modesto solo se aplicaría a la compra de acciones españolas. Es un ITF de mínimos que sólo grava esa compra con un tipo impositivo del 0,2%. Pero ese muy modesto ITF acordado, aún tan moderado, supone algo positivo: abre un resquicio en el intocable fiscalmente mundo de la especulación financiera y es una pequeña victoria contra el hermético dogma neoliberal.
Ese ITF español podría recaudar de 400 a 500 millones de euros anuales
Se ha calculado que ese ITF español podría recaudar de 400 a 500 millones de euros anuales. No es mucho, pero es empezar, pues, a diferencia de otras actividades económicas, las transacciones de productos financieros no pagan impuestos.

 Una injusticia flagrante, más aún cuando el volumen de esas operaciones financieras en la economía global, el casino financiero, es ya el equivalente a 70 veces el PIB mundial, la riqueza producida en el planeta en un año. Una locura especulativa y un riesgo descomunal que un ITF más ambicioso frenaría cuanto menos en parte. El modesto ITF español es un muy reducido paso hacia una mayor justicia fiscal, pero es un ITF.

No hay duda de que un ITF más ambicioso es parte de la solución, pero no es la solución. No es la purga de Benito que todo lo cura. Además de un ITF más ambicioso, que disuada de perpetrar algunas transacciones financieras, hay que prohibir la especulación con derivados en mercados de materias primas (alimentos, por ejemplo) y también de energía. 

Además urge separar la banca comercial de la de inversión, para garantizar los ahorros de la gente en riesgo por la incesante  especulación de los bancos de inversión. También debe limitarse el apalancamiento financiero, regular la banca en la sombra, suprimir las guaridas fiscales (antes, ‘paraísos fiscales’), equiparar los impuestos al capital a los del trabajo… Ciertamente, queda mucho por hacer y parece imposible. Lo es hasta empezar a trabajar y hasta que se consigue."           (Xavier Caño Tamayo, Plataforma por la Justicia Fiscal, Nueva Tribuna, 02/11/18)

28.6.17

Un impuesto sobre las transacciones bursátiles: la mejor solución a la desigualdad de renta. Recaudaría 400.000/800.000 millones de dólares en Estados Unidos, en una década

"Desde el advenimiento de la crisis económica de 2008, las Tasas sobre las transacciones financieras (TTF) han pasado de ser una idea radical a estar presente en los debates políticos dominantes. Se conciben como una manera de recaudar grandes cantidades de capital y, a la vez, reducir la intensidad de los movimientos en los mercados financieros. (...)

La Comisión Mixta de Hacienda del Congreso norteamericano ha estimado que un modesto gravamen del 0,03 % sobre todas las transacciones de títulos, bonos e instrumentos derivados, de acuerdo con la propuesta del Representante Peter DeFazio, supondría la recaudación de más de 400 mil millones de dólares norteamericanos a lo largo de una década, una cifra casi igual al 0,2 % del PIB. 

Estos serían fondos suficientes para cubrir el 60 % de los costos del programa de cupones de alimentos. Existen sin embargo propuestas de TTF más ambiciosas: el centro de estudios norteamericano Tax Policy Center, conjuntamente creado por el Urban Institute y el Brookings Institution, ha propuesto una TTF con una estructura tarifaria variable sobre diferentes instrumentos financieros.

 Sus cálculos arrojaron la conclusión de que el máximo de ingresos se alcanzaría con un tipo del 0,34 % sobre los títulos mobiliarios y con tasas menores sobre otros instrumentos. Este impuesto permitiría la recaudación de 800 mil millones de dólares, el 0,4 % del PIB, a lo largo de una década.

Bernie Sanders y Keith Ellison han promovido la aprobación de un impuesto escalado del 0,5 % sobre los títulos y otros instrumentos financieros, y el Congressional Progressive Caucus, el grupo más numeroso dentro del partido Demócrata, lo ha adoptado en su propuesta presupuestaria. Sus propios cálculos ofrecen estimaciones todavía más optimistas que las de Tax Policy Center. (...)

Además, la idea de desacelerar las operaciones cortoplacistas en los mercados financieros resulta atractiva. La idea de que una reducción del volumen de comercio pudiese también mermar la posibilidad de burbujas y desplomes financieros no puede todavía afirmarse de manera concluyente, pero sin duda valdría la pena probarla.

Con todo, hay otro aspecto de las TTF que ha recibido mucha menos atención. La carga de las TTF recaería casi en su totalidad sobre el sector financiero. El razonamiento básico es que, presumiblemente, el volumen de comercio se reduciría casi de manera proporcional al porcentaje de aumento de los costes de transacción bursátil. Esto quiere decir que si los impuestos encarecen en un 40 % tales costes, entonces, se puede esperar que el volumen de transacciones se reduzca casi un 40 %.  (...)

En consecuencia, los únicos que tienen algo que perder con las TTF son aquellos que ganan su dinero con las transacciones, no los ciudadanos con planes de pensiones o la población de ingresos medios protegida por el sistema público (el llamado plan 401k, en los Estados Unidos). En efecto, las TTF harían que el sector financiero cumpliese mejor su función, asignando el capital de los ahorradores a los inversores de manera más eficiente. 

Si un impuesto a las transacciones financieras recaudase 40 mil millones de dólares por año, el volumen de beneficios anuales del sector financiero se reduciría casi en la misma cantidad. Si la recaudación de la tasa alcanzase los 80 mil millones, el sector financiero sería 80 mil millones de dólares más pequeño.

Sin embargo, el beneficio realmente positivo de estos ahorros es que se extraerían de los bolsillos de muchas de las personas más ricas del país: los operadores de Wall Street y los socios y gestores de los fondos de inversión. Una TTF reduciría de manera radical los ingresos de un grupo de ciudadanos que se sitúan en el escalón de ingresos más alto. 

Si se reducen las oportunidades de hacer una fortuna en los mercados bursátiles, muchos de aquellos ciudadanos se verán guiados a buscar trabajo en el diseño de software, biotecnología u otras áreas en las que sus habilidades podrían aportar un valor mayor, aunque no reviertan en tantos millones como lo harían en Wall Street. (...)

Este es un ejemplo claro de una política bien definida que revertiría de manera directa algunos de los efectos del proceso regresivo de redistribución experimentado durante las últimas cuatro décadas. Evidentemente, los defensores de las TTF todavía deben dar una complicada batalla para verlas aplicadas. 

Al igual que otras políticas destinadas a invertir tal proceso regresivo, el problema no es la dificultad de diseñar la medida política, sino que el principal obstáculo es el poder de las personas más ricas, contrarias a una economía más justa y eficiente."               (Dean Baker  , Sin Permiso, 03/06/2017)

16.3.17

Un impuesto a la especulación financiera... posible y necesario

"Peligrosos desequilibrios amenazan y agitan la economía mundial. A esa realidad incontrovertible del capitalismo neoliberal de nuestras desdichas, no es ajeno que por cada dólar invertido en economía productiva de bienes y servicios se inviertan 120 en economía especulativa. El mundo económico convertido en casino financiero, en afortunada expresión de Juan Vigueras (1). (...)

La crisis de 2008 (que fue una estafa en su origen) y la consiguiente recesión hicieron evidente la amenaza real de la especulación financiera, la compraventa de activos financieros de todo tipo sin regulación ni control. Acciones, bonos, divisas, derivados… todo se vende y compra en cantidades de delirio sin nada que ver con la economía real, la productiva, la que satisface necesidades. (...)

El movimiento contra la globalización de principios de siglo y milenio recuperó la tasa Tobin y la reformuló como Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF). Lo hizo el movimiento global ATTAC, la ONG Oxfam y otras organizaciones de la sociedad civil. 

Para ATTAC, el objetivo prioritario era y sigue siendo disuadir a una parte de la desbordada especulación financiera, sobre todo a corto plazo, en tanto que Oxfam y otras ONG destacaron como objetivo aumentar la recaudación fiscal para contribuir a afrontar los problemas causados por la crisis sobre todo en los países empobrecidos, inadecuadamente denominados en desarrollo.

En ese escenario, cabe recordar ahora que los rendimientos del trabajo pagan impuestos y son parte mayoritaria de los ingresos del Estado para cumplir con su obligación de distribuir riqueza y asegurar los derechos de la gente. Sin embargo, los beneficios del capital apenas pagan tributos o simplemente no pagan.

 El Impuesto a las Transacciones Financieras sería un buen modo de empezar a reparar esa injusticia fiscal endémica de que el capital no tribute por sus ganancias.

Así las cosas, hace cuatro años la Comisión Europea impulsó la creación de un ITF y, a final de 2013, once países de la Unión Europea (Alemania, Austria, Bélgica, Eslovaquia, Eslovenia , España Francia, Grecia, Italia y Portugal) acordaron establecer un Impuesto sobre las Transacciones Financieras por un acuerdo de cooperación reforzada que la normativa europea permite. Poco después, Estonia lo abandonó. (...)

Ahora por Bruselas circula el rumor de que quizás suspendan un año la negociación para implantar el ITF con la excusa de que es mejor dejar pasar las elecciones de Francia y Alemania a celebrar este 2017.
Y el poderoso sector financiero comprueba satisfecho que su labor de zapa, de presión, ha logrado que la implantación del ITF no avance. Un modesto impuesto que, en su más ambiciosa versión por cierto, aplicaría un reducido tipo impositivo (0,1%) a la compra y venta de acciones y bonos, y otro aún menor (0,01%) a derivados, pero quedaría sin gravar la importante especulación con divisas.

Pues bien, aunque ese ITF para diez países de la eurozona es insuficiente y timorato tiene la virtud de saltarse el hasta hoy indiscutible dogma de que el capital y sus especulaciones no pagan impuestos. Y ya es hora de que el capital pague lo que debe. Un ITF es una vía para empezar a reparar esa histórica injusticia fiscal. 

Además, la alarmante realidad es que enormes cantidades de dinero, controladas por un grupo reducido de personas, se mueven libremente sin control ni supervisión y especulan con todo lo que se mueve en el sector financiero.

Un impuesto posible y necesario

Los datos demuestran que esa especulación financiera es más que preocupante. Según el Banco Internacional de Pagos, en 2013 el mercado de divisas movía diariamente 4 billones de euros. Y en 2012, en Europa, las transacciones financieras movieron más de 690 billones de euros. Millones de millones. 

Un ITF decente contribuiría a disuadir algunas  operaciones en esa locura especulativa. Además, ¿cuanto no se hubiera recaudado con un ITF sobre toda esa especulación? Un primer cálculo hace cuatro años de la Comisión Europea de lo recaudado por el ITF en los países de acuerdo reforzado apuntaba a conseguir más de 58.000 millones de euros  anuales.  A España le hubieran correspondido unos 5.000.

Un Impuesto a las Transacciones Financieras  es técnicamente posible y económica y socialmente útil. Hoy, incluso algunos que siempre se han opuesto a impuestos al capital, parecen aceptar un ITF, como demuestra el cambio de actitud de la Comisión Europea. Una fiscalidad justa y progresiva sobre el capital y sus transacciones financieras no es un objetivo inalcanzable. Pero hay que insistir y presionar para que los países de la eurozona que acordaron implantar el ITF lo hagan de una vez.  (...)

Se puede. En realidad no hay inconveniente técnico ni económico alguno para implantar un ITF. Solo el ilegítimo interés de los especuladores que no aceptan ganar algo menos. Implantar el ITF es cuestión de voluntad política. Y de alcanzar la correlación de fuerzas precisa."              (Xavier Caño tamayo, Attac Madrid, 04/03/17)

7.4.16

China y Estados Unidos se proponen aplicar la Tasa Tobin... Europa no sabe

"La tasa Tobin europea está en la UVI, amenazada de muerte. Y con ello languidece la esperanza de contrarrestar la especulación financiera superveloz a la que debería gravar. Y de paso recaudar algún dinero que compense el excesivo peso de la fiscalidad sobre la economía real, vía IRPF, IVA, Sociedades...

Quedan tres meses para salvarla y ponerla en marcha. Así lo decidieron oficialmente los 10 ministros de Finanzas comprometidos a aplicarla, entre ellos el de España, en los márgenes del Eurogrupo del día 7.

En realidad, lo que decidieron fue arrastrar penosamente los pies otro trimestre, cuando en diciembre ya habían optado por darle un fuerte tijeretazo. Entonces excluyeron su aplicación —a instancias entre otros, de España— a las compraventas de deuda soberana.  (...)

La historia de la tasa Tobin en la UE es la del salchichón. Hace un lustro, en 2011, la Comisión confeccionó el primer proyecto: con tipos del 0,01% al 0,1%, según el activo, debía recaudar 57.000 millones. Londres la boicoteó aduciendo que perjudicaría a la City. Once socios sustituyeron en 2013 a los 27, en formato “cooperación reforzada” (primer corte de rodaja).

 Londres la retrasó recurriendo al Tribunal (segundo), que le quitó la razón.

Entre medio, se redujeron las operaciones sujetas, de todos los activos financieros se pasó a la compraventa de acciones y derivados (tercera loncha). Se cayó Estonia (cuarta). Y en vez de destinar el dinero al presupuesto común, iría a cada participante (quinta rodaja). La sexta eximió en diciembre a los bonos públicos.

Mientras, China se propone instaurarla para acabar con la especulación del yuan y moderar las fugas de capital (EL PAÍS, 15 de marzo).

Y los candidatos demócratas de EE UU siguen sus pasos. Hillary Clinton, en más suave; Bernie Sanders, en más duro. Y la academia calcula y discute allí con pasión. Una tasa Tobin moderada recaudaría cerca del equivalente al 0,4% del PIB (Financial Transaction taxes, an overview, del Tax Policy Center). 

El 75% recaería en el 20% de los más ricos; el 40%, en el 1% de los superriquísimos. Arma redistributiva, amén de antiespeculativa."                (Xavier Vidal-Folch, El Pais, 24/03/16)

27.1.16

Una propuesta para acabar con los déficits públicos y la deuda de los estados sin apenas pagar impuestos: una tasa del 0,1% sobre las transacciones financieras acabaría con la gigantesca deuda mundial

"(...) (En EE. UU.) suelen presentarse también otros candidatos a veces con propuestas realmente interesantes, como ahora ocurre con Scott Smiths. 

En su página web (que puede verse aquí) hace una propuesta tan fácil como efectiva y revolucionaria para evitar que el gobierno siga generando déficits multimillonarios y una deuda que aumenta cada año sin necesidad de que las empresas y personas física sigan pagando impuestos para financiarlos.

La idea, expuesta de la manera más sencilla es la siguiente, tal y como él la expone en su web.

El presupuesto federal de Estados Unidos es de 3,9 billones (españoles, es decir, millones de millones) de dólares.

La renta personal en Estados Unidos es de unos 15 billones de dólares, de modo que tratar de financiar con ella los 3,9 billones del presupuesto obliga a establecer altos impuestos o a incurrir en grandes déficits.

La solución de Smith es la que muchos economistas y asociaciones cívicas como ATTAC venimos proponiendo desde hace años: establecer una tasar sobre una parte de la economía que hasta ahora está prácticamente exenta de cualquier tipo de gravamen, las transacciones financieras.

Las cuentas de Scott Smith para Estados Unidos son muy sencillas.

Según las estadísticas internacionales, el volumen de transacciones financieras de la economía estadounidense era de 4.456 billones de dólares en 2013 (sería fácil demostrar que en realidad es mayor, porque esas cifras suelen estar infravaloradas, pero podemos dejar las cosas así).

Eso significa, por tanto, que para financiar los 3,9 billones del gasto presupuestario haría falta exactamente el 0.0875%del total de las transacciones financieras (esa es la proporción que 3,9 billones representa de 4.456 billones). 

Es decir, que (redondeando) con una simple tasa del 0,1% sobre todas las transacciones financieras ya no sería necesario que ni las personas ni las empresas pagaran impuestos para financiar el gasto público (compárese ese 0,1% con el porcentaje que cada uno de ustedes paga de impuestos sobre su renta).

Lógicamente, esta misma propuesta se podría aplicar en Europa, en España y para el mundo en su conjunto y su efecto sería inmediato y de una eficacia impresionante. Valgan tres de ejemplos.

– El stock de deuda pública actual en todo el mundo es de 58 billones de dólares.

– El gasto público mundial anual es de unos 20 billones de dólares.

– La financiación establecida en la reciente cumbre de París para hacer frente al cambio climático fue de 100.000 millones de dólares al año.

Por otro lado, de los datos del Banco Internacional de Pagos se deduce, según una estimación bastante conservadora, que el volumen total de transacciones financieras en el mundo es de unos 11.000 billones de dólares.
Eso quiere decir que:
  1. a) Toda la deuda acumulada en el mundo se financiaría con una tasa única (un solo año) del 0,5% del total las transacciones financieras (58 billones/11.000 billones x 100).
  2. b) El gasto público mundial se financiaría con una tasa anual del 0,2% de todas las transacciones financieras (20 billones/11.000 billones x 100) y prácticamente ya no haría falta ningún otro impuesto.
  3. c) La lucha contra el cambio climático se podría financiar anualmente con una tasa del 0,0001% del total de las transacciones financieras internacionales.
Naturalmente, establecer en todo el mundo una tasa de este tipo y sobre una base amplia de las transacciones financieras conlleva complicaciones pero desde luego no mayores que las que implica mantener los sistemas fiscales actuales en todos los países. 

Además, con ella se ahorraría mucho dinero en personal y en gastos de administración, y nadie podría decir que se está estableciendo una medida confiscatoria o ni siquiera que atente contra el funcionamiento del sistema. Hablamos de un porcentaje verdaderamente ridículo.

¿Por qué no se adopta entonces? El candidato a la presidencia de Estados Unidos Scott Smiths dice que es porque hacemos frente a problemas del siglo XXI con instrumentos del siglo XIX. Lleva razón, pero yo creo que también se rechaza porque los poderosos que gobiernan el mundo no quieren ceder ni un céntimo. Lo quieren todo. 

Y también porque, en realidad, lo que les preocupa no es que haya más o menos impuestos sino que, gracias a la fórmula que acabo de explicar todos los seres humanos pudieran ejercer sus derechos, informarse, estudiar y conocer, el mundo sin ser esclavas día a día de la necesidad.

En cualquier caso, que nadie se confunda. La propuesta que acabo de hacer muestra que los problemas de déficits y deuda pública gigantescos que tienen las economías no se solucionan porque no se quiere pero eso no quiere decir que, incluso si se resolviesen por la forma que propongo, estuviese ya todo solucionado. 

Seguiría habiendo una predomino letal de la actividad financiera que antes o después acaba con la creación de riqueza que satisface nuestras necesidades y quedaría pendiente resolver otros muchos problemas. Sobre todo el fundamental de cómo generar los ingresos básicos para poder organizar la vida económica sin provocar los desequilibrios e injusticias que ahora hay. 

Y hay que tener en cuenta, además, que los impuestos no son útiles solo para recaudar sino también para redistribuir la renta y la riqueza y para incentivar o desincetivar determinadas actividades. Pero de eso hablaremos otro día."              (Juan Torres López, 22/01/16)

11.12.15

Una decena de socios europeos sella un pacto político para la ‘tasa Tobin’

"La denominada tasa Tobin no cumple el calendario previsto entre los socios del euro. No será tan ambiciosa como estaba previsto. Pero al menos sigue en pie: una decena de países llegaron este martes a un principio de acuerdo político en Bruselas sobre las líneas generales del futuro impuesto para transacciones financieras, que gravará la compra de acciones.  (...)

“Se han fijado los elementos básicos que deberá tener esa nueva figura fiscal, y Bruselas preparará los detalles para tener una propuesta antes de junio”, dijo el comisario Pierre Moscovici. El impuesto gravará tanto las acciones como los derivados, pero, tal como quería España, no tendrá impacto sobre la deuda soberana.  (...)

La tasa Tobin, que debería aplicarse desde 2017. Según el texto presentado hoy,  se prevé que se graven todas las transacciones con acciones que se negocian intradía, así como las operaciones de todos los negociadores, salvo las de los agentes y miembros de cámaras de compensación (cuando actúan como facilitadores). 

 Los diez países sostienen que el gravamen "debe basarse en el principio de la base más amplia posible y tasas bajas, y no debería impactar en los costes de la deuda soberana". El porcentaje con el que se pretende gravar las transacciones no se aclarará, al menos, hasta junio.

Otro de los elementos complicados del debate de esta tasa Tobin europea es el alcance territorial. Si un país aplica el gravamen, ¿la soportarán todas las acciones emitidas en ese país? ¿O todas las compradas por residentes de ese país, sea cual sea el origen de la empresa que las emite? 

En este punto, señala la introducción del texto, se está tratando de determinar "si es más sensato" empezar la tasación solo con las acciones emitidas en los países que  están dentro del acuerdo.  (...)"             (   , El País, Bruselas 9 DIC 2015)

15.9.15

Rajoy intenta bloquear la ‘tasa Tobin’ sobre la especulación financiera

"El Gobierno de Mariano Rajoy intenta retrasar la entrada en vigor del Impuesto sobre Transacciones Financieras (ITF), el sucedáneo de tasa Tobin que 11 países europeos estudian aplicar para gravar mínimamente todas las transacciones financieras.  

Luis De Guindos y los otros 10 ministros de Economía que participan en las negociaciones se comprometieron públicamente a que entrara en vigor al inicio de 2016, y hoy distintas ONGs y fuentes conocedoras de las conversaciones denuncian que España intentan bloquear temporalmente su aplicación, con la vista puesta en las elecciones generales de finales de año.

“España no quiere que entre en vigor antes de las elecciones, tiene un interés totalmente partidista”, asegura a Público Ernest Urtasun, eurodiputado de ICV, que critica también la falta de explicaciones del Ejecutivo al respecto. “Si el Gobierno va a tomar una decisión, que explique porqué. Imagino que están recibiendo presiones”, denuncia.

El europarlamentario tiene acceso a fuentes vinculadas a las negociaciones y en la Comisión Europea, y alerta además de las presiones del Ejecutivo porque algunos productos derivados queden exentos del gravamen.

 “Están tratando de reducir la tasa imponible, el tipo de derivados que se van a gravar. Un ejemplo son los derivados de deuda pública, o los derivados de tipo de interés, que son más del 50% de este tipo de productos ”, explica. “El peligro de seguir reduciendo derivados es que el impuesto no va a servir”, apunta. (...)

Alemania, Austria, Bélgica, España, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Francia, Grecia, Italia y Portugal negocian la creación del ITF mediante la fórmula de Cooperación reforzada, y esto implica que cualquiera de estos países puede ejercer el derecho de veto: si no hay unanimidad permanecerá en el limbo. (...)

El ITF es un sucedáneo de la tasa Tobin, cuenta con el visto bueno de la Comisión Europea y del Europarlamento, y se estudia que grave entre un 0,1% y un 0,01% este tipo de transacciones para recaudar en torno a 35.000 millones de euros anuales.

El sector bancario rechaza la entrada en vigor de gravámenes de este tipo, y partidos como Podemos ya denunciaban hace un año que el ITF no es una realidad en Europa por la falta de voluntad política."                (Attac Madrid, 14/09/2015)

23.10.14

Combinar dos impuestos, la tasa Tobin (0,01%) y un impuesto del 50% al 100%, que se activaría para contrarrestar ataques especulativos sobre las divisas

"(...) (Tobin) Propone en 1972 poner obstáculos a la excesiva movilidad de capitales mediante la aplicación de un impuesto a las transacciones de cambio en monedas, Tasa Tobin. Es lo que llama echar algunos granos de arena en los engranajes demasiado bien lubricados de las finanzas internacionales.

El impuesto debería aplicarse al menos por todos los países de moneda clave o con centros financieros importantes. El impuesto sería recaudado por cada gobierno sobre todas las conversiones monetarias spot efectuadas dentro de su jurisdicción.

 La recaudación del impuesto se ingresaría en un fondo central controlado por una institución internacional: el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, las Naciones Unidas o el Banco de Pagos Internacionales. Diferentes países, previo consentimiento del FMI, podrían formar áreas monetarias dentro de las cuales no se aplicaría el impuesto.

A Tobin, partidario del libre comercio, no le preocupó mucho el empleo de los ingresos generados por el impuesto, lo ve fundamentalmente como instrumento político en manos de los gobiernos, para la estabilidad monetaria y de las finanzas.

 En 1996, James Tobin señalaba que el objetivo de su impuesto no era maximizar el ingreso, sino mejorar la eficiencia de los mercados financieros en la asignación de recursos, desincentivando los flujos de capital a corto plazo, reduciendo la volatilidad de los tipos de cambio y restaurando parte de la autonomía monetaria de los gobiernos perdida en el proceso de integración financiera internacional.

El impuesto Tobin dista de la “radicalidad” con que Keynes encaró la cuestión internacional en 1944 en Bretton Woods, en donde se estipula la paridad oro-dólar. A nivel de la economía mundial Keynes no se limitaba a proponer algunos impuestos, entre ellos un ITF, sino que se inclinaba por la anulación de los movimientos de capitales “calientes” mediante barreras y controles nacionales e internacionales de capital.

Impuesto Spahn de doble alícuota

Un impuesto tipo Tobin del 0,1% o del 0,5% sobre operaciones cambiarias no puede impedir las crisis financieras originadas por ataques especulativos intensivos a una moneda.

 Pero además hoy un pequeño impuesto a las transacciones cambiarias no es impedimento para los movimientos especulativos. Las pequeñas tasas a lo sumo recargan los costos de las transacciones de muy corto plazo.

 Esto sólo influiría sobre las operaciones diarias de los fondos financieros y los bancos, pero no detendría los ataques especulativos contra una moneda cuando los operadores financieros prevén pérdidas graves. El impuesto Tobin entonces pasaría a ser un “costo de transacción”, del mismo tenor que el costo que soporta cualquier inversionista cuando compra o vende acciones o bonos.  (...)

Spahn planteó la aplicación de un impuesto de doble alícuota. Se trata simplemente de aplicar en períodos normales un impuesto reducido sobre las operaciones cambiarias lo que lo convertiría en una fuente financiera permanente. 

Cuando eventualmente se produjeren movimientos financieros “extraños” mediante un mecanismo tan simple como astuto, el nivel impositivo sería tan alto que sería automáticamente disuasorio de las tracciones de corto plazo. De este modo el mercado se enfriaría y se evitarían reacciones de pánico.

El economista alemán Paul Bernd Spahn propone gravar las transacciones de divisas internacionales combinando dos impuestos, la tasa Tobin con un tipo minúsculo (0,01%) y un impuesto mucho más cuantioso (del 50% al 100%) que sólo se activaría para contrarrestar los ataques especulativos sobre las divisas en apuros.  (...)"      (Antonio Fuertes Esteban, Attac España, 15/10/2014)

22.9.14

¿Por qué no pagan impuestos las transacciones financieras? En España podría recaudar entre 12.000 y 15.000 millones € por año

"Existe un consenso generalizado sobre el excesivo tamaño que ha alcanzado el sector financiero en la economía global: el volumen de operaciones financieras ha pasado de ser 25 veces el PIB mundial a mediados de los años noventa, hasta representar actualmente 70 veces el PIB mundial, e incluso si pudiéramos contabilizar todos los flujos financieros que no se contabilizan en mercados organizados, podríamos llegar a las 250 veces. 

 La mayor parte de este crecimiento se deriva de operaciones especulativas a plazos extremadamente cortos (incluso inferiores a un día), que son escasamente productivas y que encierran un enorme potencial de distorsión sobre los mercados financieros y, por extensión, también sobre los mercados reales.

Muchos de estos nuevos instrumentos son de muy reciente creación: las primeras permutas financieras de riesgo de crédito (conocidas por sus siglas en inglés CDS) empezaron a negociarse en los años noventa, y se expandieron durante la última década. El importe nominal de los CDS en circulación se ha disparado desde unos 919.000 millones de dólares a finales de 2001 hasta los 58 billones de dólares en diciembre de 2007 y más de 150 billones (estimados) en 2011.

Al igual que otros derivados, los CDS se negocian como OTC y, por tanto, fuera de los mercados oficiales y regulados, de forma bilateral y directa entre los operadores.

A modo de ilustración, las turbulencias que han experimentado los títulos de deuda soberana de Grecia y otros países en abril y mayo de 2010, tienen su origen en movimientos especulativos y han obligado a la UE a establecer un fondo de 750.000 millones de euros, con la participación del FMI, como mecanismo de respaldo a los Estados miembros y de defensa de la moneda única

Ante la tensión desatada, las operaciones “intradía” en la bolsa española representaron casi el 35% de todas las operaciones realizadas durante las tres primeras semanas de mayo de 2010, alcanzando el 43% a finales de 2013.  (...)

A diferencia de cualquier otro sector que ofrezca bienes y servicios a los consumidores finales, los productos del sector financiero están en gran medida libres de impuestos.

 Por ejemplo, el IVA de la Unión Europea no se impone a los servicios financieros, amparándose en un enfoque de “exención básica” que deja fuera de la tributación por IVA a todas las actividades básicas de la intermediación financiera, y sólo están sujetos a impuestos algunos tipos de servicios auxiliares, como pueden ser los servicios de asesoría, cajas de seguridad, tasas sobre operaciones de cajeros automáticos, o servicios de gestión de carteras. 

 Las distintas opciones para España introducen un aumento de las plusvalías obre transacciones, la introducción del IVA y la introducción a nivel global, de un impuesto de transacciones financieras y/o a la banca.  (...)

Para España se han llevado a cabo algunas simulaciones sobre el impacto de establecer una serie de figuras impositivas sobre la actividad financiera y bancaria. En concreto, un impuesto sobre plusvalías, un impuesto sobre la banca, y un impuesto sobre transacciones financieras, que la UE tímidamente ha iniciado el trámite.

 La recaudación potencial, teniendo en cuenta que los datos disponibles son antiguos y no de muy buena calidad, podría estar entre 12.000 y 15.000 millones € por año, cifra no desdeñable (1,2-1,5% del PIB), lo cual sería un gran alivio para las arcas públicas. (...)"         (Alejandro Inurrieta, Vox Populi, 14/09/2014)

18.5.14

Zarpazos a la tasa Tobin... en España, de 5.000 a 640 millones

"El obstruccionismo británico a la creación de una tasa Tobin —el popular y aún inalcanzado impuesto a las transacciones financieras— ha logrado premio de consolación. Ha retrasado su adopción. (...)

El retraso provocado por los piratas de la City y su servil Gobierno no es el único zarpazo propinado al impuesto desde su primer proyecto, en 2011. Al reducirse el número de operaciones a las que se aplicará (compraventa de acciones y sus derivados, en vez de todos los activos financieros) y el número de países implicados (de 28 a 11/10) también bajará la recaudación. 

De los 55.000 millones proyectados se recaudarán solo 3.000. España, de 5.000 a 640, y con retraso: ¿cómo sustituirlos?

Otro zarpazo, nacionalista, aprovechando vericuetos: la recaudación no se destinará a engrosar el presupuesto común (en su versión inicial, cubriría un tercio); ni a alimentar un nuevo presupuesto de la eurozona; ni a la cooperación al desarrollo, todas esas causas nobles en que soñábamos. Ayudará a equilibrar las cuentas públicas de los Estados miembros, aurea mediocritas.

Entre tanta miseria moral, sin embargo, alumbra algo así como una ambición. Este no es un retoque fiscal. Será el primer impuesto creado por Europa desde cero. Si se deja horizonte abierto, podrá crecer. Crecerá. Y sobre todo, sentará un precedente para la armonización fiscal, que sigue en mantillas.(...)"                ( , El País, 7 MAY 2014 )

14.4.14

Ahora mismo la Europa social no existe, existe la Europa de los capitales

"(...) Attac defiende medidas como la implantación del Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) o la nacionalización de las cajas de ahorro, ¿qué otras propuestas plantean?

 (...) El hecho es que en ese momento, a Ramonet se le ocurre decir que hay que frenar este gran poder de las finanzas, para eso lo mejor que se le ocurre es recuperar la idea de un economista norteamericano, James Tobin, que planteaba un impuesto a las transacciones financieras y nace como banderín de enganche de una asociación que propone que se haga. 

La idea avanza muy rápidamente, porque Attac nace en 1998 y en el 2000 ya había más de 30 delegaciones en el país. Es verdad que recogemos la idea de la tasa Tobin, pero lo que vamos es a plantear un control ciudadano de los mercados financieros, que es el verdadero problema. Las finanzas están absolutamente descontroladas y absolutamente desreguladas. (...)

¿Una solución para España puede ser la salida del euro?

Creo que se está focalizando mucho en el euro, como si realmente la moneda única fuera el origen de los problemas. Yo no creo que sea así. Creo que efectivamente la moneda única ahora mismo nos está condicionando a que haya determinadas políticas que nos sean más difíciles. 

Los problemas vienen de que se están aplicando políticas económicas equivocadas y hay que cambiar esas políticas. Y con el euro o sin el euro, esas políticas son las que hay que cambiar y son las que realmente exigen hacer una refundación de Europa. 

Ahora mismo la Europa social no existe, existe la Europa de los capitales, la Europa del dinero, pero realmente el salir del euro no supondría que al día siguiente habríamos resuelto los problemas, ni mucho menos. 

Al contrario, tendríamos nuevos problemas y me atrevería a decir que incluso muchos más peligrosos, muchos más dañinos. Aunque eso nadie lo puede decir, porque es hacer una predicción. Yo no creo que lo que tengamos que hacer es forzar a que el Gobierno salga del euro.

 Hay colectivos que defienden eso, nosotros en Attac no lo defendemos. Creemos que lo que hay que hacer es forzar para que se apliquen otras políticas en Europa y los Estados, y concretamente el Estado español, aplique dentro de su soberanía, que tiene margen, otras políticas que son las que ahora mismo no están aplicando."       (Entrevista a Ricardo García Zaldívar – Attac Madrid,06/04/2014)

7.4.14

La tasa Tobin, la europea de 30.000 millones... o la de Rajoy, de 4.000 millones

"45 años después de que James Tobin propusiera la tasa que lleva su nombre, un grupo de países europeos, incluido España, está muy cerca de aplicar conjuntamente un Impuesto sobre las Transacciones Financieras (ITF) inspirado parcialmente en las ideas del economista americano. (...)

La ITF es también una cuestión de justicia. Las entidades financieras, aparte de tener una tributación más baja que el resto de sectores, se han beneficiado enormemente, de forma directa o indirecta, de las operaciones de rescate financiadas por los contribuyentes europeos.  (...)

Dado el enorme volumen de transacciones financieras, muy superior a las de la economía real, el impuesto tiene un altísimo potencial recaudatorio, incluso si se redujeran las operaciones como consecuencia del gravamen. La Comisión Europea estima que dependiendo de las transacciones gravadas se podría recaudar entre 30.000 y 35.000 millones de euros.

Además, se trata de un impuesto progresivo y redistributivo; el grueso de la recaudación será soportado por un grupo pequeño de personas de altos ingresos, e instituciones como fondos de inversión. (...)

Un aspecto fundamental de la ITF es el destino de los recursos recaudados. Desde sus inicios, sus promotores (Gobiernos, instituciones multilaterales, ONGs, economistas prestigiosos), han defendido su carácter finalista: que los fondos sean destinados a paliar las consecuencias de la crisis financiera, en programas sociales en los países que lo implementen o para la lucha contra la pobreza en el mundo.

 La tentación de los gobiernos será probablemente dedicar esos recursos a reducir el déficit público o al saneamiento de los bancos. Es por ello fundamental movilizar a la sociedad civil europea para impedir que eso ocurra.  (...)

Tras la imposibilidad de llegar a un acuerdo con el Reino Unido y otros países, el 22 de enero de 2013 el Consejo Europeo aprobó que la ITF se llevara adelante como una Cooperación Reforzada por 11 países miembros de la UE, siguiendo la propuesta de la Comisión ampliamente argumentada y validada legalmente.

 Sencillamente, consiste en la imposición de una mínima tasa de entre 0,05 y 0,1% sobre todas las transacciones financieras internacionales que se realicen en estos países o con valores generados en ellos. Esto último es lo que se conoce como una base amplia, que incluye no solo las acciones, sino también los bonos, los derivados, e incluso las divisas. (...)

España ha sido uno de los países líderes en promover la ITF a nivel mundial en los foros internacionales y uno de los primeros que comprometió su apoyo a nivel europeo. Sin embargo, recientemente el Gobierno se ha desmarcado de manera desafortunada de su postura inicial, en favor de una versión “desvirtuada” del gravamen.

 Así, en lugar de una base imponible amplia de aplicación, como desean Alemania y Austria, defiende ahora limitarla a la compraventa de acciones de grandes compañías, excluyendo otros productos como los bonos o los derivados.

El cambio en la posición española, bastante similar a la de Francia por cierto, altera radicalmente los beneficios esperados del impuesto hasta dejarlos en menos de 4 mil millones de euros, reflejando a las claras la rendición del gobierno ante los lobbies financieros.  (...)

Evidentemente el Impuesto sobre las Transacciones Financieras no evitará todos los desmanes del sistema financiero, pero no por ello deja de ser un instrumento útil para la regulación financiera. En último término, el ITF constituye una fuente importante de recursos para la lucha contra la pobreza y un acto de justicia con los ciudadanos, a un mínimo coste sobre el sistema económico."               ( / , El País, 4 ABR 2014)

25.2.14

La tasa sobre la compra de acciones solo ingresará 4.000 millones. Si se extendiese a todo tipo de bonos, llegaría a 37.000 millones

 "Los ministro de Economía de España y otros 10 países de la UE --entre ellos Alemania, Francia e Italia-- están reunidos en Bruselas para intentar desbloquear la creación de una tasa a las transacciones financieras (TTF), aunque, hasta el momento, el encuentro no ha producido resultados concretos.

 La Alianza Española por la Tasa Robin Hood --formada por organizaciones sin ánimo de lucro que defienden el establecimiento de una tasa sobre transacciones financieras-- reclama que el gravamen sobre el que debaten este martes los ministros de Finanza de la UE en el Ecofin que se celebra en Bruselas afecte al mayor número de operaciones posibles (acciones, bonos y productos derivados). 

La asociación ha remitido una carta al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, firmada por unas 300 organizaciones internacionales, en la que pide que no ceda a las presiones del lobby financiero que intentan desvirtuar la propuesta de poner en marcha la tasa de transacciones financieras de base amplia.

En la misiva, la organización también pide a Rajoy, que lo recaudado por esta tasa se destine a luchar contra la pobreza, tanto dentro como fuera de España, y a paliar las consecuencias del cambio climático.

El Gobierno es partidario de aplicar el gravamen sobre las transacciones financieras pero limitando su alcance a la compra de acciones de las grandes multinacionales cotizadas, una posición similar a la propuesta de Francia. Según cálculos de Oxfam Intermón, si sólo se gravan las acciones, la tasa podría recaudar un máximo de 4.420 millones de euros en la EU, una cifra irrisoria comparado con los 37.000 millones que recaudaría una tasa amplia que se aplicara a bonos, acciones y derivados. 

“Ya hemos visto la pérdida de capacidad recaudatoria de una tasa que sólo grava acciones en Francia e Italia y cómo el capital se refugia en aquellos productos financieros no afectados por el impuesto”, afirma José María Vera, director de Oxfam Intermón.

“Limitar esta tasa solamente a la compra/venta de acciones de grandes cotizadas, tal como parece que defenderá el Gobierno Español en el ECOFIN que comienza este martes, significaría que España se ha plegado a los intereses del potente lobby financiero”, ha añadido Vera.

 Para defender la aprobación de la tasa, la Alianza por la tasa Tobin junto con Oxfam Intermon ha producido un corto, dirigido por David Yates, el director de Harry Potter, y en el que participa el actor español, Javier Cámara. El corto, producido con el apoyo de la organización internacional Oxfam, se desarrolla en una Europa de dentro de diez años, que ya ha implementado exitosamente la TTF en la mayor parte de los países clave, excepto en el Reino Unido.

En la cinta, que en el canal de Oxfam en Youtube se puede ver con sutbítulos en español, mientras los representantes de sectores financieros de Alemania, Francia y España resaltan los éxitos conseguidos con la tasa, el del Reino Unido echa humo por haber perdido la oportunidad de introducir una tasa del 0,05% en instrumentos financieros como las acciones, los bonos o los derivados."             (El País, 18/02/2014)

2.5.13

La tasa a la banca beneficiaría a más de un millón de personas sin ingresos

"La tasa a las transacciones financieras recaudaría en España 5.000 millones de euros al año que beneficiarían a más de un millón de personas que no tienen ningún ingreso, a un número similar de niños a través de becas de comedor y libros, y a la lucha contra la pobreza y la exclusión fuera de España.

Intermón Oxfam ha hecho los cálculos de los beneficios de imponer esa tasa, acordada por 11 países europeos —entre ellos España— a finales de 2014, que grabaría la compra-venta de acciones, bonos y otros productos derivados más especulativos, pero no las operaciones bancarias habituales que realizan los ciudadanos.

"Nos parece bien, tal y como ha anunciado Rajoy, que no vaya a haber impuestos regresivos para las personas, pero sí esta tasa, que sería la más clara demostración de la voluntad política para frenar la especulación financiera y para beneficiar a los que más sufren los efectos de la crisis", aseguró el director general de Intermón Oxfam, José María Vera.

Intermón reclama al Gobierno que resista a "las presiones de los bancos" y adopte una actitud "proactiva" respecto al resto de los países europeos para impulsar que se adelante su aplicación al próximo 1 de enero.

La organización, pionera en la movilización social para la aprobación de esta iniciativa, propone destinar la recaudación de la tasa a la lucha contra la pobreza y la desigualdad en España y en los países más pobres.

De los 5.000 millones de euros, la mitad se distribuirían en España; 1.800 millones podrían garantizar una renta mínima a 1.170.000 personas que hoy no cuentan con ningún ingreso, 400 millones para becas de comedor y libros para 1.140.000 niños, 200 millones a ONG que atienden a colectivos que sufren exclusión social y 100 millones a políticas de integración de inmigrantes.  (...)

Los otros 2.500 millones de euros servirían "para compensar el brutal recorte a la cooperación internacional de un 70% en los últimos tres años", señaló el responsable de Intermón.

"Ahora existen en España 12 millones y medio de personas que viven en la pobreza y el número podría incrementarse hasta los 18 millones en 2022 si no se ponen medidas urgentes.  (...)

El informe destaca también que la tasa, conocida como "Robin Hood", tendrá beneficios más allá de su capacidad recaudatoria, ya que al registrar todas las operaciones permitirá frenar la especulación y evitar la fuga de capitales y la evasión fiscal.

 "Intuimos, hasta ahora, que la posición sería de no aplicarla pronto", ha dicho Vera, quien opina que las mayores resistencias del sector financiero no son "tanto por pagar la tasa, sino por la transparencia que supone" sobre estas operaciones. (...)

La Comisión Europea estima que cuando los once países de la UE apliquen la tasa se recaudaría entre 30.000 y 35.000 millones de euros al año.
Aunque se acordó su puesta en marcha para finales del próximo año, cada país puede adelantar su aplicación, como Francia que ya lo hace.

La tasa graba un 0,1% la compra-venta de acciones y bonos y un 0,01%los productos derivados en el país donde se realiza la operación financiera."             (Público, 24/04/2013)  

1.5.13

La Tasa Tobin hará que los movimientos a paraísos fiscales dejen huella

"La conocida como Tasa Tobin -una tasa sobre las transacciones financieras transfronterizas- podría poner el cascabel al gato de la evasión fiscal. Entre las múltiples cualidades que sus defensores esgrimen para su aplicación, aprobada ya por once países europeos para 2014, entre ellos España, está la de facilitar el rastreo de los fondos que se pueden mover hacia los paraísos fiscales. 

Esta "trazabilidad" de las operaciones financieras más comprometidas es uno de los principales alicientes para dinamizar la economía, en opinión del director de Intermón Oxfam España, José María Vera.

Oxfam presentó la semana pasada sus principales conclusiones sobre la futura aplicación de esta tasa en la UE. Según sus cálculos, si se desplegara con todas sus posiblidades en España, podría suponer una recaudación de 5.000 millones de euros.

 En principio, lo pactado entre los once países que la aplicarán es un tipo mínimo del 0,1% sobre la compraventa de acciones y bonos y un 0,01% sobre productos derivados. La ONG, que ha aglutinado a los movimientos a favor de este impuesto, está convencida de que la distorsión en el mercado financiera será "mínima" por la cuantía de la tasa.

Es poco probable que fuera una feliz coincidencia que la noche antes de que Oxfam presentara este estudio, se filtrara un documento interno de trabajo de los países que han suscrito la tasa ( Francia, Alemania, Bélgica, Austria, Eslovenia, Portugal, Grecia, Eslovaquia, Italia, España y Estonia,) en la que exponían sus dudas sobre su aplicación y los temores a que perjudique el mercado de deuda secundaria donde muchos estados se refinancian.

Según el documento, publicado inicialmente por el laboratorio de ideas británico OpenEurope (Reino Unido no se ha adherido a la tasa, ni tampoco Irlanda), pero difundido rápidamente por muchos medios, la aplicación de un impuesto sobre el mercado de deuda secundaria o lo que también se conoce como repos, supondría una especie de microquita para los inversores lo que desincentivaría su inversión.

En un momento en el que los costes de financiación de las arcas públicas son una de las principales preocupaciones en Europa, este razonamiento esgrimido por los países es un arma amenazante en toda regla. Desde la ONG reconocen que la presión de los lobbies contra este impuesto está en su momento más alto y piden a los Gobiernos que sean fuertes ante estas iniciativas."          (eldiario.es, 28/04/2013)

18.4.13

“Hay dinero de sobra, solo hay que legislar para traerlo”

"P. ¿Dónde marcan el hito de esta crisis financiera?

R. En el periodo de Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Incluso en la época de Richard Nixon. Ahora no estamos sufriendo más que una de sus fases más virulentas. Pero el origen está ahí, es la consecuencia del triunfo del neoliberalismo.  (...)

P. ATTAC es prácticamente sinónimo de alternativas. ¿Qué proponen?

R. Pues eso. Hacer precisamente lo contrario de lo que se está haciendo. No nos podemos dejar engañar. Hay dinero. Hay dinero de sobra, pero está en paraísos fiscales. Habría que suprimirlos, planificar una economía de impuestos progresivos. Debería conocerse el dinero ilegal del fraude, el proxenetismo, del tráfico de drogas... y revertirlo en los estados que se hayan generado. 

Con un impuesto recaudatorio y de control como la tasa Tobin se puede saber el origen de los gastos. Todas las potencias emergentes, con Brasil a la cabeza, tienen impuestos sobre el movimiento del capital. El problema es que en Europa no quieren que su dinero pague y sea controlado.

P. ¿Qué otras medidas podría destacar?

R. Es necesario acabar con las Sicav, utilizan subterfugios legales para no pagar a Hacienda; deberíamos diseñar una banca pública al servicio de los ciudadanos que no sea Bankia, que ha entrado por la puerta falsa. Incluso Alemania, que tanto daño nos está haciendo, tiene una banca pública; también es un error eliminar el empleo público, eso crea movimiento económico, habría que incrementarlo. Son recetas básicas, pero en lo simple y lo sencillo se esconde lo real.

 P. No coinciden demasiado con las del Gobierno...

R. Había un plan de acabar con el estado social, y efectivamente está siendo ejecutado, debilitado. Era un plan diseñado por parte de los poderes financieros y se está cumpliendo.
 
P. Se pierde entonces valor en la democracia...

R. Desde que cayó el muro de Berlín, al capitalismo le sobra la democracia, no le hace falta. En España se consiguió un triunfo social importante, pero también un fracaso político. La democracia formal no funciona, no sirve, y es el germen de la corrupción que florece en todos los partidos.

P. ¿Los ciudadanos están preparados para implicarse en una democracia más participativa, como proponen?

R. Lo primero que tenemos que impedir es que nos roben la esperanza. El ciudadano lleva años sufriendo una propaganda constante para no estar informado. Pero por suerte, desde hace tres años, la sociedad está volviendo a interesarse y a luchar en la calle. Lo vemos también en que se está rompiendo por fin el bipartidismo en España.


R. Es que hay valores de derechas como estar en contra del aborto, el autoritarismo o la religión. Eso, al votante del PP no le cambia en su decisión del voto, aunque exista el caso Bárcenas.

P. Otra de sus líneas de actuación es la refundación de la izquierda. ¿Qué necesita?

R. Hace tiempo que ATTAC plantea el empoderamiento de la ciudadanía de forma participativa, que se tomen las riendas desde la sociedad por encima de lo económico. Y personalmente creo que es imprescindible un movimiento de recuperación del socialismo."        (Entrevista a CARLOS MARTÍNEZ / Presidente de ATTAC Andalucía 

13.2.13

Tasa Tobin: las entidades pagarán 31.000 millones de euros al año

"Una gran mayoría de los bancos, compañías de seguros y fondos de inversión europeos participará en la resolución de la crisis financiera originada por ellos con el pago anual de impuestos a sus operaciones por valor de entre 31.000 y 35.000 millones de euros.

Ello se desprende del proyecto de ley para la creación del impuesto a las transacciones financieras que la Comisión Europea presentará este jueves y es adelantado hoy por el rotativo alemán Süddetsche Zeitung, que ha tenido acceso al documento.(...)

La tasa será introducida inicialmente en 11 países, entre ellos Alemania, Francia, Italia y España, mientras los 16 restantes miembros de la Unión Europea podrán sumarse voluntaria y posteriormente a la iniciativa. 

El diario señala que la Comisión propone la introducción de un impuesto mínimo por la venta de distintos productos financieros como acciones, activos financieros con derecho de crédito o derivados y que la tasa será efectiva en el momento en el que el comprador o vendedor del producto financiero actúe directa o indirectamente en uno de los once países. 

Asimismo señala como ejemplo que en el caso de que un banco británico comercie con acciones en nombre de Volkswagen se activaría el impuesto a las transacciones financieras desde Alemania. 

Para cerrar posible agujeros, el proyecto de ley contempla que serán gravados todos aquellos productos que sean creados en uno de los once países participantes. 

En este caso el ejemplo que cita el Süddeutsche Zeitung es del pago a París de la tasa por parte de un banco chino que vende en Singapur a un instituto estadounidense deuda pública francesa. 

No se pagará la tasa, sin embargo, cuando se emita nueva deuda pública, cuando se produzcan compras en casos de crisis de este tipo de títulos por parte de un banco central, el Banco Central Europeo (BCE) y el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE).
Igualmente quedarán excluidos del pago de la tasa a las transacciones financieras los negocios de pequeños inversores o los pagos con tarjetas de crédito, así como todas las operaciones del BCE.(...)

 Aunque Gran Bretaña no puede impedir la introducción de esa tasa, fuentes diplomáticas de ese país señalan en el mismo diario que Londres no se sumará de ninguna manera a la iniciativa y estudiará si esta atenta contra las reglas del mercado interior para, en su caso, exigir modificaciones."           (El Economista, 13/02/2013)

22.10.12

El banco malo es una oportunidad perdida, no va a funcionar bien porque no va a ser posible que se capitalice con dinero internacional

"Otra de las soluciones que ustedes proponen es la creación de una banca pública. ¿No sería este un buen momento para hacerlo aprovechando la inyección de dinero público en Bankia y en el resto de cajas intervenidas?

V.N: Es necesario que el tamaño del sector bancario disminuya y sea sustituido en parte por bancas públicas que garanticen el crédito. 

J.T: En España hubo una magnífica banca pública que funcionó perfectamente. El problema de las cajas de ahorro no es que hayan sido públicas, sino que han actuado como entidades privadas. Las cajas tendrían que haber sido sometidas a principios de actuación de servicio público.

 Eso no se ha hecho porque los grandes bancos están tratando de salir de la quiebra quedándose con todo el mercado y con el propio patrimonio de las cajas.

¿El Estado va a recuperar el dinero público que se ha puesto en los bancos? ¿Qué garantías hay?

Garantías no hay. Lo previsible es que no se vaya a recuperar el dinero. Técnicamente el proceso que se está llevando a cabo no es el más apropiado. El Banco malo que quieren crear difícilmente va a permitir que se recupere el dinero. Ha habido experiencias en otros países, por ejemplo Suecia, donde sí se recuperó y que se podrían haber seguido aquí. Pero no se ha hecho.

¿El banco malo entonces no va a solucionar nada?

El banco malo es una oportunidad perdida, no va a funcionar bien porque no va a ser posible que se capitalice con dinero internacional.

 Pero no es sólo por eso: pimero, la experiencia demuestra que los bancos malos funcionan cuando se crea banco a banco (el banco malo de un banco); segundo, no se va quedar con todos los activos; tercero, no se sabe con qué activos se va a quedar.

 Lo primero que habría que haber hecho es una lectura de cuál es exactamente la bolsa de activos inmobiliarios que tiene cada banco, uno a uno, y no hacerlo en términos genéricos. Además, el banco malo tendría que valorar de otra manera los activos inmobiliarios.

 Todo indica que va a valorar favorablemente a la banca los activos inmobiliarios y luego dar lugar a que el Estado absorba las pérdidas cuando se acumulen una serie de activos inmobiliarios a los que no se va a poder dar salida.

Recientemente varios países europeos han acordado impulsar una tasa que grave las transacciones financieras, la llamada tasa Tobin ¿Es una solución?

La tasa Tobin nunca se ha planteado como una solución. Es un instrumento que puede meter un palo en las ruedas de la especulación y proporcionar ingresos muy importantes a los Estados. Pero eso no es una solución, es un paliativo.

 Aún no sabemos cómo se va a aplicar, qué alcance va a tener, cuál va a ser su forma de operar. Por tanto, cabe pensar que a lo mejor esto ha sido la típica cortina de humo para que los Gobiernos digan "estamos tomando medidas muy progresistas para ver si sacamos las cosas adelante".             (Público, 21/10/2012, ENTREVISTA A VICENÇ NAVARRO Y JUAN TORRES)