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18.6.25

Cómo la retórica fascista de Trump produce asesinos políticos... el 14 de junio de 2025, políticos demócratas fueron asesinados... no fue violencia aleatoria... el asesino tenía un catálogo de objetivos que parece una transcripción directa de la lista negra política de Trump... fue el resultado inevitable de la campaña sistemática de Trump para convertir el lenguaje en un arma de guerra política... Trump ha estado llevando a cabo lo que equivale a una operación de reclutamiento terrorista, utilizando los medios de comunicación masivos para producir asesinos solitarios que harán su trabajo sucio... Los asesinatos en Minnesota demuestran que la operación está funcionando exactamente como se diseñó... Cada mitin, cada tuit, cada entrevista funciona como un experimento de laboratorio en terrorismo político... Empezó con los gritos de "¡Enciérrenla!" contra Hillary Clinton, estableciendo que la oposición política equivale a criminalidad. Luego se intensificó al describir a los inmigrantes como "alimañas" que "envenenan la sangre" de América—un lenguaje tomado directamente de la propaganda nazi... en 2024 describía a los oponentes políticos como "escoria humana" que merecen ser eliminados... No está ordenando directamente a nadie que mate a los demócratas; simplemente está creando las condiciones psicológicas en las que matar a los demócratas parece no solo justificado, sino necesario... El proceso sigue un patrón reconocible que los movimientos fascistas han utilizado a lo largo de la historia... Trump crea la inconfundible impresión de que la violencia cuenta con su aprobación. Cuando sus seguidores cometen actos de terrorismo político, los llama "patriotas" y promete indultarlos... El asesino de Minnesota no malinterpretó el mensaje de Trump; lo entendió perfectamente. Trump le había estado diciendo durante años que los legisladores demócratas representan amenazas mortales que requieren una eliminación violenta... Cada vez que CNN, MSNBC o Fox News transmiten la última amenaza violenta de Trump, están funcionando como plataformas de reclutamiento para posibles asesinos. Los ejecutivos de los medios saben exactamente lo que están haciendo: la retórica violenta de Trump genera enormes índices de audiencia e ingresos publicitarios... Los asesinatos en Minnesota marcan una nueva fase en el deslizamiento de América hacia el fascismo (David Schultz, Hamline University)

 "En la madrugada del sábado 14 de junio de 2025, la mañana del regalo de cumpleaños de Trump para sí mismo en forma de un desfile militar, la representante estatal de Minnesota Melissa Hortman y su esposo Mark fueron asesinados en su hogar en Brooklyn Park por un tirador que se hacía pasar por un oficial de policía. A siete millas de distancia, en Champlin, el senador John Hoffman y su esposa fueron disparados múltiples veces y apenas sobrevivieron a lo que el gobernador Tim Walz calificó como "un asesinato políticamente motivado."

El asesino dejó un manifiesto enumerando a otros funcionarios demócratas. La policía lo encontró en su vehículo abandonado: un catálogo de objetivos que parece una transcripción directa de la lista negra política de Donald Trump.

Esto no fue violencia aleatoria.

Este fue el resultado inevitable de la campaña sistemática de Trump para convertir el lenguaje en un arma de guerra política. Durante casi una década, Trump ha estado llevando a cabo lo que equivale a una operación de reclutamiento terrorista, utilizando los medios de comunicación masivos para producir asesinos solitarios que harán su trabajo sucio mientras él mantiene sus propias manos limpias.

Los asesinatos en Minnesota demuestran que la operación está funcionando exactamente como se diseñó.

La Fábrica de la Retórica

Trump no tropezó con un lenguaje violento; lo diseñó. Desde 2015, ha escalado sistemáticamente su retórica, probando qué formulaciones producen las respuestas más violentas de sus seguidores.

Cada mitin, cada tuit, cada entrevista funciona como un experimento de laboratorio en terrorismo político.

La progresión es inconfundible, y ha estado ocurriendo justo frente a nosotros. Empezó con los gritos de "¡Enciérrenla!" contra Hillary Clinton, estableciendo que la oposición política equivale a criminalidad. Luego se intensificó al describir a los inmigrantes como "alimañas" que "envenenan la sangre" de América—un lenguaje tomado directamente de la propaganda nazi.

¿Para 2024? Trump prometía rutinariamente "retribución" contra sus enemigos y describía a los oponentes políticos como "escoria humana" que merecen ser eliminados.

Observa el patrón. Cada escalada prueba límites ligeramente más extremos mientras mantiene suficiente ambigüedad para evitar la persecución. Trump ha perfeccionado lo que los estudiosos del terrorismo llaman "terrorismo estocástico": usar los medios de comunicación masivos para provocar actos de violencia aleatorios que son estadísticamente predecibles pero individualmente impredecibles.

El genio de este enfoque es su negación plausible. Cuando ocurre la violencia, Trump afirma que se refería a algo completamente diferente. No está ordenando directamente a nadie que mate a los demócratas; simplemente está creando las condiciones psicológicas en las que matar a los demócratas parece no solo justificado, sino necesario.

Fabricando asesinos

Lo que Trump ha construido es un proceso sistemático para transformar a los estadounidenses comunes en asesinos políticos.

El proceso sigue un patrón reconocible que los movimientos fascistas han utilizado a lo largo de la historia. Sin embargo, la innovación de Trump se logra a través de los medios de comunicación masivos en lugar de reuniones secretas del partido.

Primero viene la demonización. Trump les dice a sus seguidores que los demócratas están robando su país, destruyendo su forma de vida y amenazando a sus hijos. Los oponentes políticos no son conciudadanos con ideas diferentes; son enemigos existenciales que deben ser detenidos.

A continuación viene la deshumanización. Los demócratas no son realmente humanos; son "alimañas", "animales", "enemigos del pueblo". Este lenguaje elimina las barreras psicológicas que normalmente impiden que las personas cometan actos de violencia contra otros seres humanos.

Luego viene la desensibilización a través de la repetición. El vocabulario violento de Trump ha aumentado exponencialmente desde 2016. Lo que antes parecía impactante se vuelve normal. Las referencias a "baños de sangre" y a la "eliminación" de enemigos se convierten en algo habitual en los mítines.

Finalmente llega la autorización.

Trump no ordena explícitamente la violencia, pero crea la inconfundible impresión de que la violencia cuenta con su aprobación. Cuando sus seguidores cometen actos de terrorismo político, los llama "patriotas" y promete indultarlos.

El asesino de Minnesota no malinterpretó el mensaje de Trump; lo entendió perfectamente. Trump le había estado diciendo durante años que los legisladores demócratas representan amenazas mortales que requieren una eliminación violenta.

 El Escudo Legal

¿Por qué no puede la policía detener esta operación de reclutamiento terrorista?

Porque Trump ha explotado una falla fatal en la ley de libertad de expresión estadounidense.

El estándar legal para procesar la incitación, establecido en Brandenburg v. Ohio (1969), requiere que el discurso esté dirigido a producir una "acción ilegal inminente". Pero el terrorismo estocástico opera precisamente a través de la ausencia de inmediatez. El poder de Trump radica en el vacío temporal entre sus palabras y la violencia resultante—el espacio que permite la inmunidad legal mientras mantiene una efectividad mortal.

Otras democracias que han experimentado movimientos fascistas no cometen este error. La ley alemana criminaliza el discurso que ataca la dignidad humana o incita al odio contra grupos, independientemente del momento. El país aprendió por experiencia que la retórica fascista no necesita ser seguida inmediatamente por la violencia para ser mortalmente peligrosa.

El derecho estadounidense, moldeado por diferentes experiencias históricas, sigue siendo vulnerable a un asalto lingüístico sistemático.

Aquí está la amarga ironía: Trump ha demostrado que la mayor fortaleza de la democracia—su apertura a todos los puntos de vista—puede ser utilizada en su contra mediante la manipulación sofisticada de las protecciones de la libertad de expresión.

La Red de Asesinatos

Los asesinatos en Minnesota no fueron incidentes aislados; son parte de un patrón más amplio de violencia política inspirada por Trump que se ha estado acumulando durante años.

Piénsalo. El ataque al Capitolio del 6 de enero demostró que la retórica de Trump podría producir violencia revolucionaria masiva. El complot para secuestrar a la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, mostró cómo sus palabras se tradujeron en planes específicos de asesinato. Las amenazas contra los trabajadores electorales, jueces y fiscales revelaron la naturaleza sistemática de la campaña de intimidación.

Cada incidente generó información crucial para refinar el proceso.

Trump aprendió cuáles formulaciones provocan las respuestas más violentas, cuáles objetivos obtienen más apoyo de su base y qué tácticas minimizan las consecuencias legales. Ha sido un proyecto de I+D de años en terrorismo doméstico.

El asesino en Minnesota representa la maduración de este proceso experimental. Su manifiesto, que enumera a funcionarios demócratas adicionales, sugiere un objetivo sistemático en lugar de una rabia política aleatoria. Su suplantación de las fuerzas del orden revela cuán profundamente la retórica de Trump había penetrado en su psicología: él se veía a sí mismo actuando con una autoridad legítima para hacer cumplir una ley superior.

El papel de los medios corporativos

La operación de reclutamiento terrorista de Trump no podría funcionar sin la colaboración entusiasta de los medios corporativos que amplifican su mensaje por lucro.

Cada vez que CNN, MSNBC o Fox News transmiten la última amenaza violenta de Trump, están funcionando como plataformas de reclutamiento para posibles asesinos. Los ejecutivos de los medios saben exactamente lo que están haciendo: la retórica violenta de Trump genera enormes índices de audiencia e ingresos publicitarios.

Han calculado que las ganancias de difundir propaganda terrorista superan los riesgos de la violencia resultante.

La defensa favorita de los medios es que simplemente están "informando las noticias". Sin embargo, no hay nada neutral en elegir amplificar amenazas contra individuos específicos a millones de audiencias. Cuando los medios de comunicación transmiten las listas negras de Trump disfrazadas de comentarios políticos, se convierten en participantes activos en la maquinaria del asesinato.

Dinero manchado de sangre. Eso es lo que es.

 La guerra de clases detrás de la violencia

Esto no se trata realmente de la personalidad o el estado mental de Trump, sino de cómo las élites gobernantes utilizan la violencia cuando los procesos democráticos amenazan sus intereses.

Trump representa una facción del capital estadounidense que ha concluido que la democracia es incompatible con mantener su riqueza y poder. En lugar de aceptar la derrota electoral, han optado por destruir las instituciones democráticas mediante la violencia e intimidación sistemáticas.

Los asesinatos en Minnesota sirven a intereses de clase específicos. Envían un mensaje claro a cualquier político que pueda desafiar el poder corporativo: opónnos, y terminarás como Melissa Hortman. El objetivo no es solo eliminar a los demócratas individuales, sino aterrorizar a toda la clase política hasta someterla.

Esto explica por qué la respuesta de las fuerzas del orden ha sido tan inadecuada. La policía y los fiscales entienden que la retórica violenta de Trump sirve a los intereses de la misma clase dominante que financia sus operaciones. Atacar a Trump de manera demasiado agresiva significaría desafiar la estructura de poder fundamental que los emplea.

Luchando de vuelta

Los asesinatos en Minnesota dejan claro que no estamos tratando con una oposición política normal—nos enfrentamos a un movimiento fascista que ha declarado la guerra a la propia democracia. Responder a esta amenaza requiere abandonar las ilusiones sobre la "civilidad" y el "bipartidismo."

Los políticos demócratas que continúan tratando a Trump como un oponente político legítimo en lugar de un líder terrorista están poniendo en peligro sus propias vidas y las vidas de sus colegas. Cada vez que aparecen en el escenario con republicanos que amplifican la retórica violenta de Trump, están legitimando las mismas fuerzas que intentan asesinarlos.

Lo que se necesita en su lugar es una resistencia sistemática a toda la infraestructura fascista. Esto significa no solo oponerse a Trump, sino desmantelar las redes mediáticas que amplifican su mensaje, las redes financieras que financian sus operaciones y las redes políticas que le brindan cobertura.

Significa reconocer que la violencia política no es un error en el sistema estadounidense—es una característica. La misma clase dominante que se beneficia de las interminables guerras extranjeras simplemente ha dirigido su aparato de violencia hacia el control político interno.

Lo más importante es entender que la política electoral por sí sola no puede detener un movimiento que ha abandonado por completo las normas democráticas. Cuando los fascistas comienzan a asesinar sistemáticamente a funcionarios electos, la respuesta adecuada no son mejores estrategias de campaña, sino una resistencia organizada por cualquier medio necesario.

Los asesinatos en Minnesota marcan una nueva fase en el deslizamiento de América hacia el fascismo. La pregunta ahora es si las fuerzas democráticas responderán con la seriedad adecuada a la amenaza mortal que enfrentan, o si continuarán sonámbulas hacia su propia destrucción.

Las palabras están matando a la gente. Es hora de empezar a tomarlas en serio." 

( , Hamline University, Counter Punch, 18/06/25, traducción Quillbot,

26.4.25

Durante décadas, Pakistán ha entrenado, apoyado y financiado a grupos terroristas en su territorio por encargo de Occidente, declaró el ministro de Defensa paquistaní, Khawaja Asif, en una entrevista con la cadena británica Sky News... "30 años de trabajo sucio"... Apoyar a grupos terroristas por encargo de EE.UU. y el Reino Unido "fue un error" del Gobierno paquistaní, declaró el titular de Defensa

𝐄𝐮𝐫𝐞𝐤𝐚 𝐍𝐞𝐰𝐬  @EurekaNews10 

 https://x.com/i/status/1915719618670317867

"30 años de trabajo sucio": Pakistán admite que entrenó terroristas para Occidente 

Apoyar a grupos terroristas por encargo de EE.UU. y el Reino Unido "fue un error" del Gobierno paquistaní, declaró el titular de Defensa de la República Islámica. 

Durante décadas, Pakistán ha entrenado, apoyado y financiado a grupos terroristas en su territorio por encargo de Occidente, declaró el ministro de Defensa paquistaní, Khawaja Asif, en una entrevista con la cadena británica Sky News. 

Las declaraciones de Asif tuvieron lugar este viernes en el programa The World with Yalda Hakim, después de que la anfitriona le preguntara si admite que "Pakistán tiene una larga historia de apoyo, entrenamiento y financiación a las organizaciones terroristas". 

"Hemos pasado unas tres décadas haciendo este trabajo sucio para EE.UU... Y para Occidente, incluido el Reino Unido", aseveró el ministro en medio de las nuevas tensiones con la India surgidas a raíz del atentado terrorista ocurrido el martes en un popular destino turístico en la parte de la región de Cachemira administrada por la India. 

Asif lo calificó de "error" y dijo que el país está "sufriendo" actualmente por ello. "Si no nos hubiéramos unido a la guerra contra la Unión Soviética y, más tarde, a la guerra después del 11-S, el historial de Pakistán sería impecable", señaló. 

En este contexto, rechazó las acusaciones de que Pakistán estuviera utilizando a milicianos de grupos terroristas como tropas 'proxy', afirmando que esto solo fue cosa de EE.UU.

 Asismimo, Asif advirtió que la actual escalada de tensiones en la disputada región de Cachemira podría desembocar en una "guerra total" entre Pakistán y la India."

5:37 p. m. · 25 abr. 2025 4.859 Visualizaciones

13.6.23

Los atentados ucranianos en Rusia contra personalidades civiles que apoyan la guerra ya son abiertamente reconocidos por sus autores... “Eso no empezó porque yo me volviera loco y empezara a matar gente en Moscú (...) No me voy a extender sobre esto, pero mataremos rusos y seguiremos matando rusos en cualquier lugar del mundo, hasta la completa victoria de Ucrania”... El año pasado la posición de Estados Unidos era disuadir a los ucranianos de ataques a territorio ruso... Este año, las cosas han cambiado, y hasta el timorato ministro de defensa alemán, Boris Pistorius, califica de “completamente normales” las operaciones ucranianas en territorio ruso. “Sabemos muy bien que las decisiones sobre estos atentados terroristas no se toman en Kíev, sino en Washington”, ha dicho el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov... Estos hechos, así como los diversos sabotajes contra líneas férreas y demás cometidos en Rusia, se volverán contra Ucrania y Occidente, porque van a ir estrechando el consenso social interno ruso hacia una guerra que hoy sigue sin provocar entusiasmo, y eventualmente hacia una plena movilización con cierre de filas, caso de que la OTAN intervenga directamente

 "(...) Respecto a la sociedad rusa sigue sin estar en pie de guerra. El conflicto no se nota en Moscú y Peterburgo, más allá de la dureza de la represión contra una oposición marginal en los raros casos en los que esta se manifiesta. En ese contexto, una mayor implicación militar occidental, así como las acciones y ataques ucranianos contra territorio ruso, como la razzia militar de “voluntarios rusos de extrema derecha” en la región fronteriza rusa de Bélgorod, no harán más que cimentar el apoyo de una sociedad en general muy poco apasionada hacia la guerra.

Los atentados ucranianos en Rusia contra personalidades civiles que apoyan la guerra ya son abiertamente reconocidos por sus autores. “Lo que ellos llaman terrorismo, nosotros lo llamamos liberación”, ha dicho el joven general responsable de esos atentados en el ministerio de defensa ucraniano, Kiril Budanov. “Eso no empezó porque yo me volviera loco y empezara a matar gente en Moscú, sino porque ellos invadieron nuestro país desde 2014. No me voy a extender sobre esto, pero mataremos rusos y seguiremos matando rusos en cualquier lugar del mundo, hasta la completa victoria de Ucrania”. En esa serie han caído en atentados decenas de “colaboracionistas” en las regiones ocupadas por los rusos, el escritor Zajar Prilepin, el 6 de mayo en Nizhni Nóvgorod, que sobrevivió al atentado con bomba en su coche, que costó la vida a su guardaespaldas y chófer; el bloguero ultra Vladlen Tatarski, muerto por bomba el 2 de abril en un café de San Peterburgo durante una charla en la que decenas de asistentes resultaron heridos, y la joven periodista Daria Dúgina, hija de un filósofo de derechas el pasado agosto, por una bomba colocada en su coche. “Estos casos han ocurrido y continuarán, esa gente recibirá su bien merecido castigo que solo puede ser su eliminación que yo llevaré a cabo”, proclama Budanov, un ruso de Odesa de 37 años de edad.

El año pasado la posición, declarada, de Estados Unidos era disuadir a los ucranianos de ataques a territorio ruso, mientras que los ucranianos no reconocían la paternidad de sus acciones. Este año, las cosas han cambiado, Budanov lo dice bien claro, y hasta el timorato ministro de defensa alemán, Boris Pistorius, califica de “completamente normales” las operaciones ucranianas en territorio ruso.

“Sabemos muy bien que las decisiones sobre estos atentados terroristas no se toman en Kíev, sino en Washington”, ha dicho el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

Estos hechos, así como los diversos sabotajes contra líneas férreas y demás cometidos en Rusia, se volverán contra Ucrania y Occidente, porque van a ir estrechando el consenso social interno ruso hacia una guerra que hoy sigue sin provocar entusiasmo, y eventualmente hacia una plena movilización con cierre de filas, caso de que la OTAN intervenga directamente. Al mismo tiempo, estos atentados son un anuncio de lo que le espera a Rusia en las regiones que ocupa de Ucrania,en caso de “victoria” militar con congelación del conflicto. (...)"                           (Rafael Poch de Feliu , blog, 25/05/23)

19.11.18

"Arabia Saudí es el germen fundamental del que han surgido grupos yihadistas"

"El sueño del ISIS de crear un gran califato se ha acabado y se abre un escenario lleno de incertidumbres. El libro Dáesh: el porvenir de la amenaza yihadista, de Jesús A. Núñez, codirector del  Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH) arroja algo de luz sobre este asunto. (...)

¿Qué efecto tiene el discurso que utilizan algunos sobre terrorismo yihadista como guerra contra Occidente?

Desgraciadamente ese discurso viene de muy atrás y tiene mucha fuerza porque también tiene actores muy potentes con una maquinaria mediática de creación de opinión que va consiguiendo efecto. Si vamos para atrás, yo pondría el punto de partida a principios de los años 90 con el Choque de civilizaciones de Samuel Huntington como principal representante. 

Lo que ocurre en aquel momento, simplificándolo mucho, es que nos encontramos desorientados y por lo tanto hay una nostalgia de Guerra Fría en el sentido de juego de buenos y malos al que ya sabemos jugar.

Así es más fácil manejar a la opinión pública.

Y aunar voluntades para actuar frente a alguien. Cuando Bush dijo que Sadam Husein tenía armas de destrucción masiva, tal y como reconoció después el vicepresidente Dick Cheney, fue porque ese argumento servía para aunar voluntades para lanzarse a la invasión. El islam se dibuja como el nuevo enemigo a batir. 

Esto se refleja incluso en los colores, donde se pasa de la amenaza roja, la del comunismo, a la amenaza verde, la del islam. Desde entonces se ha venido trabajando en la misma línea y obviamente esto se multiplicó tras el 11-S.

Alega que se ha magnificado la amenaza del ISIS de forma interesada. ¿Cuál ha sido ese interés en el caso de Occidente?

Para mí, la razón fundamental es que se trata de provocar una sensación de temor generalizado y permanente que sirve para poder recortar derechos y libertades. En ese clima de temor es más fácil que la opinión pública acepte el recorte de derechos y libertades porque se le está garantizando algo que es imposible de cumplir: una seguridad plena. Aunque el terrorismo yihadista internacional es una amenaza muy real, si no eres capaz de definir bien a tu adversario, la respuesta no será la correcta.

¿Ha sido un proceso generado por los medios de comunicación o por los políticos?

Quiero creer que es una motivación originariamente política. Pero es evidente que hay medios de comunicación que no son independientes ni libres que han entrado muy fácilmente en el juego y hay otros que probablemente lo han hecho de manera inconsciente. 

Por ejemplo, cuando se habla del islamismo como equivalente al terrorismo yihadista hay quien lo hace por ignorancia y hay quien lo hace con una intención determinada para provocar ese estado de opinión.

Si el origen del yihadismo es la falta de alternativas creíbles, la Primavera Árabe fue una gran oportunidad, pero no ha sido así.

La mal llamada Primavera Árabe muestra en primer lugar el fracaso absoluto de Al Qaeda y del terrorismo yihadista, puesto que su pretensión es provocar actos que contaran con el apoyo de la población y que de forma masiva esa población se movilizara para echar a los gobernantes. No ha habido ni un solo gobernante que haya sido derribado por algo derivado directamente de acciones de Al Qaeda. Por el contrario, en Túnez, Yemen, Egipto y Libia los dictadores cayeron por movilizaciones ciudadanas.

Efectivamente esas movilizaciones respondían a las causas estructurales que también fomentan el terrorismo yihadista. ¿Dónde hemos estado nosotros, Occidente, apoyando esas movilizaciones ciudadanas? Pues no hemos estado.

Basta con mirar Egipto: si alguien cree a estas alturas que apoyar a un golpista como Abdel Fatá al Sisi es la solución a los problemas de los egipcios y supone para Occidente tener un aliado más fiable es que no hemos entendido nada de lo que ha ocurrido. Y desgraciadamente creo que estamos en eso, puesto que todos los países occidentales han apoyado ese golpe de Estado.

¿Tiene miedo Occidente al auge del islam político?

Lo hemos demostrado continuamente. Bastan tres ejemplos: en Argelia, tras el proceso electoral de 1992 que le da la victoria al  Frente Islámico de Salvación (FIS) se produce un golpe de Estado bendecido por todo le mundo occidental que ilegaliza el FIS y mete al país en una tragedia de 200.000 muertos. Le habíamos dicho al islamismo político que si quería gobernar tenía que pasar por las urnas, lo hicieron y ese fue el resultado.

El 25 de enero de 2006, en el territorio ocupado palestino, Occidente presionó a Israel y a la Autoridad Palestina para que Hamás pudiese presentarse para dar la sensación de unas elecciones libres. Hamás ganó y al día siguiente Israel dijo que no reconocía a Hamás como interlocutor porque era una organización terrorista y todo el mundo occidental siguió a Israel en esa línea. Segunda tomadura de pelo.

La tercera tomadura de pelo es Egipto. Tras el derribo del régimen de Mubarak hay unas elecciones que gana Mohamed Mursi –primera vez que se legalizan los Hermanos Musulmanes y se presentan a las elecciones– y un año después hay un golpe de Estado y lo bendecimos.

En definitiva, hemos dicho al islamismo radical que no es cierto que tengan posibilidad de acceder al poder a través de las urnas, después de haberles dicho que esa era la forma en que tenían que actuar si querían integrarse en el juego político y gobernar sus países. ¿Nos puede extrañar que a partir de ahí el islamismo radical se radicalice todavía más? Evidentemente no.

¿Está condenado ISIS a pasar a la posteridad como una rama rebelde y efímera de Al Qaeda o sobrevivirá a largo plazo como organización terrorista

Hay autores que plantean la fusión de ambos grupos, pero se me hace  muy difícil llegar a ese punto con los dos líderes actuales por las tensiones que se han generado entre ambos grupos. Fusionados o no, es evidente que Dáesh va a seguir adelante. También puede ocurrir que dentro de unos años tengamos que aprendernos otro nombre del grupo y otro nombre de su líder máximo, puesto que esto es lo que hemos vivido hasta ahora. 

En la medida en que no hay posibilidad ninguna de solución militar a la amenaza del terrorismo yihadista, y de momento esa es la respuesta que se está dando, podemos dar por seguro que el pseudocalifato se va a desmantelar, pero que Dáesh seguirá vivo. (...)"              

7.6.17

El presunto terrorista suicida, Salman Abedi, formaba parte de un grupo extremista, el Grupo de Combate Islámico Libio que floreció en Manchester y fue cultivado y utilizado por el M15 durante más de 20 anos

"Lo indecible en la campaña electoral británica es esto. Las causas de la atrocidad de Manchester, donde 22 personas (mayoritariamente niños) fueron asesinadas por un yihadista, se han ocultado para proteger los secretos de la política exterior británica. 

Las preguntas claves (por ejemplo, por qué el servicio de seguridad M15 mantuvo “activos” terroristas en Manchester y por qué el gobierno no advirtió al público de la amenaza en su seno) permanecen sin respuesta y se desvían mediante la promesa de una “revisión” interna. 

El presunto terrorista suicida, Salman Abedi, formaba parte de un grupo extremista, el Grupo de Combate Islámico Libio [ LIFG, por sus siglas en inglés ] que floreció en Manchester y fue cultivado y utilizado por el M15 durante más de 20 anos. 

El LIFG está proscrito en Gran Bretaña como organización terrorista que promueve una posición dura sobre un “Estado islámico” en Libia y “forma parte del movimiento extremista islamista más amplio y global, inspirado por al Qaeda”. 

La prueba es que mientras Theresa May fuera Ministra del Interior se permitió a yihadistas del LIFG viajar sin limitaciones por Europa y se les animó a participar en “combate”: primero para expulsar a Muamar el Gadafi en Libia y luego para unirse a los grupos afiliados a al Qaeda en Siria. 

El año pasado el FBI supuestamente puso a Abedi en una “lista de vigilancia terrorista” y advirtió al M15 que este grupo estaba buscando un “objetivo político” en Gran Bretaña. ¿Por qué no fue detenido, previniendo así que la red a su alrededor planificara y ejecutara la atrocidad del 22 de mayo? 

Estas preguntas surgen debido a una filtración del FBI que desmorona la versión del “lobo solitario” a raíz del ataque del 22 de mayo –de ahí la indignación llena de pánico y poco usual dirigida a Washington desde Londres, y la disculpa de Donald Trump. 

La atrocidad de Manchester quita la piedra angular de la política exterior británica y revela su alianza fáustica con el extremismo islámico, especialmente con la secta conocida como wahhabismo o salafismo, cuyo principal custodio y banquero es el reino del petróleo de Arabia Saudita, el mayor comprador de armas de Gran Bretaña. 

Este matrimonio imperial se remonta a la Segunda Guerra Mundial y a los primeros días de los Hermanos Musulmanes en Egipto. El objetivo de la política británica era detener el panarabismo, esto es, el desarrollo de un laicismo moderno en los Estados árabes, el afirmar su independencia del Occidente imperial y controlar sus recursos. La creación del rapaz Israel estuvo destinada a acelerarlo. Desde entonces se ha aplastado el panarabismo: la meta ahora es dividir y conquistar. 

De acuerdo con Middle East Eye, en 2011 el LIFG era conocido en Manchester como los “Chicos de Manchester”. Opuestos implacablemente a Muamar el Gadafi, se les consideraba de alto riesgo y algunos de ellos permanecieron bajo control del Ministerio del Interior (en arresto domiciliario) cuando las manifestaciones contra Gadafi estallaron en Libia, un país forjado por un sinfín de enemistades tribales. 

Repentinamente, se levantaron las órdenes de control. “Se me permitió ir sin preguntas”, dijo un miembro de LIFG. El M15 les devolvió sus pasaportes y a los agentes de contraterrorismo en el aeropuerto de Heathrow se les ordenó que les dejaran tomar sus vuelos. 

El derrocamiento de Gadafi (que controlaba las reservas de petróleo más grandes de África) venía siendo planificado desde hacía tiempo desde Washington y Londres. De acuerdo con la inteligencia francesa, el LIFG llevó a cabo varios intentos de asesinato contra Gadafi durante la década de 1990 financiados por la inteligencia británica. 

En marzo de 2011 Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos aprovecharon la oportunidad de una “intervención humanitaria” y atacaron Libia. Los acompañó la OTAN bajo la cobertura de una resolución para “proteger a los civiles”.  (...)

Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos efectivamente destruyeron Libia como Estado moderno. Según sus propias cifras, la OTAN lanzó 9.700 “misiones de ataque”, de las cuales más de un tercio alcanzó objetivos civiles. Estos ataques incluyeron bombas de fragmentación y misiles con cabezas de uranio.

 Las ciudades de Misurata y Sirte fueron completamente bombardeadas. La UNICEF (la organización de la ONU para la infancia) reportó que una alta proporción de niños asesinados “eran menores de diez años”. 

Más que “dar lugar” al Estado Islámico (ISIS ya se había asentado sobre las ruinas de Irak luego de las invasiones de Blair y Bush el 2003), estos medievalistas tardíos tienen ahora todo el norte de África como base. Los ataques también desencadenaron una huida de refugiados a Europa. 

Cameron fue celebrado en Trípoli como “liberador”, o imaginó que lo era. Entre las masas que lo aclamaban se incluían aquellos secretamente provistos y entrenados por las SAS británicas e inspirados en el Estado Islámico, como los “Chicos de Manchester”. 

Para los estadounidenses y británicos el verdadero crimen de Gadafi fue su independencia iconoclasta y su plan de abandonar el petrodólar, pilar del poder imperial norteamericano. Audazmente había planificado proponer una moneda común africana sustentada en el oro, establecer un banco para toda África y promover la unión económica entre países pobres con recursos preciados. Hubiese ocurrido esto o no, la mera idea era intolerable para EE.UU. que se preparaba para “entrar” en África y sobornar gobiernos africanos con “asociaciones” militares. 

El dictador caído huyó por su vida. Un avión de la Real Fuerza Aérea apuntó a su convoy y en los escombros de Sirte fue sodomizado con un cuchillo por un fanático al que en las noticias se calificaba de “rebelde”. 

Habiendo saqueado el arsenal de 30.000 millones de dólares de Libia, los “rebeldes” avanzaron hacia el sur aterrorizando pueblos y villas. Cruzando hacia Mali subsahariano destruyeron la frágil estabilidad de ese país. Los siempre entusiastas franceses enviaron aviones y tropas a su antigua colonia “para combatir a al Qaeda” o a la amenaza que ellos mismos habían ayudado a crear.  (...)

La atrocidad de Manchester del 22 de mayo fue producto de esta constante violencia estatal en lugares remotos, gran parte patrocinada por Gran Bretaña. Casi nunca conocemos las vidas y nombres de las víctimas. 

La verdad pelea por hacerse escuchar, como peleó para hacerse escuchar cuando hubo un atentado en el Metro de Londres el 7 de Julio de 2005. Ocasionalmente un miembro del público podría romper el silencio, como el londinense del este que se puso delante de un equipo de cámaras de CNN y de un periodista que decía perogrulladas. “Irak!”, dijo, “Nosotros invadimos Irak. ¿Qué esperábamos? Vamos, dilo”. 

En una enorme reunión de medios a la que asistí muchos de los importantes invitados pronunciaron “Irak” y “Blair” como una suerte de catarsis por lo que no se atrevían a decir profesional y públicamente.  (...)

Como era de esperar, vuelve la versión [del lobo solitario]. Salman Abedi actuó solo. Era nada más que un pequeño criminal. La extensa red que reveló la semana pasada la filtración norteamericana se ha desvanecido, pero las preguntas no. 

¿Por qué Abedi pudo viajar libremente a través de Europa hacia Libia y volver a Manchester sólo días antes de cometer su terrible crimen? ¿Theresa May fue informada por el M15 de que el FBI le había seguido la pista como parte de una célula islámica que planificaba atacar un “objetivo político” en Gran Bretaña? 

En la actual campaña electoral el líder laborista Jeremy Corbyn ha hecho una cauta referencia a una “guerra contra el terrorismo que ha fracasado”. Como él sabe, nunca ha sido una guerra contra el terrorismo sino una guerra de conquista y subyugación. Palestina. Afganistán. Irak. Libia. Siria. Se dice que Irán es el próximo. Antes de que haya otro Manchester, ¿quién tendrá el coraje de decirlo?"               (John Pilger , Counterpunch , en Rebelión, 05/06/17)

19.9.16

El Congreso de EE.UU. ha aprobado que cualquier ciudadano afectado por el derribo de las Torres Gemelas el 11 de septiembre del 2001 pueda iniciar una demanda contra Arabia Saudí, por probada responsabilidad en la masacre

"(...)  Pero estamos en Xavier Batalla, en la añoranza que no sólo es familiar y amistosa sino profesional. Si resucitara, es un decir, hasta su buen talante se alteraría ante las cosas que se escriben sobre política internacional y aún más de las que no se escriben. 

El Congreso de EE.UU. ha aprobado que cualquier ciudadano afectado por el mayor acto terrorista cometido en su país, el derribo de las Torres Gemelas el 11 de septiembre del 2001, pueda iniciar una demanda con todas las de la ley contra Arabia Saudí, por probada responsabilidad en la masacre, dado que 15 de los 19 terroristas que participaron eran ciudadanos saudíes y fueron amparados por su Estado.

 (Ya nos han advertido que el presidente Obama vetará la decisión, al tratarse del aliado y sicario más eficaz para la política de EE.UU. en la zona) .

¿Usted conocía esta bestialidad, que no por intuida deja en ridículo todas las boberías que los medios de comunicación barajaron durante años para cubrir a los culpables y apelar a supuestas conspiraciones internacionales? Silencio absoluto. 

Ni un comentario. La confirmación de que hay terroristas business class y pringrados low cost. Estoy seguro de que Xavier Batalla no hubiera dejado pasar esta oportunidad de acercarle al lector la política cínica y criminal de los estados y nuestra simpleza de lectores hechos a todo.

Ocurre en mayor grado con la guerra en Siria. Aunque lleva cinco años y medio, prácticamente no le pilló a Xavier porque empezó durante la primavera del 2011 y a él le quedaba poco más de un año de vida. ¿Por qué empezó? Estados Unidos, animado por Israel, que es el país más peligroso de la zona, deseaba por enésima vez fabricarse otra derrota. 

Desde la Segunda Guerra Mundial, militarmente, jamás ha ganado una batalla; la de la Guerra Fría se la regalaron. Primero fue invadir Afganistán, que el presidente Bush “el tonto”, a diferencia de su padre “el listo”, probablemente no sabía ni dónde quedaba, y se metieron en un avispero del que no saben cómo salir, a menos que lo hagan a las bravas, como los rusos.

 ¡Ahí os quedáis! Imagínense invadir el país probablemente más difícil del planeta sólo porque buscan a un hombre, Bin Laden, que por cierto vivía y cómodamente en Pakistán, aliado de EE.UU.

Luego fue Irak. Sería imposible relatar, a menos de hacer un libro, las barbaridades tácticas y estratégicas cometidas. Decisión final: las agencias tienen la orden no escrita de ocultar Irak. A menos de atentados mayores, es decir, tres planos de las grandes cadenas televisivas, nadie sabe a ciencia cierta qué pasa en Irak, y los pobres y temerarios periodistas que se internan, conocen como nadie el desdén absoluto hacia su trabajo.

No sé quién fue el imbécil que se inventó lo de la primavera árabe. No hace falta hablar de Egipto, otro secreto de las pirámides. Pero lo que se hizo en Libia, amparado por esa casta corrupta de los intelectuales franceses con Bernard-Henry Lévy a la cabeza, supera la desvergüenza. 

Convendría llevarles allí ahora y que convivieran con su obra. Liquidaron a Gadafi para cubrir los fondos basura de la clase dominante francesa. Y de un sátrapa aventado como era Gadafi se pasó a un país inexistente; un territorio que volvió a las tribus, pero no a las antiguas, sino a las nuevas, formadas a partir del tráfico de droga, de armas y de esclavos.

Pero donde se llega al delirio es en el caso sirio. EE.UU. y Rusia han decidido el pasado lunes, en Suiza, parar la guerra. Es decir, su guerra. La que inició una vez más Estados Unidos y que no supo terminar. Rusia no estaba dispuesta a otra experiencia como la de Irak. Quitarle un aliado tradicional en la zona para dejarlo luego hecho un erial. 

Y decidieron que Asad, el dictador –¿hay alguno en la zona que no lo sea?– no debía caer. Y entonces se produce lo más sorprendente. Después de más de cuatro años de guerra entre el Gobierno de Asad, Estado Islámico –apoyado hasta ayer por EE.UU. y sus agentes Arabia Saudí y Dubái, el de las camisetas de fútbol– y las diversas filiales de Al Qaeda, empieza un fenómeno resaltado y con razón por todos los medios de comunicación del mundo: los refugiados.

Nadie que yo sepa hasta ahora –¡Batalla, ilumíname!– ha explicado por qué explota en un año la invasión de refugiados. Hacia Europa, no hacia Arabia Saudí y los países del golfo Pérsico. Buscan, con todo derecho, una vida mejor en Europa. Pero estamos en el año quinto de una guerra. ¿Antes no había refugiados? En general, y la guerra civil española es un paradigma, los refugiados los formaban los perdedores.

¿De qué bando son perdedores esta pobre gente que aguantó cinco años de guerra?

Con toda probabilidad serán sirios, un país que tenía 22 millones de habitantes, que perdió casi medio millón en la guerra y del que están emigrando más de la mitad de lo que quedaba. Aquí tiene que haber una explicación que ayude a entender, no el éxodo, que se explica por sí solo, sino por qué de pronto toda Europa se encuentra ante un hecho inesperado que desmorona las estructuras políticas y amenaza la estabilidad del continente.

 ¿Saben ustedes cuántos centenares de expertos, a precio de vellón de oro, tiene cada Estado europeo para analizar los acontecimientos y las probabilidades de lo que suceda? ¿Estaban sordos, mudos o conchabados? (...)"                 (Gregorio Morán, La Vanguardia, 17/09/16, PressReader)

8.9.16

Los jóvenes que vieron a sus padres y hermanos e hijos morir destrozados bajo las bombas, ¿cuando lleguen a Europa o a Estados Unidos, olvidarán todo lo vivido?


"(...) -OTR: Y junto con Francia han sido los más golpeados por actos de terrorismo recientemente… 

-JM: Claro. Pero veamos que tanto en Estados Unidos como en Europa las víctimas de terrorismo, vistos desde un punto de vista cuantitativo, son infinitesimales en comparación a las víctimas que produjeron en otros países las irresponsables y ambiciosas intervenciones militares, bombardeos y acosos económicos frecuentes.

 En Estados Unidos, las víctimas de terrorismo suman un dos o tres por ciento de las víctimas de otros tiroteos masivos que no alcanzan las primeras planas de la gran prensa, de los creadores de opinión y paranoia colectiva. Por no hablar de las decenas de muertos cada año sólo por armas de fuego. 

Por otro lado debemos considerar varios otros problemas: en alguno de esos atentados en Europa nunca hubo una conexión con grupos terroristas como el ISIS, sino individuos desquiciados, pero la prensa no los presentó de esa forma. Basta con señalar el origen de los asesinos para involucrar a toda una comunidad de gente pacífica. Para ampliar la comprensión de este problema, recomiendo leer los artículos de Javier Couto. 

-OTR: ¿Pero cómo se explica que algunos refugiados puedan atentar contra la sociedad que los recibió, como es el caso de Alemania? 

-JM: Otra vez: son una minoría que hasta ahora se cuentan con los dedos de la mano –y sobran dedos. Pero para comprender el fenómeno, creo que debemos observar algunos factores comunes. Por ejemplo, los dos últimos atentados contra policías en Estados Unidos.

 Si se mira con cuidado, se verá dos elementos comunes a otros atentados en Europa y en los mismos Estados Unidos perpetrados por individuos cuyos orígenes estaban en algún país de Medio Oriente, países hundidos en el conflicto que estamos discutiendo. 

Los asesinos de policías en Texas y Luisiana eran militares, veteranos de guerra estadounidenses de Irak y Afganistán; los dos, afroamericanos. No es raro: cada día más de veinte excombatientes se suicidan en este país y miles se abandonan en las calles y se convierten en indigentes. 

-OTR: ¿Ha conocido personalmente a alguno de ellos? 

-JM: Sí, a varios. Algunos fueron mis alumnos en la universidad, tratando de volver a la vida normal con historias terribles. Mucho de ellos vuelven convencidos que hicieron lo correcto y muchos otros con una fuerte carga de resentimiento contra su país y hasta desafecto hacia sus propios padres, en muchos casos producto de una afección muy común, que es el Trastorno de Estrés Postraumático. 

Muchos viven con esa fuerte carga de frustración, resentimiento y violencia contenida, medicados y contenidos por psiquiatras para que no se agarren a las piñas en un bar o algo peor.

 ¿Alguien podría sorprenderse de que alguno de estos jóvenes en lugar de pegarse un tiro, como lo hace diariamente un gran número, un día decida apuntar hacia otro lado?

 Bueno, lo mismo podemos considerar en esa masa de refugiados: ¿alguien podría pensar que niños y jóvenes que vieron a sus padres y hermanos e hijos morir destrozados bajo las bombas civilizadoras o sobre las bombas de los fanáticos islamistas lleguen un día a Europa o a Estados Unidos y sin ningún tratamiento o consideración olviden todo lo vivido? ¿Quién habla del TEPT de las víctimas civiles?  (...)

-OTR: ¿A quiénes beneficia esta violencia que vemos en Europa? 

-JM: A la derecha xenófoba, sin dudas. Cada vez que ocurre una desgracia donde alguien con un apellido árabe es el responsable, las encuestas muestran un aumento de apoyo de la población a esos partidos. 

 Cada vez que los diarios occidentales llenan sus portadas y las repiten por tres o cuatro días con un atentado que ha dejado tres o cien víctimas, los Donald Trump, los Marine Le Pen y los partidos nazis de Europa se frotan las manos y se golpean el pecho con sus “yo se los dije” en sus cuentas de Twitter o en sus enardecidos discursos.

 Pocos tienen en cuenta que todo el odio hacia los extranjeros y hacia sus propios connacionales con pieles más oscuras que las suyas se va reproduciendo y acumulando durante años en aquellos jóvenes que desde chicos aprenden a considerarse “los otros”, victimas silenciosas del peor de los bullings, tarde o temprano termina por reventar en alguna parte.

 De paso todo ese odio hacia los pobres, a los marginados culturales, a los excluidos por las retoricas nacionalistas, como en la Alemania de los años treinta, sirve para olvidar los problemas reales de injusticia social donde el 0,1 por ciento de un país superrico posee lo mismo que el 90 por ciento y los “fracasados”, hijos del demonio que llenan las cárceles y que, de paso significan un gran negocio en países como Estados Unidos. 

Todo el resto de la historia de las hazañas civilizatorias de las potencias occidentales, todo eso que nos ha llevado a estas desgracias o por lo menos han contribuido en mayor proporción, pues brillan por su ausencia.

 Sin embargo, como ya lo he dicho antes, un acto de terrorismo no se justifica con nada pero se explica con todo. Por otro lado, la respuesta se evalúa por sus resultados: si las bombas fuesen la solución, el mundo sería un mar de paz. 

-OTR: ¿Entonces, cual es la solución? 

-JM: Depende de para quién. 

-OTR: Con respecto a los atentados que vienen ocurriendo en Europa. 

-JM: Basado en lo que dijimos antes lo más inmediato será mantener por el momento el alto control policial y renunciar a las invasiones “preventivas”, que hasta ahora han sido “provocativas”. Junto con eso, la población debe estar alerta y consiente de sus propios pecados, como lo es hacerse responsable del niño, luego de la orgia de decisiones irresponsables y criminales en el plano internacional. 

En cuanto a los asuntos domésticos, al día a día, es necesario estar prevenidos de las consecuencias contaminantes de toda cultura del odio, que no es propiedad de los otros. Estar prevenidos de los políticos y los agitadores de turno, verdaderos buitres de la moral popular. Invertir en diversos programas, sociales y psicológicos para ayudar a aquellos refugiados que lo necesitan.

 Terminar con la secreta cultura del bullying internacional y el bullyng de barrio que golpea a los más débiles y en riesgo de marginación cultural y psicológica desde la primera infancia. Invertir más en cultura y menos en bombas, leer más libros y artículos con contenido y moverse menos por reacciones epidérmicas de los demagogos de turno."           (Entrevista a Jorge Majfud, escritor uruguayo,  OTR-press, en Rebelión, 28/07/16)

29.7.16

Ali David gritó rabioso ¡Yo soy alemán! ¡Extranjeros de mierda! ¡Jodidos turcos! mientras que con su pistola disparaba a diestra y siniestra dispuesto a aniquilar a todas las “razas inferiores”.

"Ali David gritó rabioso ¡Yo soy alemán! ¡Extranjeros de mierda! ¡Jodidos turcos! mientras que con su pistola disparaba a diestra y siniestra dispuesto a aniquilar a todas las “razas inferiores”.

Lo que faltaba y esto ya es el colmo. Desde tiempo atrás veníamos observado con preocupante incredulidad el comportamiento de esos hijos de los inmigrantes, las nuevas generaciones nacidas y educadas en muchos países de Europa o de EE.UU que se han convertido en los más fanáticos defensores del occidente civilizado. 

Y eso a pesar de las claras diferencias étnicas que saltan a la vista y que les llevan a sufrir muchas ocasiones la xenofobia y el racismo. Este es un fenómeno muy similar al síndrome que describe Frantz Fanón en su libro “Piel Negra Máscara Blanca” digno de estudiarse a fondo por psicólogos y siquiatras.

Pero también existe el caso contrario: los inmigrantes nacidos en Europa y EE.UU, totalmente desadaptados que llevan impregnado en sus genes el virus del odio. La historia del colonialismo, la esclavitud y el despojo es imposible esconderla o ignorarla. Por lo tanto en el momento que toman conciencia pueden fácilmente radicalizarse.

 Que es lo que ha sucedido con los miles de voluntarios que se han marchado a combatir en Siria e Irak en las filas de Al Qaeda o el EI. Mientras que en Europa y EE.UU proliferan las células durmientes o “lobos solitarios” decididos a cometer atentados en el momento menos pensado. Esos son los más predecibles, los más sospechosos y proclives a sufrir la persecución policial.

Esa dicotomía amor-odio se traducen en grandes contradicciones. Porque también existen aquellos hijos de inmigrantes o, incluso, inmigrantes recién llegados que se sienten europeos o americanos y se asimilan perfectamente en las sociedades de adopción y asumen como propias la lengua, la cultura, las tradiciones y costumbres. 

Aparte que los países de acogida o asilo ofrecen incontables ayudas sociales para que se integren como ciudadanos de pleno derecho.

Hasta tal punto que muchos de ellos eligen enrolarse en el ejército tanto de EE.UU o de los países del a Unión Europea como una salida que les garantice un futuro económico. Son millones de conversos dispuestos a entregar su vida por las grandes potencias occidentales.  (...)

A pesar de su apariencia racial (indígena, africana, árabe o asiática) sienten la bandera y el himno nacional como propios. Son hijos de la inmigración con apellidos árabes, turcos, persas, paquistaníes, hindúes, afganos, jordanos, sirios, libaneses, suramericanos, magrebíes, africanos, asiáticos, etc. 

Apellidos que muchas veces cambian para negar su procedencia y pasar desapercibidos. Es tal la obsesión por desprenderse de ese maldito estigma (de inmigrantes o extranjeros) que llegan hasta realizarse operaciones de cirugía estética para exorcizar ese complejo de inferioridad.

Como es el caso del francotirador de Munich, un muchacho de apenas 18 años de origen iraní pero nacido en Alemania. Al final se convirtió en un xenófobo racista, quizás en un nazi pues se creía un alemán puro, ¿ario? Profería insultos contra los turcos y los árabes.

 A pesar de ser étnicamente un persa -muy parecido a muchas de las víctimas que asesinó- sentía odio hacia las “razas inferiores” (como las cataloga el nazismo). Pero en su locura asumió el papel de ario, una raza superior llamada a dominar el mundo, según Adolf Hitler.

Ali David fue rechazado en algún momento de su vida en el colegio o en su barrio, quizás lo discriminaron por sus características físicas, no daban la talla de pureza racial y eso provocó una reacción de rencor infinito hacia sí mismo y aquellos que lo humillaron. Un trauma muy tenaz y desgarrador. Su identidad había sido puesta en duda algo que lo llevó a cometer la masacre en el centro comercial Olympia para luego a suicidarse.

Y lo peor de todo es que esto no sólo sucede en Europa o en EE.UU sino que también en Latinoamérica, como en Perú, Ecuador, Colombia, en México donde existen indígenas nazis, mulatos nazis y hasta negros nazis que asumen los postulados del Fuhrer.

 Por increíble que parezca se dan estos monstruosos y delirantes casos. Son mentes lobotizadas por la alienación televisiva o cibernética, por la ignorancia y la brutalidad. De ahí Ali David hijo de una familia iraní, nacido en Alemania, con papeles alemanes, hablando alemán y educado en la cultura alemana se creyera un alemán más. 

Un muchacho que perfectamente podría ser captado por grupos de ultraderecha o participar en el movimiento Pegida. Su metamorfosis lo llevó transformándose en un asesino en serie como los protagonistas de las películas o los videojuegos que a él tanto le gustaban. Su alter ego era nada más ni nada menos que el nazi noruego, Anders Breivik, autor de la matanza de la isla de Utoya.

El hecho racial no significa más que apariencias y las apariencias engañan. Pues en Ecuador he conocido indígenas nazis de las Juventudes Hitlerianas adoradores del Tercer Reich y dedicados a la limpieza social. Esta esquizofrenia, la psicosis la paranoia es algo insólito y difícil de entender. Al fin y al cabo la mente humana es muy compleja y en cualquier momento afloran los fantasmas y los demonios.

La enajenación mental es tan voraz que lleva a los mismísimos negros a creerse blancos y a proferir insultos racistas contra sus propios hermanos porque son pobres, excluidos, refugiados o clandestinos. Simplemente porque ellos ya están instalados en el seno de la sociedad capitalista, tienen una posición social, prestigio, dinero y pertenecen al equipo ganador. Algo que en Suramérica conocemos muy bien con el racismo que ejerce el mestizo sobre el indígena

Esta es una de las paradojas más desquiciantes de la condición humana: el que ayer fue esclavo ahora quiere ser el amo.
Recordemos que el joven terrorista argelino Mohamed Merah, que cometió el atentado de Toulouse en el 2012 no sólo mató judíos en una madrasa, sino que también liquidó “conversos” o “cipayos” alistados en el ejército francés. A estos últimos les tenía más odio que a los propios sionistas.

Ali David cumplió su palabra y llevó a cabo la gran venganza contra esas razas inferiores (turcos o árabes) que un día lo humillaron, contra aquellos que lo insultaban o le recordaban que él no era más que un vulgar inmigrante, un hijo de iraníes y no un ario puro, rubio y de ojos azules. "            (Carlos de Urabá  , Rebelión, 26/07/16)

19.7.16

Declarar pomposamente que los bombazos en Londres o París nada tienen que ver con los bombardeos en Irak, es una deshonestidad.

"(...) Túnez, por supuesto, está a más de 1.500 kilómetros de Siria, ya no digamos de Irak, pero un montón de árabes asesinos es muy semejante a otro a ojos de nuestros ministerios del Exterior, y si Bouhlel resulta tener raíces en el Daesh, por mucho que sea sólo por declaración propia, entonces, mientras más grandes las bombas, mejor.

Todo el que ose señalar esto –y los líderes europeos siempre están amenazando al EI, así como el EI siempre está amenazando a Occidente– es de inmediato expulsado de la sociedad por ser amigo de los terroristas.

 De hecho, existe todo un léxico de insultos hacia cualquiera que mencione que existen razones para estos asesinatos en masa y que necesitamos conocerlas, por disparatadas que sean. En estos tiempos, la correspondencia de odio entre el EI y Occidente es casi idéntica a El rey Lear: haré tales cosas, no sé cuáles, pero serán el terror de la tierra.

Por supuesto, temo que en las próximas horas nos veremos inundados de dolorosas repeticiones de atrocidades pasadas: parientes que no tenían idea de que su hijo/hermano/sobrino/tío podría ser un violento asesino, vecinos que atestiguarán que el atacante fue siempre un hombre tranquilo (probablemente muy reservado, como dicen), musulmanes que volverán a insistir en el pacifismo de su religión. 

Además, tendremos políticos que prometerán aplastar el terrorismo y policías que elogiarán a sus hermanos en armas por su valor (aunque el ataque en Niza no fue precisamente un triunfo para las fuerzas de seguridad francesas).

Y olvidaremos la tensa historia colonial de Francia en Argelia y Túnez, el 135 aniversario de su protectorado en Túnez este año y el 60 aniversario de la independencia tunecina, así como la creciente y temible presencia islámica en la política de ese país desde la revolución de 2011. 

No es conveniente sostener esta dolorosa historia como una especie de excusa o causa de raíz de los asesinatos en masa en Niza, pero en algún momento los occidentales tendremos que aprender que si intervenimos militarmente en Malí o Irak o Libia o Siria, o interferimos en Turquía o Egipto, en el Golfo o en el Magreb, entonces no estaremos seguros en casa.

Ahora es una vieja historia. En el pasado podíamos embarcarnos en aventuras en Corea o Vietnam sin preocuparnos de que los norcoreanos volarían el metro de Londres o que los vietcong atacarían Nueva York con aviones comerciales. Ya no.

 Las aventuras en el extranjero tienen un costo terrible. Afirmar que no es así, o declarar pomposamente que los bombazos en Londres o París nada tienen que ver con los bombardeos en Irak, es una deshonestidad.

En algún punto de la historia –aunque no sabemos en qué momento del futuro, cuando hayamos derruido los fundamentos de nuestras propias libertadas con nuevas leyes– probablemente tendremos que repensar nuestra relación con Medio Oriente y con la historia. Sí, también con la religión.

Tampoco sirve de mucho rumiar sobre la naturaleza imitativa del crimen islamita, como un reportero de la BBC que este viernes trazaba paralelos con los palestinos que han dado muerte a israelíes echándoles encima un vehículo. 

Sin embargo, el último video de teléfono que vi y que tenía algún grado de paralelismo con Niza fue una horrorosa secuencia captada durante la revolución egipcia de 2011, cuando un camión del ejército egipcio fue lanzado a velocidad y dando violentos giros hacia una multitud de pacíficos manifestantes.

¿Por qué no recordamos eso después de Niza? ¿Porque los asesinos nunca fueron atrapados? ¿Porque nadie recuerda las noticias de ayer? ¿Porque las víctimas eran árabes involucrados en una disputa en un país lejano, entre gente de la que en realidad no sabemos nada?"                      (Robert Fisk , Página/12 ,  Rebelión, 18/07/16)

18.7.16

Europa sitiada desde adentro... los enemigos de cada ciudadano europeo se cuentan por miles, serán el muchacho que lleva la compra del supermercado, el barrendero de la calle de enfrente o el chofer del bus

"(...) El camión que a toda velocidad se lanzó sobre la multitud y que recién se detuvo 200 metros después, sobre una montaña de vidas extinguidas, conducido por un joven “solitario y silencioso” franco-tunecino de 31 años llamado Mohamed Lahouaiej Bouhlel, quizás fuera una de las miles de armas de destrucción masiva que Sadam Husein escondía en sus arsenales ultra secretos.  (...)

Irak lleva ya trece años de una guerra continua y sangrienta, cuando ahora los buenos vecinos occidentales tan conectados y dispuestos siempre a nuevos estímulos que nos hagan mejores personas descubrimos el informe Chilcot, un documento británico que es el resultado de seis años de investigación de una comisión encabezada por el diplomático John Chilcot, respecto a la intervención del Reino Unido en la guerra contra Irak, a partir del año 2003, impulsada por el entonces primer ministro Tony Blair, en que se revela la cadena de mentiras, falsos testimonios de inteligencia y otras operaciones en que se basaron Blair y sus socios, George Bush, José María Aznar, Jacques Chirac, Silvio Berlusconi y Angela Merkel, para iniciar la temporada de caza en Irak.  (...)

Lo que hoy occidente sabe hacer muy bien es contar muertos: Madrid, Londres, París, París, Bruselas y ahora Niza, evocarlos, solemnizarse, aunque no tienen la menor idea de cómo evitarlos. Con gesto adusto el presidente Francois Hollande, de entintada cabellera por un coiffeur de diez mil euros al mes, reclamará justicia y prometerá una vez más que la próxima vez no volverá a suceder. 

Más allá de discursos vacíos, todos los que vamos siguiendo estos rastros de sangre sabemos, alguien en algún momento tendrá que avisar a sus ciudadanos que la única alternativa que existe es preparase para más atentados. 

Desde el madrileño marzo de 2004 veníamos aprontándonos a un cambio de era que, sin duda ayer en Niza, ha comenzado. 

Desde hoy, con absoluta certeza, cada uno de los habitantes de Europa debe tomar conciencia de que se ha convertido en un blanco móvil, mejor dicho, que las políticas carroñeras de sus gobernantes los han convertido en un blanco móvil, en la próxima víctima del próximo atentando, que será imposible de detener porque serán cientos.

 Desde ahora los enemigos de cada ciudadano europeo se cuentan por miles, y lo tremendo es que ni siquiera serán veteranos de ninguna guerra, no lucirán ni kufiyya palestina y una Kalashnikov en ristre, serán el muchacho que lleva la compra del supermercado, el barrendero de la calle de enfrente o el chofer del bus. 

En Niza le han dado acta bautismal a la islamofobia, los 84 muertos son un voto de confianza para el Frente Nacional de Marine Le Pen, ha sido la confirmación de que el Brexit fue la mejor y más justa medida tomada por la pérfida Albión en su larga y sangrienta historia.

 Ha justificado la existencia del Pegida (Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente) que será amamantado por poderosos pechos teutones. Mientras prácticamente ha consagrado a Donald Trump el 45 presidente de los Estados Unidos. 

Niza ha puesto en excelentes condiciones a la Unión Europea para recibir la extremaunción, los santos óleos, todas las misas, requiems y toques por difuntos.

Europa sitiada desde adentro

En un remoto artículo que todavía no tiene 24 horas (Las Mudanzas de Estado Islámico) considerábamos que tras el desmantelamiento de los territorios de Estado Islámico en Siria e Irak, fundamentalmente gracias a la intervención Rusa, comenzaría algo así como la Hégira del Califato de Ibrahim, buscando territorios más propicios y ese despliegue puede alcanzar desde Europa hasta las remotas islas del sur de Filipinas, sin olvidar el norte africano.  (...)

Advertíamos que un atentado con apenas un puñado de víctimas en Milán o Viena es mucho más redituable para las política de marketing de Estado Islámico que cientos de muertos en Ramadi o Alepo, aunque lo de ayer a ojo de buen cubero, es muy difícil de atribuírselo al Estado Islámico, más allá que ellos mismos lo hagan y todas las agencias de inteligencia occidentales estén también muy interesados en que así sea.  (...)

Entonces, hasta el próximo atentado, que pasen bien."                (Guadi Calvo , Rebelión, 16/07/16)

12.5.16

Moscú pide a Washington que cierre el grifo de armas a los yihadistas sirios... cousas veredes

"El ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, ha pedido a su homólogo de Estados Unidos, John Kerry, que presione a Turquía para que cierre sus fronteras al tráfico de armas que entran en Siria continuamente y que en su mayor parte terminan en manos de las organizaciones yihadistas más radicales.

La mayoría de las armas que se introducen desde Turquía y Jordania van a parar a los grupos aliados del Frente al Nusra (Al Qaeda) y del Estado Islámico, y se usan para combatir a las fuerzas del gobierno de Damasco y no a las dos “organizaciones terroristas” ni a sus aliados, que en muchas ocasiones colaboran con Al Qaeda y el Estado Islámico con el conocimiento y soporte de Estados Unidos y Arabia Saudí.

Funcionarios rusos se preguntan si fue acertada la decisión de Moscú de evacuar a parte de sus tropas en Siria en febrero sin obtener nada a cambio, y que una contrapartida que podían haber exigido era justamente que se cerrara herméticamente la frontera turca, con lo que se habría evitado el recrudecimiento de los combates. 

Precisamente este miércoles se ha sabido que el Consejo de Seguridad de la ONU ha rechazado una propuesta de Rusia para incluir en la lista de organizaciones terroristas a dos de los grupos yihadistas más poderosos, el Ejército del Islam y Ahrar al Sham, que luchan contra el régimen para establecer un gobierno islamista, que cuentan con el apoyo de Estados Unidos y sus aliados, principalmente de Arabia Saudí y Catar, y que operan conjuntamente con Al Qaeda.

Los países que han echado a tierra la iniciativa rusa son Estados Unidos, el Reino Unido, Francia y Ucrania, que priorizan la lucha contra el gobierno de Bashar al Assad por encima de la ideología religiosa extremista del Ejército del Islam y de Ahrar al Sham. (...)"                  (Eugenio García Gascón, 12/05/16)

5.5.16

La prensa exagera la importancia del Estado Islámico, un peón de los Estados Unidos que mueven a conveniencia

"(...) -Se ha dicho que Israel apoya a Al Qaeda en Siria…

Es totalmente cierto, y además no lo niegan. Hay fotografías en Internet sobre la visita de Netanyahu en un hospital militar de los Altos del Golán a los heridos del frente Al-Nusra (organización asociada a Al Qaeda en Siria). Además, han dicho que apoyarán a todo aquel que luche contra Bashar-al-Ássad.  (...)

-¿Ha perdido Estados Unidos el control sobre Irak?

La guerra de Estados Unidos contra Irak fue realmente una agresión exigida por Israel. Estados Unidos no tenía ningún problema con Sadam Husein, de hecho, tanto él como su petróleo estaban del lado estadounidense.

Y también era un contrapeso a Irán. Por las exigencias de Israel, que quería desmontar todos los estados árabes y musulmanes potentes, Estados Unidos se metió en la guerra y destruyó a Irak y a Sadam Husein.

Pero ahora Irán ha aumentado su influencia en la zona, y Estados Unidos no ha ganado nada. Es cierto que las empresas norteamericanas tienen las licencias de los pozos petrolíferos de Irak, pero por la inseguridad de los caminos y los pozos no están extrayendo el crudo: lo están haciendo países como China o Malasia. Actualmente no hay manera de que el país remonte.  (...)

-De tus palabras se infiere que los medios de comunicación exageran la importancia del Estado Islámico, que vendría a ser un peón de los Estados Unidos que mueven a conveniencia…

El Estado Islámico nace en Afganistán con el apoyo directo de la CIA y el Pentágono, Arabia Saudí y Pakistán. Se crea contra la Unión Soviética y las fuerzas progresistas de la zona, sean comunistas, nacionalistas árabes u otras fuerzas. De Afganistán, donde consiguieron derrocar al gobierno marxista, se fueron desplazando a otros países, como Yugoslavia, Irak, Yemen, Libia o Siria.

 El objetivo es destruir estados vertebrados y convertirlos en “fallidos”. En cada escenario donde entran, adoptan un nombre nuevo. Lo que ocurre es que se trata de confundir a la gente, como si la realidad fuera muy compleja, pero en definitiva es un grupo de mercenarios, de unas 2.000 personas, que pasan de una zona en guerra a otra y se ofrecen a quien más pague. En su mayoría están bajo el control de Arabia Saudí, Qatar y Estados Unidos.

-¿Se trata de los mismos grupos yihadistas? Los analistas suelen decir que hay diferentes bandas financiadas por distintos países, cada una con su denominación y su cometido.

Son físicamente los mismos, y sus líderes también. La idea es confundir a la gente. Obama anunció que la guerra contra el Estado Islámico podría durar 30 años. ¿Cómo es posible que hayan podido derrotar a la Unión Soviética, con guerras económicas, políticas, militares y religiosas, y no puedan vencer a 2.000 personas que no tienen helicópteros, tanques ni misiles? Más aún, cuando Estados Unidos y la OTAN tienen un millón de soldados en Oriente Medio. Es una broma.

 De lo que se trata, en muchas ocasiones, es de tener entretenidos a los periodistas occidentales con la enumeración de pequeños grupos. Pero Al-Nusra está formado tres personas, y tal vez ni eso, quizá una página Web. Lo que sí sabemos es que hay unos 2.000 mercenarios operando bajo el nombre del integrismo islámico, y que están absolutamente controlados por Estados Unidos.

-¿Dónde encuentra el ISIS las complicidades?

Turquía es un país miembro de la OTAN, y todo el mundo sabe que el Estado Islámico tiene cuartel general en la frontera turca. Turquía les ofrece ayuda, hospitales y comida. Y que nadie piense que el ejército turco actúa de manera independiente de la OTAN. No pueden, como decimos en persa, beber un vaso de agua sin el permiso del Pentágono. De hecho, la misma alianza militar de la OTAN implica que los países miembros actúen de manera coordinada.

-Afirmas que Estados Unidos y sus aliados tienen un control absoluto de la situación, pero se han citado casos de lanzamiento de alimentos o armas desde el aire, que no han llegado a los destinatarios sino a sus enemigos; o el apoyo a determinados sectores sobre los que después se pierde el control e incluso se convierten en adversarios.

Eso es absolutamente falso. Lo que hay en la zona es una estrategia de “caos controlado”. Es decir, se provoca el caos en un punto y después se controla, de manera que uno decide cuando termina este caos. Por ejemplo Estados Unidos puede controlar las sanciones económicas que ha impuesto a Rusia, que es un país poderosísimo. 

Y basta que una empresa rusa venda algún producto al margen de las sanciones o que una sociedad de otro país haga esto mismo, para que Estados Unidos de inmediato lo observe y castigue a los infractores. Estamos hablando de estados con capacidad de camuflar sus estrategias.

 ¿Cómo es posible que a un Estado Islámico formado por cuatro integristas, a veces chalados, no los puedan controlar y acabar con ellos? Si han terminado con Gadafi y con el ejército sirio, que había sido equipado y entrenado para luchar contra Israel.

-¿No hay, por tanto, errores? ¿Forma parte todo de un plan deliberado?

Los kurdos de Siria se extrañaron, ingenuamente, de que las bombas de Estados Unidos cayeran encima de su territorio, mientras que la ayuda esperada llegaba a la zona controlada por ISIS. Pero esto no es un error, sino el plan: que se maten los unos a los otros. Cuanta más guerra haya en Oriente Medio, más empresas estadounidenses y de otros países vivirán de ello. Nada se escapa de las manos… 

No se quiere que nadie gane. Hicieron lo mismo en la guerra entre Irán e Irak durante una década, armaban a los dos bandos para que hubiera un “equilibrio del terror”. El objetivo es que se maten entre ellos los países musulmanes poderosos y productores del petróleo. E Israel, tan feliz. 

Acabaron con Irak y dejaron el país en escombros. También lo han hecho con Yemen, con Libia… Turquía, por ejemplo, está metida hasta el fondo en la actual guerra. Olvídate de aquella Turquía que mandaba una flotilla de apoyo a Gaza. De manera indirecta Israel ha contenido el poder de Turquía.

-Por último, ¿ha tenido éxito esta estrategia de “caos controlado”?

Ha sido una estrategia genial. Han metido a Oriente Medio en muchas guerras pequeñas. En 2012 escribí un artículo en el que decía “Siria es una trampa”. Me preguntaba cómo es posible que no pudieran matar a Bashar-al-Ássad. La respuesta es que quieren que Irán, Irak, Turquía e incluso Rusia se desgasten en Siria. No quieren cerrar el conflicto. Cuanto más larga sea la guerra, mejor… (...)"          ( Entrevista a la politóloga Nazanin Armanian, Enric Llopis , Rebelión, 02/08/16)

5.4.16

Dinamarca es el 2º país europeo con mayor porcentaje de yihadistas... así que una extensa red de trabajadores sociales, padres, profesores, y asociaciones juveniles tratan de integrarlos socialmente. Es la propia comunidad musulmana la que trabaja para prevenir el extremismo

"(...) Consideramos que es fundamental acudir a las causas sociales del fenómeno del terrorismo islamista para poder erradicarlo. Recientemente ha sido difundido en los medios de comunicación un vídeo en el que se puede ver a los hermanos Abdeslam bailando y bebiendo en una discoteca de Bruselas.

 Nada hacía prever que ocho meses después estos dos jóvenes perpetrarían y ejecutarían con precisión la matanza que dejó ciento treinta fallecidos en París. Los hermanos Abdeslam nacieron en Bruselas y crecieron en el barrio de Molenbeek. Forman parte de toda una generación de jóvenes musulmanes que a pesar de haber nacido en Europa, no se ha integrado en la sociedad. 

Muchos de estos jóvenes se encuentran en situaciones de marginalidad, de exclusión social y cometen delitos menores. Y algunos de ellos abrazan el extremismo radical buscando un sentido a sus vidas. Viajan a Siria, se enlistan para combatir en las filas de Daesh, son adiestrados militarmente y retornan a Europa para planear y cometer atentados terroristas.

Las medidas de vigilancia y seguridad son necesarias para prevenir futuros ataques, pero deben ir acompañadas de políticas de integración que eviten la radicalización de los jóvenes musulmanes europeos.

 El terrorismo islamista debe comenzar a tratarse como un problema social. En este sentido, es muy interesante el plan de prevención que se está llevando a cabo en la ciudad danesa de Aarhus. 

Dinamarca es, tras Bélgica, el segundo país europeo con mayor porcentaje de jóvenes que han viajado a luchar en Siria o Iraq (27 por cada millón de habitantes). El Modelo Aarhus ofrece a aquellos jóvenes retornados que no han cometido delitos en Siria la posibilidad de reintegrarse en la sociedad. 

También trata de persuadir a los que tienen intención de marcharse a combatir para que finalmente no lo hagan. Se basa en una extensa red de trabajadores sociales, padres, profesores, y asociaciones juveniles que alertan a la policía cuando detectan que una persona está en riesgo de radicalizarse.

 Estos jóvenes reciben atención personalizada y orientación por parte de mentores y pueden acudir además a grupos de autoayuda. Es la propia comunidad musulmana la que trabaja para prevenir el extremismo entre sus jóvenes.

Al hilo de este ejemplo conviene destacar las palabras que pronunció la Alta representante de la Unión para Asuntos exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, nada más conocer los atentados de Bruselas: “creemos en el Islam de la paz, la cooperación y el diálogo, que es lo que necesitamos en esta región y en Europa”. Hizo estas declaraciones en Amman, acompañada de su homólogo jordano al que abrazó entre lágrimas al terminar la rueda de prensa. (...) 

Como reconoció en un reciente artículo el escritor Antonio Muñoz Molina, la idea de Europa no se basa en “los lazos místicos de la sangre, ni en una lengua primigenia, ni en la leyenda de una comunidad originaria. Nadie se va a llevar la mano al corazón delante de una bandera europea, ni va a dejar que le corran lágrimas por la cara al escuchar su himno”. 

Sin embargo, Europa representa un horizonte, un auténtico proyecto de futuro basado en los valores de la solidaridad, la tolerancia y la paz. Sólo defendiendo y poniendo en práctica esos valores que propugnó Robert Schuman podremos algún día vencer al terror."                  (Nicolás Hernando de Larramendi, El País, 05/04/16)

18.2.16

La guerra contra el terrorismo“ ha sido el invento propagandístico más eficaz desde el fin de la guerra fría

"(...) La „guerra contra el terrorismo“ ha sido el invento propagandístico más eficaz desde el fin de la guerra fría, dice el investigador alemán Imad Mustafá

 El miedo y la narrativa de la “guerra contra el terrorismo” sirven para justificar medidas de seguridad y endurecimiento interno, acordes con los desmontes socioeconómicos del Estado social que sostuvo el consenso después de la Segunda Guerra Mundial en los principales países de Europa Occidental.

 De puertas afuera sirven para justificar las guerras neocoloniales en Oriente Medio, que por sus recursos es una de las regiones estratégicamente más importantes del mundo.

“Occidente es parte del terrorismo porque suministra armas y mantiene guerras petroleras y gasísticas en Oriente Medio”, dice con su acostumbrada claridad, Oskar Lafontaine.

“Hasta que los Obama, Merkel, Hollande y demás políticos occidentales entiendan que las madres de Iraq, Afganistán, Siria, Yemen y de todas partes donde la comunidad de valores occidental mantiene guerras, lloran junto a sus hijos igual que las madres en París, no se podrá luchar contra el terrorismo”.  (...)

 “Los criminales de guerra y terroristas Bush y Blair, siguen sin comparecer ante el tribunal internacional de justicia. Sin embargo, la ley antiterrorista alemana dice que hay que fichar como terroristas a las “personas que emplean violencia de forma ilegal como medio para la consecución de intereses políticos o religiosos”.

Se comprenden los gritos de los firmes políticos europeos que siembran el caos dentro y fuera de sus países: intentar comprender este cuadro solo puede ser desestabilizador para ellos y lo que representan. Por eso llaman a cerrar filas y a no pensar."          (,Barcelona, La Vanguardia, 22 enero, 2016)

7.12.15

El régimen saudí es famoso por financiar a las redes yihadistas, ¿bombardeará Francia a Arabia Saudí?

"(...) Francia siempre está en guerra. Sale de una guerra en Afganistán con innumerables civiles asesinados y siguen burlándose los derechos de las mujeres mientras los talibanes reinan en el terreno. 

Sale de una guerra en Libia que deja el país en ruinas, miles de muertos y montones de armas que surten a todas las «yihads». Sale de una intervención en Malí y Los grupos yihadistas vinculados a Al-Qaida no dejan de avanzar y perpetrar masacres. En Bamako Francia protege a un régimen corrupto hasta la médula, igual que en Níger y Gabón. 

¿Los oleoductos de Oriente Medio, el uranio explotado en condiciones monstruosas por Areva o los intereses de Total y Bolloré no tienen nada que ver con esas intervenciones, muy selectivas, que dejan los países devastados? 

En Libia, en la República Centroafricana o en Malí Francia no ha preparado ningún plan para ayudar a las poblaciones a salir del caos. No basta con impartir lecciones de pretendida moral (occidental). ¿Qué esperanza de futuro pueden albergar las poblaciones condenadas a vegetar en los campos o a sobrevivir entre las ruinas? 

¿Francia pretende destruir al Estado Islámico? Con los bombardeos multiplica los yihadistas. Los Rafale matan a civiles tan inocentes como los de Bataclan. Como en Irak, algunos de esos civiles acabarán solidarizándose con los yihadistas, esos bombardeos son bombas de relojería. 

El Estado Islámico es uno de nuestros peores enemigos: masacra, decapitad, viola, oprime a las mujeres, recluta a los niños y destruye el patrimonio de la humanidad. Pero al mismo tiempo Francia vende al régimen saudí, famoso por financiar a las redes yihadistas, helicópteros de combate, barcos patrulleros, centrales nucleares. Arabia Saudí acaba de encargar 3.000 millones de dólares en armamento. 

Ha arreglado la factura de los dos barcos Mistral vendidos al Egipto del mariscal Al Sissi que reprime a los demócratas de la primavera árabe. ¿Acaso no decapitan en Arabia Saudí? ¿No amputan las manos? ¿No viven las mujeres en semiesclavitud? 

En coalición con el régimen de Yemen la aviación saudí bombardea a la población civil destruyendo de paso tesoros arquitectónicos. ¿Bombardeará Francia a Arabia Saudí? ¿O la indignación fluctúa según los acuerdos económicos del momento? 

La guerra a la yihad, marcialmente hablando, también se libra en Francia. ¿Pero cómo evitar que los jóvenes se desvíen, en particular los nacidos en medios populares, si son discriminados en todas partes, en la escuela, en los empleos, en el acceso a la vivienda y por sus creencias? ¿Metiéndolos en la cárcel? ¿Estigmatizándolos de antemano? ¿Hurtándoles otras condiciones de vida? ¿Negándoles la dignidad que reclaman? 

Estamos aquí. La única forma de combatir a nuestros enemigos está aquí, en este país convertido en el segundo vendedor de armas del mundo, rechazando un sistema que en aras del beneficio a corto plazo crea injusticias por todas partes. La violencia de un mundo que hace 14 años Bush hijo nos prometió reconciliado, apaciguado y ordenado, no nació en el cerebro de Bin Laden o del Estado Islámico. 

Nació y prolifera en la miseria y las injusticias que, como muestran los informes de la ONU año tras año, crecen entre los países del Norte y del Sur y dentro de los países denominados ricos. La opulencia de unos tiene la contrapartida de la explotación y la opresión de los demás. No haremos retroceder la violencia sin atacar a sus raíces. No existen atajos mágicos, las bombas no lo son.(...)"              (Libération , en Rebelión, 27/11/15)

23.11.15

La intensidad de los procesos de radicalización yihadista alcanza en Francia cotas sin precedentes, sobre todo entre jóvenes descendientes de inmigrantes musulmanes

"(...) Francia es el blanco preferente de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y sus organizaciones asociadas en la región. Desde que una intervención militar francesa puso fin en 2013 al condominio yihadista que mantuvieron en el norte de Malí durante casi un año, se han sucedido los juramentos de venganza hacia Francia, que en agosto de 2014 extendió al conjunto del Sahel su misión militar contra el terrorismo con la Operación Barkhane.

Hace algunos días, el máximo dirigente de Ansar al Din, una de esas entidades subordinadas a la rama norteafricana de Al Qaeda, emitió una proclama en la que amenazaba a Francia e instaba a la yihad contra los franceses dentro y fuera del territorio maliense. Meses antes había hecho algo muy parecido un destacado miembro de otra organización afín, llamada Al Morabitún, asimismo activa en la zona.  (...)

Entre tanto, la intensidad de los procesos de radicalización yihadista alcanzaba en Francia cotas sin precedentes, sobre todo entre jóvenes, descendientes de inmigrantes musulmanes, afectados por una explosiva combinación de insatisfacción existencial, privación relativa, odio inducido y crisis de identidad. Francia se había convertido, con no menos de 1.550, en el principal país occidental productor de yihadistas extranjeros para el Estado Islámico y el Frente al Nusra. 

A lo largo de 2012, año de los atentados de Toulouse y Motauban, se detuvo en Francia a cerca de 90 sospechosos de estar implicados en actividades de terrorismo yihadista. En 2013 fueron unos 145. En 2014 la cifra se aproximaba a los 188. En 2015 los servicios franceses dedicados a prevenir y combatir el terrorismo yihadista, otrora muy eficaces, estaban ya desbordados. Lo ocurrido el viernes no va a ser lo último."               (   , El País, 14 NOV 2015)