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11.8.24

Sr. Vendrell, no es cierto que hoy día haya una «mayoría plurinacional y progresista en el Estado». En todo caso, hay una mayoría parlamentaria que apoya a un gobierno de progreso pues, con todos los respetos, no se puede calificar como progresista a Junts (muy de derechas y supremacista) o incluso al PNV...ha sido evidente que el acuerdo, en lugar de reforzarla, más bien ha quebrado desde el principio la sintonía entre las fuerzas que conforman la mayoría progresista... porque el acuerdo PSC-ERC persigue la confederación, algo de naturaleza y consecuencias bien distintas al federalismo... No hay ningún estado federal en donde se llegue a donde pretende llegar el acuerdo PSC-ERC en materia de gestión o de normativa... No es verdad que existan agencias tributarias que sustituyan a la estatal en los territorios... y retuerce la realidad Vendrell cuando afirma que «el principio de ordinalidad no pretende acabar con el principio de solidaridad». La ordinalidad provoca que sujetos que pagan los mismos impuestos no reciban los mismos servicios, produciendo una flagrante inequidad... La preferencia soberanista de quienes gobiernan Sumar es legítima, pero en su propia organización y en su grupo parlamentario hay quien está defendiendo con coherencia y rigor otras posiciones y cabe esperar que el debate se cierre positivamente, con argumentos de peso y realistas... sus argumemntos soberanistas alguna relación han de tener con la pérdida tan rápida del gran capital político y las expectativas electorales que acumuló Yolanda Díaz (Juan Torres López)

 "Hace unos días critiqué en un artículo que dirigentes del PSOE hicieran política sin principios, dando por bueno un acuerdo con privilegios de financiación para Cataluña que pocos días antes habían considerado inaceptable.

Hoy quiero criticar la posición de Josep Vendrell que presumo es la mayoritaria de Sumar, pues la expone en El País como responsable de Modelo Territorial y Plurinacionalidad de Movimiento Sumar. En este caso, no puedo decir que haga política sin principios. Todo lo que dice en defensa del acuerdo entre PSC y ERC responde a los planteamientos soberanistas que él y el grupo que se hizo con el control de Sumar desde el principio han venido practicando. Y que, por cierto, alguna relación han de tener con la pérdida tan rápida del gran capital político y las expectativas electorales que acumuló Yolanda Díaz.

Nada puedo decir sobre el deseo de futuro que expresa Vendrell cuando afirma: «los acuerdos son (…) una oportunidad para dar un nuevo paso en la superación del conflicto catalán con una mayoría parlamentaria basada en las políticas sociales, como el derecho a la vivienda y la sanidad, y en la mejora del autogobierno, poniendo fin a la dinámica de bloques irreconciliables». Así sea, es lo único que puedo desearle.

Sí debo señalar que Vendrell es sumamente optimista, por no decir que ingenuo o incluso algo manipulador de la realidad, cuando asegura que «el desarrollo de estos acuerdos permitirá consolidar la mayoría plurinacional y progresista en el Estado».

En primer lugar, porque no es cierto que hoy día haya una «mayoría plurinacional y progresista en el Estado». En todo caso, hay una mayoría parlamentaria que apoya a un gobierno de progreso pues, con todos los respetos, no se puede calificar como progresista a Junts (muy de derechas y supremacista) o incluso al PNV (por muy demócrata que sea la derecha nacionalista que representa). En segundo lugar, porque ha sido evidente que el acuerdo, en lugar de reforzarla, más bien ha quebrado desde el principio la sintonía entre las fuerzas que conforman la mayoría progresista. Desde el interior del PSOE hasta en Podemos, pasando por Compromis, Chunta Aragonesista, Izquierda Unida e incluso dentro de Sumar, se han manifestado desacuerdos muy de fondo que no permiten augurar lo que Vendrell vaticina. Por el contrario, es casi seguro que habrá fisuras, si no rupturas, (y con razón) más que reforzamiento de las actuales alianzas.

Para tratar de defender el acuerdo, Vendrell recurre a la vieja letanía del soberanismo en la que no voy a entrar, porque es imposible hacerlo. No hay base objetiva que la sostenga y, por tanto, que permita criticarla. El soberanismo no aporta hechos, ni datos contrastados, sino argumentos retorcidos para poder llegar al resultado retórico definido previamente que se desea alcanzar. Eso hace, por ejemplo, cuando habla de federalismo plurinacional basado en la «lógica de soberanías compartidas y de igualdad ciudadana». Un concepto forzado e incluso tramposo, porque en el federalismo no existen «soberanías compartidas», en plural, sino una soberanía indivisible. Si un Estado, región o territorio comparte su soberanía con otros es porque la tiene como propia y, entonces, no la compartiría porque se federe, sino porque se confedera. Lo que defiende Vendrell y de facto persigue el acuerdo PSC-ERC es esto último, la confederación, algo de naturaleza y consecuencias bien distintas al federalismo; y, sin necesidad de ser experto en estos temas para poder reconocerlo, claramente inconstitucional.

Para tratar de defender los acuerdos en materia de financiación autonómica, Vendrell vuelve a retorcer la realidad y los argumentos. Iré por partes y de forma muy rápida y sencilla para que se me entienda bien:

– Dice el dirigente de Sumar: «las comunidades tienen una amplia capacidad de gasto, pero ninguna capacidad para decidir sobre las figuras tributarias que proporcionan el 50% de sus ingresos». Es decir, Vendrell ve un inconveniente en lo que es una virtud del sistema: las políticas o normas que afectan a todo el Estado y a todas las comunidades, como puede ser el caso de impuestos estatales como el IRPF o el IVA, no pueden decidirse troceadamente, si se me permite la expresión.

– Acto seguido, Vendrell afirma: «hay margen para ampliar la capacidad normativa y para que la gestión, con una adecuada coordinación, radique en los territorios como ya ocurre en muchos países federales». Hace de nuevo trampa. No hay ningún estado federal en donde se llegue a donde pretende llegar el acuerdo PSC-ERC en materia de gestión o de normativa. No es verdad que existan agencias tributarias que sustituyan a la estatal en los territorios, ni normativa de regiones o estados federados sobre políticas, instituciones o tributos de carácter estatal.

– Vuelve Vendrell a retorcer los argumentos cuando dice: «Disponer de mayor autonomía fiscal no es un privilegio». Sabe Vendrell perfectamente que el privilegio que se critica no es eso, sino que, para ello, Cataluña se salga del sistema común para disfrutar de otro basado en la singularidad y la bilateralidad que es materialmente imposible de extender a las demás comunidades y que, además, reduce los ingresos de todas ellas.

– Asegura Vendrell: «Ninguna comunidad autónoma debe perder recursos, sino todo lo contrario». Se trata, en este caso, de una afirmación que va en contra no sólo de la abundantísima literatura económica disponible, sino de la multitud de experiencias que muestran que, cuando se hace lo que establecen los acuerdos que defiende Vendrell, disminuye la eficiencia, aumenta la evasión fiscal, disminuyen los ingresos del Estado y los de todas las comunidades y, a la larga, incluso los del territorio privilegiado.

– También retuerce la realidad Vendrell cuando afirma que «el principio de ordinalidad no pretende acabar con el principio de solidaridad». La retuerce porque la ordinalidad no es que pretenda o no pretenda eso; es que lo hace inevitable pues, por definición, la aplicación de ese principio necesariamente impide la nivelación por parte del Estado que garantice la redistribución suficiente  y la equidad. La ordinalidad provoca que sujetos que pagan los mismos impuestos no reciban los mismos servicios, produciendo una flagrante inequidad. ¿Hay algo fiscalmente más insolidario?

Y también retuerce Vendrell la realidad en este caso, cuando pone el ejemplo de Alemania para defender la ordinalidad que reclaman los acuerdos. Como han señalado en un artículo reciente Manuel Medina y Luis Angel Hierro, catedráticos de Derecho Constitucional y Economía Aplicada, respectivamente, en ese país sólo se aplica dicho principio muy parcialmente, en un nivel de financiación inter Lander, pero nunca cuando se trata de financiación del Estado.

– Más adelante, recurre Vendrell a un argumento sorprendente como prueba de la bondad de estos acuerdos. Dice el dirigente de Sumar: «la mayor parte de las reformas del sistema de financiación (1993, 1996, 2009) se han iniciado con acuerdos de Gobiernos del PSOE o del PP con fuerzas políticas catalanas o con el Gobierno catalán provocando en un principio dramáticos rasgados de vestiduras con argumentos muy parecidos a los actuales, para acabar siendo debatidas y acordadas en marcos multilaterales y aprobadas en las Cortes con las modificaciones legislativas correspondientes». Lleva razón Vendrell. Ha ocurrido así, como él dice, pero olvida señalar que ha sido justamente eso lo que ha hecho que las reformas hayan ido complicando, desnaturalizando y haciendo cada vez más imperfecto el sistema. El argumento de Vendrell es tan razonable como el de un médico que primero rompiese la pierna de su paciente, luego la escayolara y acabase diciendo que hay que alegrarse de que -gracias a la escayola- no se haya quedado sin poder andar. La realidad es que el sistema no se ha ido modificando como resultado de un planteamiento de reforma general, como debiera ser, sino a base de tironeos, para zurcir los rotos que provocaba, como en este caso, el cortoplacismo oportunista vinculado a las negociaciones de investiduras presidenciales. En contra de lo que defiende Vendrell, un partido progresista no puede defender ese proceso, sino que los asuntos que afectan a todos se deben plantear y resolver entre todos, multilateralmente y no con bilateralidad. Es la única forma de evitar los privilegios.

– Dice Vendrell: «Lo peor que podría hacer la izquierda es asumir el marco de la confrontación entre territorios». Lleva razón, pero olvida decir que ese marco es el que, precisamente, ha creado el nacionalismo, el españolista de la derecha y el de las periferias, de derecha y de izquierdas; y, por extensión el soberanismo que Vendrell defiende y practica y que ha impuesto a Sumar. Es ese tipo de marco el que lleva consigo un acuerdo como el que han firmado PSC y ERC (un partido al que, como dijo una de sus diputadas a Pedro Sánchez, «le importa un comino la gobernabilidad de España»).

Las razones que aporta Vendrell para defender los acuerdos son auténticos no-argumentos. Se basan en la mera retórica. No basta con decir, como dice, que «es compatible reconocer la singularidad catalana y dar respuesta a las justas demandas de una mejor financiación de todas las comunidades». La literatura científica y la experiencia han demostrado con números y hechos que eso no es lo que ocurre en la realidad.

A Vendrell y a los dirigentes de Sumar que sostienen este tipo de discurso les sucede lo que tantas veces ha denunciado Noam Chomsky que le pasa a mucha gente en nuestra época: «no cree en los hechos». Y es lamentable que se haga política, de derechas o de izquierdas, con semejante sesgo.

La preferencia soberanista de quienes gobiernan Sumar es legítima, sin duda ninguna, y tienen todo el derecho a defenderla, como igualmente lo tienen a creer que lo que dicen es lo cierto. Pero, también deberían asumir la responsabilidad de contrastar sus opiniones con la realidad y la experiencia. En su propia organización y en su grupo parlamentario hay quien está defendiendo con coherencia y rigor otras posiciones y cabe esperar que el debate se cierre positivamente, con argumentos de peso y realistas; aunque el modo en que el grupo de inspiración soberanista de Vendrell ha dirigido hasta ahora a Sumar no permite ser muy optimista."                 (Juan Torres López, blog, 10/08/24)

14.12.23

El Pacto de Estabilidad encierra a todos en la jaula de la austeridad... no serán sólo los países “latinos” –Francia, España, Italia (cuyo gobierno es increíblemente tímido en este tema)– los que sufrirán como resultado, sino también Alemania, los Países Bajos y los demás países que han optado por sacrificarse en el altar de la austeridad... Idealmente, el Pacto de Estabilidad podría haberse utilizado para impulsar la integración estableciendo una política fiscal común, con ingresos y gastos comunes, y una política industrial común... podría haber servido al menos para dar a los Estados miembros un poco más de margen de respiro, incluso vinculando la emisión de nueva deuda a inversiones estratégicas (la llamada “deuda buena”) para desalentar el gasto improductivo. Pero en cambio, esta oportunidad ha sido desperdiciada, todo por culpa de los países llamados “austeros”, encabezados por Alemania

 "Idealmente, el Pacto de Estabilidad podría haberse utilizado para impulsar la integración estableciendo una política fiscal común, con ingresos y gastos comunes, y una política industrial común. Definitivamente, Europa necesitaría una agencia de inversión con un gran presupuesto para apoyar inversiones estratégicas en las transiciones energética y digital. Alternativamente, el pacto revisado podría haber servido al menos para dar a los Estados miembros un poco más de margen de respiro, incluso vinculando la emisión de nueva deuda a inversiones estratégicas (la llamada “deuda buena”) para desalentar el gasto improductivo. 

 Pero en cambio, esta oportunidad ha sido desperdiciada, todo por culpa de los países llamados “austeros”, encabezados por Alemania. Y no serán sólo los países “latinos” –Francia, España, Italia (cuyo gobierno es increíblemente tímido en este tema)– los que sufrirán como resultado, sino también Alemania, los Países Bajos y los demás países que han optado por sacrificarse en el altar de la austeridad.

 ¿Qué es el Pacto de Estabilidad? El Pacto de Estabilidad y Crecimiento es el sistema de normas que limita el gasto público de los estados de la Unión Europea. El pacto, que fue suspendido a causa de la pandemia, volverá a entrar en vigor el 1 de enero de 2024 si para entonces no se puede acordar ninguna modificación. Como muchas otras normas a nivel europeo, este pacto ha sido moldeado por los principios de austeridad y neoliberalismo: no es casualidad que todo el mundo lo llame "Pacto de Estabilidad", dejando de lado el "crecimiento" que también debería estar en el centro del acuerdo. políticas fiscales de la Unión y sus Estados miembros. Además, el Pacto tiene efectos procíclicos, lo que significa que añade la carga de la austeridad a un clima económico negativo, como ocurrió durante la crisis financiera de 2010, con consecuencias muy graves para los pueblos de Europa.

 Dado que muchos países aún no han reembolsado la deuda que contrajeron para contrarrestar los efectos económicos de la pandemia, y debido a la necesidad de realizar fuertes inversiones para financiar las transiciones energética y digital, en abril la Comisión Europea presentó una propuesta para reformar el pacto.

 También influyó la presión para aumentar el gasto militar por parte de los países miembros en el contexto de la guerra entre Rusia y Ucrania. Si bien mantiene el marco de normas consagradas en los Tratados, la propuesta de la Comisión tenía como objetivo abandonar el actual enfoque único para todos los Estados miembros en favor de uno que tenga en cuenta las circunstancias nacionales específicas.

 Bruselas propuso una “vía de ajuste fiscal” de cuatro años para cada Estado miembro que no cumpla uno de los criterios de Maastricht. La senda de ajuste podría ampliarse otros tres años si se planifican reformas estructurales o inversiones estratégicas para estimular el crecimiento.

 Sin embargo, Alemania se ha mostrado hostil a esta reforma desde el principio, ya que, según Berlín, personalizar las vías socavaría la “disciplina fiscal”, al ser el resultado de negociaciones bilaterales entre el Estado miembro y la Comisión. A finales de abril, el Ministro de Economía alemán, Lindner, ya pedía “normas más vinculantes”. Desde entonces, el texto legislativo ha sido revisado varias veces, cada vez hacia mayores restricciones. Los países “latinos”, encabezados por Francia, cedieron en muchos frentes, por ejemplo acordando reintroducir reglas automáticas de reducción de la deuda y el déficit. Pero Alemania ahora quiere que un país sometido al procedimiento de déficit excesivo no tenga flexibilidad, incluso si invierte en defensa o en la transición verde.

 En resumen: la austeridad como agenda política para Europa. Este fue el tema polémico en el enfrentamiento del viernes, y los franceses no estaban dispuestos a ceder en este último punto. Pero al final, Alemania sabe que tiene la ventaja: si no se llega a un acuerdo, en un mes el viejo pacto pro austeridad y antiinversión que tanto ama volverá a estar en vigor. 

  Si se llega a un acuerdo, el nuevo pacto podría presentarse al Parlamento antes de las elecciones previstas para junio y entrar en vigor en 2025. Mientras tanto, las normas existentes se ajustarían en previsión de las nuevas. Sin embargo, en este punto está claro que el compromiso final no afectará en absoluto el resultado final del pacto – es decir, la austeridad – y probablemente sólo terminará dando a los estados un mínimo de flexibilidad para el único punto en el que todos están centrados. ahora mismo, ya sea Alemania, Francia o Italia: gasto militar."                 ( Stefano Ungaro, Il Manifesto Global, 12/12/23; traducción google)

18.5.22

Piketty: Mélenchon y la "Nueva Unión Popular" defienden la armonización social y fiscal en Europa y el paso a la regla de la mayoría. Intentar hacerlos pasar por antieuropeos, cuando son los más federalistas de todos, es una burda maniobra... Es Europa la que ha liderado al mundo y a Estados Unidos en la persecución de una fiscalidad cada vez más baja de los beneficios de las multinacionales... Para acabar con el dumping fiscal, social y medioambiental en Europa, debemos tanto hacer propuestas concretas de carácter social-federalista... Francia podría imponer ya un tipo impositivo mínimo del 25% o el 30% a las empresas radicadas en paraísos fiscales que vendan bienes y servicios en Francia

 "(...) Pasemos a la cuestión europea. Todos los partidos de la "Nueva Unión Popular" defienden la armonización social y fiscal en Europa y el paso a la regla de la mayoría. Intentar hacerlos pasar por antieuropeos, cuando son los más federalistas de todos, es una burda maniobra. Los liberales que se declaran europeos no hacen más que utilizar la idea de Europa para llevar a cabo sus políticas antisociales. Al hacerlo, son ellos los que ponen en peligro a Europa.

Si las clases populares votaron masivamente contra Europa en los referendos de 1992 y 2005, y de nuevo en el voto del Brexit en 2016, es principalmente porque la integración europea, tal como se ha concebido hasta ahora, favorece estructuralmente a los actores económicos más poderosos y móviles, en detrimento de los más frágiles.

 Es Europa la que ha liderado al mundo y a Estados Unidos en la persecución de una fiscalidad cada vez más baja de los beneficios de las multinacionales, hasta el punto de que algunos se felicitan ahora por un tipo mínimo del 15%, apenas superior al irlandés del 12,5%, con, además, múltiples elusiones, y en todo caso muy inferior a lo que pagan las pymes (pequeñas y medianas empresas) y las clases medias y trabajadoras. Es una mentira pretender que el problema se resuelva manteniéndose dentro de la regla de la unanimidad.

Para acabar con el dumping fiscal, social y medioambiental en Europa, debemos tanto hacer propuestas concretas de carácter social-federalista a nuestros socios como tomar medidas unilaterales para salir del atolladero. Por ejemplo, como ha demostrado el Observatorio Fiscal Europeo, Francia podría imponer ya un tipo impositivo mínimo del 25% o el 30% a las empresas radicadas en paraísos fiscales que vendan bienes y servicios en Francia. (...)"   
          

 (Piketty, blog, 10/05/22; Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator)

 

Para luchar contra las epidemias y como alternativa a la salida del euro de los países del Sur, o como salida de emergencia ante la (más probable) ruptura de la UE por parte de los países del Norte (o de la Francia de Mélenchon)... hay que conseguir la soberanía financiera... implantando una moneda digital paralela de circulación interna, en paridad 1:1 con el euro (¿europeseta electrónica?), en España: 

La propuesta de Garzón, basada en el Trabajo Garantizado:

Cómo aplicar el Trabajo Garantizado en ayuntamientos y autonomías... financiándolo con créditos fiscales municipales

Para Ecuador:

Hacia una "moneda electrónica paralela" para afrontar la crisis... en Ecuador (o en España) ¿Por qué y cómo hacerlo?

Para conseguir un monopolio financiero mundial, Facebook propone su propia moneda digital... LIBRA

Otras propuestas: 


Susana Martín Belmonte propone una 'coronamoneda' digital para potenciar la renta de cuarentena... una renta vehiculada a través de una moneda ciudadana digital descargable de una app y con respaldo del Banco de España.
Enlace: http://ojeandoelestadodelpais.blogspot.com/2020/04/coronamoneda-digital-para-potenciar-la.html 

El prometedor dinero fiscal

Emitir 'GREUROS'. Entre la salida del Euro, y la aceptación de la austeridad de la Troika, existe una tercera vía que se basa en la recuperación parcial de la soberanía monetaria

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (la sitúa en el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.


Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )

Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:

- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html


- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html

- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:

-Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html

- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm

Más información en:
 
 
 
 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

22.2.22

Piketty: “España, Francia, Italia y Alemania deberían formar una coalición basada en fiscalidad común, transición energética y justicia social”

 " (...) Usted en su libro propone como una de las soluciones el federalismo a escala mundial y regional.

La concepción de uniones regionales basadas en la fiscalidad común y la transparencia financiera son relevantes ya que servirían para solventar muchos problemas. Lo que no se puede es aplicar las mismas soluciones sin tener en cuenta la situación de los países de una región del mundo o simplemente sobre la base del libre comercio y la libre circulación de capitales. 

Necesitamos una regulación común de fiscalidad y esto se puede aplicar a Latinoamérica, Europa y África. Todavía no existe ningún organismo multilateral de países de tipo fiscal en el mundo. En cualquier región del mundo, se puede construir un modelo más igualitario mediante nuevas formas de cooperación o de federalismo, con fiscalidad común y objetivos sociales para el futuro. 

 Sin embargo, la historia nos ha mostrado que la creación de organismos multilaterales (FMI, Banco Mundial, OMC...) no solo no ha sido la solución sino que para muchos países ha sido una generación de problemas para su población.

Estas organizaciones consiguieron al principio algunos éxitos pero posteriormente se adhirieron a una planteamientos políticos más cercanos a la revolución conservadora de los años 80 del siglo XX, utilizando las quitas de la deuda de países que estaban ahogados económicamente como palanca ideológica, en lo que se puede definir como un chantaje.

Algo similar ocurre con la Unión Europea, cuya construcción ha tenido más en cuenta la libre circulación de capitales que el bienestar de las personas. Por este motivo se genera una desafección contra estas grandes instituciones que realmente no solucionan los problemas de los ciudadanos. Hay que poner en marcha una coalición a nivel europeo con un número reducido de países, por ejemplo, España, Francia, Italia, Alemania, que desarrollen proyectos más ambiciosos en fiscalidad común, transición energética y justicia social. 

Que las iniciativas de actores más importantes en este grupo reducido pueda servir como ejemplo de lo que se puede hacer. Si funciona, se podrá convencer a más países en Europa y en el mundo. Si esperamos que las cosas sucedan a nivel de las Naciones Unidas, nunca va a funcionar.(...)"            

 (Entrevista a Thomas Piketty, Rodrigo Ponce de León, eldiario.es, 14/12/19)

3.9.21

Wolfgang Münchau: Los defensores de una Europa federal se enfrentan a la mayor oposición no de los euroescépticos, sino de los funcionalistas proeuropeos, que reducen la UE a un foro intergubernamental... Es muy posible que los proeuropeos como nosotros nos preguntemos seriamente si la integración europea seguiría estando moralmente justificada si la UE ejerciera poderes soberanos sin un marco legal y constitucional adecuado...

 "¿Progreso a través de la crisis? En realidad no.

Si hay una cuestión en la que en Eurointeligencia hemos discrepado más que en ninguna otra con el consenso político de Bruselas, es en la noción de una vía informal, no constitucional, hacia la integración europea. La respuesta durante la crisis de la deuda soberana de la zona del euro y durante la pandemia se basó en gran medida en la cooperación ad hoc y la creación de instituciones ad hoc. 

Tenemos el MEDE, una unión bancaria disfuncional, y ahora un fondo de recuperación que es aclamado como precursor de un eurobono. Sin embargo, tenemos un tratado sin cambios que carece de la base constitucional para una unión política y económica. El Tribunal Constitucional alemán tiene mucha razón al afirmar que la soberanía recae en los electorados nacionales en este momento.

En nuestra serie continua sobre el futuro constitucional de Europa, retomamos un artículo de Stefan Auer and Nicole Scicluna. Aunque no podemos hacer justicia a un ensayo largo en un breve resumen, podemos sin embargo recoger un punto pertinente que creemos que merece ser discutido. En su ensayo, los autores ponen el dedo en lo que consideramos la cuestión más importante de la integración europea de nuestro tiempo: si las diversas medidas excepcionales adoptadas en la última década durante las crisis consecutivas podrían llegar a integrarse en un futuro marco constitucional.

Al igual que nosotros, los autores se muestran muy escépticos con respecto a lo que denominan relatos celebratorios de la crisis como oportunidad. Hemos escrito sobre las ilusiones que se esconden tras la alabanza del fondo de recuperación como futuro eurobono. Auer y Scicluna sostienen que una consecuencia a largo plazo de esta mentalidad será la erosión de los canales de responsabilidad democrática de una manera que no se puede deshacer fácilmente. En otras palabras, los proeuropeos, como nosotros, se enfrentarán en un momento dado a una elección entre la defensa de la integración europea o la responsabilidad democrática.

Los defensores de una Europa federal se enfrentan a la mayor oposición no de los euroescépticos -el diablo que conocemos- sino de los funcionalistas proeuropeos, que reducen la UE a un foro intergubernamental. No tienen ninguna ambición de reforma constitucional. Consideran que la legitimidad democrática no es un problema, y consideran que la parte institucional y jurídica de la integración europea está prácticamente terminada.

Nosotros mismos nos hemos vuelto cada vez más escépticos con respecto a la perspectiva funcionalista, aunque sólo sea porque no está funcionando bien: la diversificación de la UE a partir de sus competencias principales, como el comercio y el mercado único, no ha tenido éxito en general. La unión monetaria trajo consigo la austeridad y una escala de subinversión varias veces superior al tamaño del fondo de recuperación. La voz de Europa en el mundo está hoy muy disminuida.

Mientras que nosotros nos hemos centrado en el aspecto económico, y más recientemente en el programa de la UE de próxima generación, los autores llegan a la misma conclusión, pero a mayor escala. Compartimos con los autores

    "reservas sobre la viabilidad de constitucionalizar los poderes de emergencia a nivel supranacional, al tiempo que reconocemos que dichos poderes serían necesarios para que la política de la UE funcione eficazmente tanto en los malos tiempos como en los buenos".

Una pregunta importante que hay que plantear en este momento es ¿qué pasará si las reformas constitucionales fracasan? Es muy posible que los proeuropeos como nosotros nos preguntemos seriamente si la integración europea seguiría estando moralmente justificada si la UE ejerciera poderes soberanos sin un marco legal y constitucional adecuado. Hemos ido más allá del viejo argumento a favor o en contra de Europa. Se trata de un argumento sobre la responsabilidad democrática y los retos del siglo XXI."
                  

(Wolfgang Münchau , Eurointelligencie, 02/09/21; Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator)

23.6.21

Wolfgang Streeck, director emérito del Max Planck Institute: El euro es la fuente última de la riqueza alemana... no está en absoluto claro por qué Italia, España y Francia muestran tanto entusiasmo por depender del mismo... pero para Alemania se trata de su cuerda de salvamento... la devastación económica de los países mediterráneos es estructural, enraizada en su abdicación de la soberanía monetaria, y es tan profunda que no puede ser remediada mediante las transferencias. La hora de la verdad se aproxima para las promesas vacías de Alemania

"(...) En el conflicto que enfrenta al Tribunal Constitucional alemán y el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, observamos la lucha desplegada entre dos tribunales de última instancia poderosos sobre quién es realmente la última instancia, lo cual plantea la cuestión general de la naturaleza de la UE bien como organización internacional, bien como Estado federal. (...)

En general, los amplios poderes del Tribunal Constitucional alemán constituyen una posibilidad de veto incómodo para los distintos gobiernos en lo que atañe tanto a la política externa como a la política interior. Esto es así aunque en ocasiones la referencia al Tribunal como potencial aguafiestas pueda mejorar la posición negociadora del país. (...)

El Tribunal insiste, sin embargo, en su autoridad para decidir si las acciones de los órganos del Estado alemán, en este caso el Bundesbank, podrían infringir los derechos constitucionales democráticos y políticos de los ciudadanos y ciudadanas alemanes, alegando que aquellas acciones no están cubiertas por la norma constitucional alemana o por los tratados internacionales legalmente ratificados por el Estado alemán.

Las implicaciones de ello son enormes. El Tribunal Constitucional alemán, adecuándose a su mandato constitucional, insistía en que la UE, el BCE y el TJUE no pueden extender su jurisdicción sobre los derechos constitucionales de los ciudadanos y ciudadanas alemanes frente al Estado alemán. Aunque esto puede parecer trivial, ello implica que la UE no es (todavía) un Estado federal, sino que depende de los poderes específicos delegados por sus Estados miembros —uno de los magistrados declaro en una entrevista: “En tanto que no estamos viviendo en un Estado europeo, la pertenencia de un país a la UE se rige por la norma constitucional de ese país”—.(...)

Así pues, si deseamos que la UE sea soberana, dice el Tribunal Constitucional alemán, somos libres de acometer un proceso de revisión formal de los Tratados, seguido por la celebración de los referéndums pertinentes allí donde ello sea constitucionalmente imperativo para que los cambios introducidos en los mismos se conviertan en ley nacional.

Federalismo, ¿por qué no?, pero a plena luz del día por favor, no como efecto colateral de la gestión de la crisis por parte del BCE sancionado por un TJE activista —por supuesto, una revisión federalista de los tratados, de hecho cualquier tipo de revisión de los mismos, no se halla a efectos prácticos sobre la mesa ni en estos momentos ni el futuro a la vista—.

Resulta interesante constatar que entre los analistas, tanto de izquierda como de derecha, no se comprende el grado de incomodidad que ha sentido el gobierno alemán ante la sentencia dictada por el Tribunal Constitucional justo en el momento en que Alemania está a punto de ocupar la presidencia de la UE durante el segundo semestre de 2020.(...)

Peor todavía, la sentencia del Tribunal Constitucional alemán ha planteado la cuestión de todas las cuestiones, que los gobiernos europeos han aprendido dolorosamente a evitar, referida a la verdadera naturaleza y a la finalité real de la UE. La tentación de la clase política alemana de utilizar la indignación europea ante la posición del Tribunal Constitucional para deshacerse de él debe ser enorme. (...)

Reducir los poderes del Tribunal Constitucional alemán no sería fácil, ya que su prestigio entre los ciudadanos y ciudadanas alemanes es alto. Sin embargo, una enmienda constitucional que lo convirtiera en un tribunal de segunda última instancia respecto al TJUE podría prosperar, especialmente si se lograra crear la impresión de que ello ayudaría a combatir el covid-19 y el desastre económico que puede acompañarle. (...)

La puesta fuera de juego del Tribunal Constitucional, al menos en lo que atañe a la política exterior y la cooperación internacional, supondría que el gobierno alemán tendría menos dificultades a la hora de superar la oposición parlamentaria. Úrsula von der Leyen, ahora presidenta de la Comisión Europea, se encontró en más de una ocasión en la tesitura de no poder hacer un favor a estadounidense o franceses a causa de las predecibles objeciones del Bundestag.

En todo caso, inmediatamente después de que el Tribunal Constitucional hubiera anunciado su sentencia, los miembros alemanes del Grupo Verde del Parlamento Europeo exigieron a la Comisión que iniciara un procedimiento formal de infracción contra Alemania, aunque el gobierno alemán no hubiera hecho nada para implementar el dictamen del Tribunal y no estuviera claro en absoluto que fuera hacerlo. Von der Leyen, una antigua incondicional de Merkel, inmediatamente siguió sus pasos, expresando sus temores de que determinados países del este de Europa como Polonia pudieran sentirse en otro caso estimulados a seguir sus pasos y en consecuencia optar por desobedecer al TJUE.

En concreto, Von der Leyen se refirió incidentalmente a la sentencia sobre el “Public Sector Purchasing Program” como un caso de violación de la “soberanía europea”. (...)

Con independencia de lo que pueda suceder, es preciso señalar dos cosas.

La primera es que el gobierno alemán encontrará la manera para permitir que el BCE haga “todo lo que sea necesario” para mantener el euro con vida —si ello es coronado por el éxito es otra cuestión—. El euro es la fuente última de la riqueza alemana y si bien no está en absoluto claro por qué Italia, España y Francia muestran tanto entusiasmo por depender del mismo, para Alemania se trata de su cuerda de salvamento en estos tempos de estancamiento capitalista secular.

La segunda es que aunque el BCE, el presupuesto de Bruselas, el Banco Europeo de Inversiones y tutti quanti puedan encontrar durante unos cuantos años más los medios necesarios para mantener en el poder a las clases políticas de la declinante periferia meridional mediante inyecciones de recursos europeos y la materialización de capitulaciones alemanas simbólicas manejadas con habilidad, ello no hará nada para detener la devastación económica de los países mediterráneos.

Esta devastación es estructural, enraizada en su abdicación de la soberanía monetaria, y es tan profunda que no puede ser remediada mediante las transferencias, con independencia del volumen que estas asuman, que los sucesivos gobiernos alemanes puedan asignar económica o políticamente. El resultado será una desigualdad creciente tanto entre países como en el interior de estos, y una hostilidad internacional cada vez más intensa.

La hora de la verdad se aproxima para las promesas vacías de Alemania, efectuadas a partir de la temeraria esperanza de que nunca tendrán que ser materialmente cumplidas, y cuando ello ocurra, la decepción será exponencialmente virulenta."

(Wolfgang Streeck . Director emérito del Max Planck Institute, El Salto, 20/05/20)
 
 
    Para luchar contra las epidemias y como alternativa a la salida del euro de los países del Sur, o como salida de emergencia ante la (más probable) ruptura de la UE por parte de los países del Norte... hay que conseguir la soberanía financiera... implantando una moneda digital paralela de circulación interna, en paridad 1:1 con el euro (¿europeseta electrónica?), en España: 
La propuesta de Garzón, basada en el Trabajo Garantizado:

Cómo aplicar el Trabajo Garantizado en ayuntamientos y autonomías... financiándolo con créditos fiscales municipales

Para Ecuador:

Hacia una "moneda electrónica paralela" para afrontar la crisis... en Ecuador (o en España) ¿Por qué y cómo hacerlo?

Para conseguir un monopolio financiero mundial, Facebook propone su propia moneda digital... LIBRA

Otras propuestas: 


Susana Martín Belmonte propone una 'coronamoneda' digital para potenciar la renta de cuarentena... una renta vehiculada a través de una moneda ciudadana digital descargable de una app y con respaldo del Banco de España.
Enlace: http://ojeandoelestadodelpais.blogspot.com/2020/04/coronamoneda-digital-para-potenciar-la.html 

El prometedor dinero fiscal

Emitir 'GREUROS'. Entre la salida del Euro, y la aceptación de la austeridad de la Troika, existe una tercera vía que se basa en la recuperación parcial de la soberanía monetaria

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (la sitúa en el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.


Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )

Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:

- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html


- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html

- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:

-Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html

- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm

Más información en:
 
 
 
 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

4.12.20

Cacciari: “La Europa del euro ha sido un fracaso cultural y político... Europa se autodestruye... los Estados europeos han afrontado el gran problema de la inmigración reduciendo un problema de época a problemas de emergencia o incluso policiales... es la señal más dramática de la miopía y el desamparo de Europa como sujeto político". Hoy no parece existir en el mundo occidental una élite política capaz de gobernar la transformación en clave alternativa...

 "Massimo Cacciari (Venecia, 76 años), filósofo, es un influyente pensador que en su país ha alternado la experiencia política, —como alcalde de Venecia, por ejemplo, cargo que ocupó entre 1993 y 2000 y entre 2005 y 2010—, con la teoría.

 Sus ideas en torno al futuro de Europa, que subraya en esta entrevista hecha a partir de un cuestionario por correo electrónico, han derivado hacia un pesimismo que le hace decir que “la política del euro” ha consolidado “el fracaso político y cultural” en que han derivado las esperanzas de un continente que no saldrá necesariamente mejor de la pandemia. (...)

Pregunta. ¿Qué transformaciones cree que causará la pandemia?

Respuesta. La pandemia es un formidable acelerador de tendencias culturales y sociales que existían desde hace décadas. Tendencias sobre la organización general del trabajo, la hegemonía de los sectores económicos y financieros conectados a las nuevas tecnologías, la crisis de las formas tradicionales de democracia representativa.

P. Ustedes viven su propia forma de populismo. A pesar de las diferencias que hay entre unos y otros populismos, ¿tienen los mismos efectos en la vida política?

R. Se ha hablado demasiado de populismo. Los problemas sobre los que realmente hay que reflexionar son los que he mencionado anteriormente. Todos los populismos son reacciones a ese proceso que trastoca antropológicamente nuestras vidas. Son fenómenos de resistencia reaccionaria y, por tanto, a la larga, completamente impotentes. El problema radica en que hoy no parece existir en el mundo occidental una élite política capaz de gobernar la transformación en clave alternativa. (...)

P. Usted se ha referido a Europa como un proyecto que se autodestruye. Se refiere a la carencia de estudios clásicos como un factor clave en la destrucción del saber. ¿Cuáles son las consecuencias de esta negligencia?

R. He trabajado mucho en la idea de Europa desde principios de la década de 1990. Fue mi Principio esperanza después de la caída del Muro. También se han traducido al castellano mis libros Geofilosofía de Europa (1994) y El Archipiélago (1997). Hoy ya no podría escribirlos. La Europa del euro ha sido un fracaso cultural y político. O se reconoce fríamente o cualquier recuperación será imposible. 

Sigue siendo necesario un espacio político unitario de Europa (que solo puede concebirse de forma federalista), o ningún Estado podrá resistir la competencia global, pero parece que se ha convertido en algo imposible. Europa huye, como Italia ante los ojos de Eneas, pero es hacia allí hacia donde deberíamos ir…

P. Más allá de las religiones, la fe es un factor potente para afrontar los problemas de la vida, ha dicho. ¿La ausencia de fe consolida el miedo que causa el virus?

R. Los clásicos del pensamiento político siempre han reconocido el papel esencial de la fe religiosa en los grandes procesos de transformación social y política. Si hoy “Dios ha muerto”, la religión no ha sido destronada en absoluto. Es la religión —pero precisamente en el sentido lucreciano del vínculo opresivo— del dinero, del intercambio, del proceder indefinidamente sin ningún fin. La religión dominante es pura idolatría supersticiosa.

P. La pandemia ha vuelto a poner de manifiesto la inmigración como otro gran desafío europeo. Y ahí está Lesbos como metáfora del egoísmo humano.

R. La forma en que los Estados europeos han afrontado el gran problema de la inmigración es la señal más dramática de la miopía y el desamparo de Europa como sujeto político. Han reducido un problema de época a problemas de emergencia o incluso policiales. Como si Europa no tuviera una necesidad vital, dada su tendencia demográfica, de formidables flujos migratorios en su interior. 

Como si los movimientos bíblicos de pueblos entre distintas zonas del planeta fueran un fenómeno que se pudiera frenar con muros, con el bloqueo de algún puerto o con unos vergonzosos campos de concentración en Libia. Europa ha fracasado y sigue fracasando en su política mediterránea.

P. Se critica el liderazgo alemán de Europa. Pero, ¿hay una alternativa?

R. Lo he repetido varias veces. No hay federación de Estados europeos si falta el federador. Y el federador solo puede ser el país que ejerce el mayor poder, y no solo económico, es decir, Alemania. Si Alemania insiste en que no quiere ser el líder de un proceso bien fundado de unidad política europea, basado en la cooperación y la solidaridad, este proceso se detendrá definitivamente en su dimensión meramente mercantil.

P. En su último libro parece hablar de una política inerme entre la economía y la técnica. De esta pandemia, ¿la política saldrá más fuerte o más débil?

R. La lección weberiana en la actualidad —a la que he dedicado mi último ensayo—, enseña que el político contemporáneo debe reconocer el poder del aparato, del sistema técnico-científico-económico-productivo. Pero, al mismo tiempo, debe saber competir y testar en conflicto consigo mismo según su propia vocación, o su propio deber-ser. Y esto solo puede expresarse en la voluntad de liberarse de cualquier forma de coacción, dependencia, del trabajo como castigo, imposición.

 Propósito de alguna manera inmanente en la misma filosofía, que ha guiado a la ciencia europea desde sus orígenes. Para Weber, esta perspectiva parecía muy poco probable hace ya un siglo. Hoy quizá sea imposible: en los grandes imperios, la dimensión política es ya un todo con el sistema técnico-económico, dando lugar a una nueva forma de capitalismo político. Realmente se necesitaría otro El capital para analizarlo.

P. Usted es uno de los grandes filósofos contemporáneos que ha hecho política toda su vida. ¿Esa relación de intelectuales y políticos está ahora superada?

P. La élite actual se va perfilando, de hecho, como una simbiosis entre formidables aparatos burocráticos, dirigentes políticos y líderes de grandes empresas multinacionales. Entre estas dimensiones subsiste un intercambio continuo, también personal. Cada una reconoce la necesidad de la otra y está lista para apoyarla. En imperios que aún presentan una forma democrática, pueden surgir conflictos, pero, cada vez con más frecuencia, se superan sin dificultad. 

En imperios autoritarios, de momento, ni siquiera se conciben. Pero el mecanismo es el mismo. Los aparatos de comunicación, información y desinformación giran en torno a este núcleo fuerte. El espacio para una élite crítica, orientada a la de la política como vocación, independiente del sistema económico-financiero, se reduce cada día. Sin embargo, aún no es su destino desaparecer.

P. En la izquierda italiana usted ha sido un gran defensor del federalismo. ¿Esta pandemia hará regresar nuevas olas de centralización?

R. La idea federalista es que el poder político se fortalece precisamente al articularse y diferenciarse. Se basa en la responsabilidad de cada parte; en la capacidad de cada elemento del conjunto para responder, en la medida que le corresponde, a las necesidades del sistema. Mayor poder significa mayor responsabilidad.

 La idea federalista se basa en la creencia de que una organización no centralista, no jerárquico-piramidal funciona mejor, garantiza más eficiencia que la forma de Estado tradicional; no es un obstáculo, sino que favorece la velocidad de la toma de decisiones. La resistencia de los viejos aparatos burocráticos y políticos ha impedido hasta ahora que se llegue siquiera a experimentar esta idea. Y, sin embargo, la unidad política europea nunca podrá lograrse si no es basándose en ella."            (Entrevista a Massimo Cacciari, Juan Cruz, El País, 12/10/20)


   Para luchar contra las epidemias y como alternativa a la salida del euro de los países del Sur, o como salida de emergencia ante la (más probable) ruptura de la UE por parte de los países del Norte... hay que conseguir la soberanía financiera... implantando una moneda digital paralela de circulación interna, en paridad 1:1 con el euro (¿europeseta electrónica?), en España: 

La propuesta de Garzón, basada en el Trabajo Garantizado:

Cómo aplicar el Trabajo Garantizado en ayuntamientos y autonomías... financiándolo con créditos fiscales municipales

Para Ecuador:

Hacia una "moneda electrónica paralela" para afrontar la crisis... en Ecuador (o en España) ¿Por qué y cómo hacerlo?

Para conseguir un monopolio financiero mundial, Facebook propone su propia moneda digital... LIBRA

Otras propuestas: 


Susana Martín Belmonte propone una 'coronamoneda' digital para potenciar la renta de cuarentena... una renta vehiculada a través de una moneda ciudadana digital descargable de una app y con respaldo del Banco de España.
Enlace: http://ojeandoelestadodelpais.blogspot.com/2020/04/coronamoneda-digital-para-potenciar-la.html 

El prometedor dinero fiscal

Emitir 'GREUROS'. Entre la salida del Euro, y la aceptación de la austeridad de la Troika, existe una tercera vía que se basa en la recuperación parcial de la soberanía monetaria

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (la sitúa en el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.


Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )

Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:

- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html


- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html

- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:

-Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html

- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm

Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

9.11.20

La gestión desigual de la crisis sanitaria pone a prueba el Estado autonómico 40 años después de su creación. “No puedes llevar un estadillo al día, hoy te abren el confinamiento perimetral de tres municipios y mañana te cierran cuatro... Justo tenía que llevar un cargamento a Chinchón y anuncian que lo cierran. Ya no sabes ni qué papel llevar encima. Esto es un sindiós”... “Es obvio que hay una utilización política de la pandemia”

 "Como en la primera ola, los chats de camioneros vuelven a ser un hervidero. En marzo y abril, en el momento más crítico de la pandemia, se avisaban de los contadísimos oasis, en la inmensidad de unas carreteras prácticamente vacías, donde podían comer caliente o ir al baño. Medio año después, las necesidades más básicas están cubiertas. Ya no son un lujo asiático. Pero ha surgido un problema imprevisto: la diferente aplicación en cada comunidad autónoma del estado de alarma. 

Un paraguas legal a la carta que hoy cumple dos semanas. “Bienvenidos a la cogobernanza”, ironiza el señor García, dueño de una flotilla de tráilers especializada en el transporte de material de construcción que opera por el centro del país. “Las normas cambian de un día para otro, es más difícil que sacarse un máster de esos. No sabes a qué atenerte. Por si no tuviéramos ya suficiente”, porfía.

La diferente reacción de los territorios para combatir al virus, cada cual con sus cierres perimetrales y toques de queda, o sectores como la hostelería directamente cerrados cuando una semana antes rebosaban, es la comidilla generalizada. Mientras, las comunidades se adentran en una fase nueva e incierta. Tras más de 40 años de traspasos de competencias, en los que España se descentralizó en un modelo que muchos consideran federal salvo por el nombre, la coordinación ante la covid se ha convertido en el gran reto del Estado autonómico. 

Barones territoriales y ministros del pasado y del presente coinciden en que la falta de lealtad institucional de algunos presidentes autonómicos entorpece la lucha contra un enemigo microscópico que, en función de dónde se viva o trabaje, trastoca las previsiones de hasta el más organizado.         

“No puedes llevar un estadillo al día, hoy te abren el confinamiento perimetral de tres municipios y mañana te cierran cuatro... Justo tenía que llevar un cargamento a Chinchón y anuncian que lo cierran. Ya no sabes ni qué papel llevar encima. Esto es un sindiós”   

Pese a tener un 40% menos de ingresos, haber reducido su plantilla de 51 a 35 trabajadores y sobrevivir con una decena de camiones varados, se considera afortunado.

Filosofía equivocada

“En la dinámica de construcción del Estado de las autonomías ha habido tal vez una sensación de que todo consistía en descentralizar. Pero como en todo Estado federal tiene que haber una capacidad de coordinación, de supervisión, de ordenación central. Yo creo que esa parte no ha funcionado con suficiente corrección”, reflexiona el jurista Tomás de la Quadra-Salcedo. 

“Esos son los mecanismos que hay que mejorar, porque hay como una especie de filosofía de que cualquier cosa que se coordine supone una limitación, una especie de ataque a las competencias. Pero, si algo desborda un territorio, ya no es competente para regularlo. Lo estamos viendo en la pandemia”.

(...) Ahora las dificultades son otras, como la funcionalidad de la conferencia de presidentes. “Los mecanismos de coordinación y de cooperación no se han desarrollado lo suficiente. Y luego está la falta de lealtad institucional, sobre todo por parte de territorios con partidos nacionalistas. Un problema que se da también de manera coyuntural en partidos nacionales que intentan sacar un rédito electoral”, observa. (...)

Es lo mismo que opinan en privado otros barones contemporáneos del PSOE. “Hay quienes en vez de gobernar para todos los ciudadanos de su territorio lo hacen para una parte”, alerta un veterano. “Es obvio que hay una utilización política de la pandemia”, sentencia otro líder territorial con galones, que destaca por otra parte que Vox, es decir la extrema derecha, entró hace dos años en las instituciones. “Su efecto es evidente.

 También influye la importancia de los nacionalistas, creciente desde los noventa, para aprobar los Presupuestos”. A falta de Quim Torra, inhabilitado en septiembre como president de Cataluña por un delito de desobediencia, todas las miradas se concentran en Madrid. Su presidenta, Isabel Díaz Ayuso, apuesta personal de Pablo Casado, ha hecho del pulso con el Gobierno su tarjeta de presentación.

 (...)  Juan Carlos Rodríguez Ibarra, un histórico del PSOE y del Estado de las autonomías. "(...) mucha gente empieza a dudar del Estado autonómico porque no ven lealtad institucional ni responsabilidad en sus presidentes. ¡Resulta que lo que hacen es alinearse con sus partidos! En el PP el más libre es Feijóo porque tiene su propio peso político. No le ha puesto Casado”, prosigue el presidente de Extremadura de 1983 a 2007. (...)

“Lo que falla son ciertos mecanismos de control y una lealtad institucional que depende del funcionamiento de los partidos. No del entramado estructural que tenemos. Si los partidos no miran por el interés general, a la estructura territorial le pasa factura”, comparte el socialista Joan Lerma, presidente de la Comunidad Valenciana de 1982 a 1995 y último ministro de Administraciones Públicas de Felipe González. (...)              (José Marcos, El País, 08/11/20)

28.10.20

Pascual Serrano: No es la monarquía, estúpidos. No es la monarquía. El candado que atenaza a España es la partitocracia... Una de las características de la partitocracia ochentera, que aún nos gobierna, es la institucionalización de los partidos como entes depredadores... Es la partitocracia, estúpidos. Es la partitocracia...

 "(...) Pero ni hay ningún candado constitucional, ni la Constitución Española del 78 es –como no se cansan de repetir algunos– una herencia del franquismo. El candado que atenaza a España es la partitocracia. Esta se consolidó a principios de los años 80, tras el fracaso de la LOAPA, con un pacto de reparto de poderes entre PP y PSOE y los partidos nacionalistas de la época, CiU y PNV. A la monarquía juancarlista no le quedó más que sancionar ese pacto. 

Una de las características de la partitocracia ochentera, que aún nos gobierna, es precisamente la institucionalización de los partidos como entes depredadores, cuyo objetivo principal es mantenerse, instalarse y perpetuarse en el poder. Por eso, toda la maquinaria interna, externa y social (medios de comunicación propios y públicos, entramados de empresas e instituciones, asociaciones, fundaciones, ONGs, etc.) de los partidos trabaja para ello. Por ello solo medran los ambiciosos y los ególatras. 

Las oligarquías patrias, tan contentas durante cuarenta años con los repartos de prebendas que convirtieron a la corrupción en el blasón de la política en España y su Estado de las Autonomías, ha pretendido, en los últimos años, una sustitución de los partidos que abanderaban en el ámbito estatal esa partitocracia. Podemos debía sustituir al PSOE tras deglutir a IU, y Ciudadanos “sorpassar” al PP

Es evidente que la operación salió mal y nos encontramos en una situación enquistada y endiablada de imposible solución. Aunque el sistema electoral español tiende a la configuración de un bipartidismo imperfecto, la ruptura del pacto que ha supuesto la huida hacia delante de los nacionalismos (principalmente del catalán, con el proceso independentista), junto a la fragmentación de la derecha con la aparición de Vox, han llevado a la configuración del “Gobierno Frankenstein” (PSOE + UP + secesionistas)

Las oligarquías patrias, tan beneficiadas durante tantos años de la corrupción y de vivir a costa del erario público, con toda suerte de privatizaciones de servicios públicos y de beneficiarse de la gestión de las grandes infraestructuras (a la par que recibieron millones de euros para sanear la podrida banca española y dilapidar, regalándoles, las cajas de ahorro), hoy están noqueadas a pesar de intentar un tímido amago de amenaza con la deslocalización de empresas de Cataluña. 

La ciudadanía, el pueblo español, el demos, los depositarios de la soberanía, permanecen secuestrados por los sortilegios de la Transición mal digerida por la izquierda… y por la derecha. Ciudadanía que tampoco parece haber entendido el problema y continúa enquistada en un guerra-civilismo desfasado. Mientras la derecha se enroca en el patrioterismo o nacional-españolismo, la izquierda reabre la frustración por no haber sido capaz en su momento de forzar la ruptura. Mientras en Europa los partidos aparecen y desaparecen por una ciudadanía más crítica (no siempre acertada, pero crítica), en España el maniqueísmo guerra-civilista parece abocarnos a una repetición esquemática de resultados, sin importar mucho cuál es el partido que se lleva finalmente la marmota al agua.

La mixtificación de la II República como un estado federal –algo totalmente falso y contrario a la historia– encuentra su clímax en la reclamación de una “república plurinacional” en la que lo federal quedaría ya diluido en la supuesta “soberanía originaria” de los territorios que la constituyen, como si la construcción histórica de España como Nación Política, como Estado-Nación, fuera un invento franquista o borbónico: como si acabáramos de salir del periodo visigodo de nuestra historia. El ahistoricismo campa entre los relatos políticos a diestra y siniestra. (...)

Proyecto de taifas

No hay proyecto republicano para España. Puede que haya un proyecto de taifas, nominalmente republicanas, pero que, en realidad, serían más bien sistemas totalitarios, tal como pudo verse con las ilegales “Leyes de Desconexión” que el nacional-secesionismo pretendió imponer para Cataluña en septiembre y octubre de 2017. Al menos, eso es lo que puede colegirse de las continuas concesiones al secesionismo, como, por ejemplo, la rebaja al 50% de los contenidos educativos que marca el Gobierno Central en las Autonomías con competencias en Enseñanza (aparte de haber hecho dejación de su función supervisora e inspectora hasta la fecha, dejación que se supone mantendrá en adelante). 

Una República sin norte, hoy, en España, es el final de España como Estado-Nación y una garantía de crisis y pobreza para las clases trabajadoras, además de una involución democrática. Sería el resultado de mezclar la “república identitaria catalana” con el “cantonalismo o “derechoadecidir” podemita. Ese “republicanismo revanchista” no tiene acogida entre una ciudadanía que pretende mejorar en igualdad y justicia social. Aspirar a una nueva República en España ha de ser una aspiración que implique mucho más que el simple cambio en la forma de la Jefatura de Estado, más, mucho más.

La monarquía parlamentaría española no difiere en lo democrático de otras monarquías o repúblicas europeas. Las funciones del Jefe del Estado son representativas (exceptuando Francia, donde el presidente de la República tiene mucho de monarca “absolutista”), sin capacidad ejecutiva, parlamentaria ni judicial. (Art.3 C.E.:”Los actos del Rey serán refrendados por el presidente del Gobierno”.). Esto quedó patente cuando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, vetó la presencia del Rey Felipe en Barcelona. Pretender, pues, que los males de España son culpa de una monarquía heredera del franquismo, suena, cuanto menos, a boutade y representa un auténtico insulto hacia todos los luchadores de la izquierda democrática y antifranquista que participaron en el diseño de aquella Transición.

No digo yo que la Transición no pueda ser revisada, pero de ahí a manifestar que la España actual es franquista y, sobre todo, hacerlo desde el poder del Estado, no suena ya a broma, sino a estafa. Que la derecha españolista y la catalanista privatizaron la sanidad en Madrid y Cataluña es obvio, pero es evidente que en los periodos de gobierno de izquierda no parecen haber hecho mucho por revertirlo, ni desde las autonomías ni desde el Gobierno Central.

Es más cómodo para los líderes de la izquierda apuntar contra la monarquía que asumir su responsabilidad en la crisis del Estado. No quiere esto decir que la monarquía juancarlista no sea corresponsable de la institucionalización de la corrupción y de las prácticas partitocráticas, no, pero no más que la partitocracia. Eliminar la inviolabilidad del Rey parece razonable y necesario. Pero si solo nos quedamos ahí, seguiremos con el problema encima de la mesa. Romper la partitocracia exige algo más que algunos cambios en la Constitución: 

Democratizar los partidos no es instaurar un sistema de primarias que, en sí mismo, endiosa a los vencedores. El cambio del sistema electoral hacia una circunscripción única parece indispensable, pero otra cosa es que los actuales partidos estén dispuestos, como lo estuvieron durante la Transición, a transigir y a renunciar a privilegios. Recentralizar las competencias de Sanidad, Educación y Justicia es imprescindible, pero la dependencia del sistema partitocrático de los votos de los nacionalistas lo hace inviable. Es necesario acabar con los privilegios de los políticos: ni jubilaciones doradas, ni salarios estratosféricos; una ley orgánica de remuneraciones de cargos electos que imponga franjas salariales según responsabilidades haría bien a la confianza en los políticos… Pero entrar en esos debates no parece interesar a nuestra clase política.

Es la partitocracia, estúpidos. Es la partitocracia.

Torrejón el Rubio. Monfragüe. Cáceres. Viernes, 23 de octubre de 2020. "                      (Pascual Serrano, crónica Popular, 25/10/20)